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  "textContent": "«Quería que la serie se sintiera como un abrazo de media hora de televisión», dice el director Andrew Chaplin en conversación con ABC en Londres, como si todavía siguiera habitando el mismo universo silencioso y delicado que acaba de llevar a la pantalla. Afuera, Reino Unido atraviesa otra semana dominada por la tensión política y el ruido de una actualidad que parece no detenerse nunca. Y, sin embargo, durante seis episodios, la serie 'Leonard y Hungry Paul' decide mirar exactamente hacia el lugar contrario, hacia las vidas cotidianas, las conversaciones mínimas, las amistades discretas.La ficción irlandesa, que Filmin estrena este martes en España, adapta la novela homónima de Rónán Hession , convertida en un fenómeno inesperado después de que la pequeña editorial independiente Bluemoose Books publicara un libro que creció casi a contracorriente de las lógicas habituales del mercado editorial, hasta superar los 300.000 ejemplares vendidos. Entre sus lectores más entusiastas está la actriz Julia Roberts , que terminó incorporándose a la adaptación como narradora después de enamorarse profundamente de la novela.No resulta difícil entender por qué. 'Leonard y Hungry Paul' avanza con una serenidad extraña, casi desarmante. Leonard sigue viviendo con su madre mientras intenta reunir el valor suficiente para invitar a salir a una compañera de trabajo. Hungry Paul pasa buena parte de su tiempo jugando a juegos de mesa. Son amigos. Y en su historia no hay grandes giros argumentales. No hay villanos. No hay épica. Solo personas intentando caminar su vida con la mayor dignidad posible.«Creo que tanto el libro como la serie son una especie de antídoto contra los tiempos modernos», explica Chaplin. «Queríamos que la gente sintiera que estaba entrando en un espacio tranquilo y agradable. Y queríamos hacerlo sin caer en lo cursi, sin que pareciera infantil o condescendiente. Queríamos que fuera un lugar cálido y acogedor». Esa idea atraviesa toda la serie de manera casi física. Los sonidos de los pájaros, los árboles moviéndose lentamente, las calles tranquilas de Dublín bañadas por la luz, el cielo lleno de estrellas, los silencios prolongados… en definitiva, un tiempo desacelerado. «Hay una ausencia muy deliberada de pantallas en la serie. Yo quería evitar todos esos elementos de la vida moderna que nos distraen constantemente. Fue una decisión muy consciente».Chaplin habla de la adaptación con el cuidado de quien entendió desde el principio que el verdadero desafío era coincidir con el tono emocional del libro. «Quienes lo han leído lo aman», dice. «Tengo varios amigos que lo leyeron y me decían: 'Dios mío, es uno de mis libros favoritos de todos los tiempos'. Y piensas: 'Vale, eso es increíble', pero obviamente eso también trae consigo la presión de hacerle justicia».Y es que la novela de Hession pertenece a esa categoría extraña de obras donde aparentemente no ocurre nada y, sin embargo, ocurre todo. La acción está en los matices emocionales, en las inseguridades invisibles, en las pequeñas derrotas privadas y en la dificultad de encontrar un lugar dentro del mundo contemporáneo cuando uno no posee ni una ambición feroz ni una personalidad diseñada para imponerse sobre los demás.«Con ciertos proyectos o lo entiendes o no lo entiendes», explica el director. «Yo realmente conecté con el libro. Lo entendí profundamente cuando lo leí». Los actores leyeron la novela antes del rodaje. Las conversaciones con Rónán Hession fueron constantes. Y la serie decidió preservar incluso «el uso del narrador, que servía para trasladar el lenguaje y el humor tan característicos del libro. No queríamos meter eso en los diálogos; sentíamos que funcionaba mejor como una voz autoral que flotaba sobre la historia».Chaplin dice que «yo tenía clarísimo en mi cabeza que Alex Lawther sería perfecto para Leonard. Y él estaba disponible, le interesaba el proyecto, nos reunimos, hablamos, estaba entusiasmado… y pensé: 'No puedo creer que Alex quiera hacerlo'». Los otros protagonistas son Laurie Kynaston y Jamie-Lee O'Donnell. En uno de los momentos más importantes de la serie, Leonard le confiesa a Hungry Paul: «Siento que me estoy haciendo más pequeño y desapareciendo… voy a abrir las ventanas y puertas de mi vida». Chaplin recuerda esa frase porque «ese era el verdadero motor emocional de la serie», en la que «el conflicto está dentro de los personajes, no entre ellos». En su opinión, «todo estaba encaminado a crear esa sensación de observar a los seres humanos y esos pequeños momentos no celebrados. Es una mirada interior sobre cómo las personas intentan superarse a sí mismas y evolucionar». Otra masculinidadLa serie, aclamada en el Reino Unido, conecta con el público en un momento atravesado por el agotamiento colectivo ante la hiperestimulación y la sensación permanente de conflicto. Mientras buena parte de la conversación pública gira alrededor de líderes políticos representantes de la masculinidad tóxica, 'Leonard y Hungry Paul' ofrece otra idea completamente distinta de la masculinidad. La amistad entre ambos se construye desde la ternura, la lealtad y la vulnerabilidad compartida. No necesitan competir entre sí para demostrar nada. «Hay muchísimos hombres así», dice el director. «Hombres que no gritan, que no imponen su masculinidad de una manera alfa», asevera, y menciona incluso cómo parte de la crítica británica e irlandesa destacó precisamente «la forma refrescante de mostrar la amistad masculina».Pero «nosotros no concebimos esto como una serie con un gran mensaje moral», insiste Chaplin. «Simplemente era una historia preciosa sobre dos amigos y queríamos contarla de una forma auténtica, real, pero también ligeramente mágica y elevada». Y concluye diciendo que «me encantó hacer esta serie. Creo que trabajar con gente brillante y crear algo que se siente extrañamente subversivo precisamente porque es tan gentil y tan contenido es algo precioso».",
  "title": "La revolución silenciosa de 'Leonard y Hungry Paul', la serie que convierte la amabilidad en un acto subversivo"
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