«Esto solo acaba de empezar»: el PSOE rompe filas con Zapatero
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May 25, 2026
La psicología tiene tasado que son cinco las fases del duelo que transita una persona cuando sufre una pérdida. El modelo clásico de Elisabeth Kübler-Ross las identifica como negación, ira, negociación, depresión y aceptación . En el Gobierno y el PSOE siguen atrapados en la primera, después del fuerte impacto que les produjo la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero el pasado martes. El estupor sigue siendo absoluto, porque quienes le trataron dicen «no reconocerle» en las actividades irregulares que se le atribuyen. El expresidente es una autoridad moral, un faro estratégico e ideológico, con una ascendencia que va más allá de Pedro Sánchez y se extiende a todo el espectro progresista. Su caída —de momento, solo en desgracia— está siendo un golpe muy difícil de digerir, pero las estrategias para metabolizar el trago comienzan a divergir.Mientras en las altas instancias del poder socialista —Moncloa y Ferraz— siguen enfocados en negar cualquier tipo de ilegalidad y defender su inocencia, ya sea por interés táctico o por verdadera convicción; en varios niveles del partido empiezan a poner las luces largas para que el escándalo no acabe por llevarse por delante al PSOE y las posibilidades de que la izquierda vuelva a gobernar en la próxima década. «Es dolorosísimo, pero esto solo acaba de empezar», resume un cargo, con una visión pragmática, que pasa por no esperar a que todo se acabe concretando para marcar distancias con Zapatero. Las filas, hasta ahora prietas, comienzan a romperse.En las terminales socialistas se había fijado el próximo día 2 de junio como una jornada clave en el calendario. Esa mañana el expresidente tendrá que comparecer ante el juez José Luis Calama y dar las explicaciones pertinentes. Sin embargo, antes de que esto se produzca se conocerá el sumario, hasta ahora secreto. Esto es, el contenido de la investigación —del que bebe el auto que dictó su imputación por tres delitos muy graves de corrupción— y que debe aportar las pruebas de la vinculación directa de Zapatero con los negocios ilícitos que centran las pesquisas. En este sentido, las revelaciones que aporta el informe de la UDEF que trascendió ya este sábado permiten apuntalar algunas de las acusaciones y esto genera mucha preocupación entre los cargos consultados. En Moncloa, sin embargo, aseguran estar tranquilos y se reafirman en que lo conocido «constata el hecho de que no existe ninguna prueba o indicio de delito cometido por el presidente Zapatero».Noticia relacionada general No No El Congreso invitará a Zapatero al discurso del Papa ante el Parlamento Ainhoa MartínezTal como publicó ABC , en Ferraz se resisten a soltar amarras con el expresidente. En otros casos precedentes —Ábalos, Cerdán o las situaciones de acoso sexual y conductas machistas en el partido— la suspensión de militancia fue inmediata, sin mediar imputación alguna; ahora, sin embargo, no hay ninguna decisión prevista al respecto y se sigue preservando internamente su figura. Pocos son los dirigentes que empiezan a reconocer que el asunto «pinta mal» y prefieren aferrarse a que en el auto no aparece ninguna «prueba directa ni documentación» que apunte innegablemente a Zapatero. En paralelo, la investigación sigue avanzando y ramificándose con otras piezas separadas que rastrean cuentas en el extranjero .«No vamos a hacer hipótesis», sentencian en el Ejecutivo, donde mantienen que «no hay nada que afecte al Gobierno ni a la estabilidad de la legislatura» en lo que se ha conocido hasta ahora. Una forma de templar los nervios de unos socios parlamentarios que se vieron atrapados en sus primeros pronunciamientos sobre un 'lawfare' de manual y que tuvieron que reconocer horas después que el auto era «serio» y que «tenían ojos en la cara» ante lo que parecían comportamientos irregulares. Tanto en Moncloa como en Ferraz se aferran a que los socios han condicionado la retirada de su apoyo a Sánchez a que haya alguna prueba de financiación irregular del PSOE; algo que sigue sin probarse.En el entorno del expresidente reconocen que está «muy tocado», pero que ha asumido —al contrario de lo que ha hecho su partido— la suerte que le espera. El que fuera catalizador electoral del PSOE ya no carbura y en la formación comienzan a sentirse presos de esa sensación de orfandad. Hay quienes ya han superado la negación y han pasado a la ira y quienes se han saltado varias fases para caer directamente en la depresión. Un estado anímico que viene agudizado por la debacle en las urnas de hace solo una semana en Andalucía. Una eventualidad que ha quedado totalmente superada por un trauma mayor, pero que es un síntoma del desgaste que acumulan las siglas y de la dificultad para volver a remontar en las urnas si la investigación a Zapatero acaba arrojando resultados definitivos.
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