{
"$type": "site.standard.document",
"bskyPostRef": {
"cid": "bafyreicwdm3qyvlubdtt7se2wt7ambybrukiw6wogx3tukohsxuohpr26y",
"uri": "at://did:plc:psiagxk5f6gl4dlxeatkbuve/app.bsky.feed.post/3mmiurdbh3gu2"
},
"coverImage": {
"$type": "blob",
"ref": {
"$link": "bafkreignvjiwjiwa4vstyu2hfupzzyovljteim7qqei33dtonuto4se6he"
},
"mimeType": "image/jpeg",
"size": 90935
},
"path": "/bienestar/hablar-salud-base-cientifica-20260521031118-nt.html",
"publishedAt": "2026-05-23T06:24:44.000Z",
"site": "https://www.abc.es",
"textContent": "Cada vez es más frecuente que en consulta me preguntes dudas acerca de información de nutrición que han visto en TikTok . Que si el agua con clorofila desintoxica el hígado. Que si la fruta tiene demasiado azúcar y mejor eliminarla de la dieta. O si los lácteos producen inflamación y que hay que tomar berberina porque alguien ha dicho que es el Ozempic natural. Así que, muchas veces las consultas se centran en desmontar lo que el algoritmo ha creado.Y es que lo que pasa en redes con la nutrición ya está medido, y los datos son para alucinar.MyFitnessPal junto a la Universidad de Dublín Ciudad evaluó con inteligencia artificial más de 67.000 vídeos de TikTok con contenido de nutrición. El resultado es que solo el 2,1% del contenido coincidía con las guías oficiales de salud pública y nutrición. El 97,9% restante se clasificó como inexacto, parcialmente inexacto o sin evidencia científica que lo respaldara. Es decir, prácticamente nada de lo que se cuenta en TikTok sobre nutrición está en la línea de lo que dicen los organismos sanitarios.En redes se advierte poco de riesgos de tomar determinados productos. ABCUn segundo estudio académico publicado en una revista científica analizó vídeos con el hashtag ' qué como en un día ' y los resultados van en la misma línea. El 82% de los vídeos no tenían publicidad transparente, el 77% no declaraba conflictos de interés. El 90% no advertía de los riesgos o beneficios del consejo que estaba ofreciendo. Y solo el 36% se consideró completamente preciso desde un punto de vista nutricional.Si unimos las dos investigaciones, la conclusión es bastante clara. La inmensa mayoría del contenido sobre alimentación que circula en redes sociales no está validado científicamente, no advierte de los riesgos que puede conllevar y muchas veces tampoco aclara si detrás hay un patrocinio o una venta. Y esto es muy importante, porque el 87% de los jóvenes encuestados en esta investigación se pasan un buen rato en TikTok y es una fuente utilizada para la toma de decisiones sobre su salud, y más de la mitad ha probado alguna tendencia vista en la plataforma. Influye en lo que la gente come, se suplementa o deja de comer.En consulta veo pacientes que dejan los lácteos sin necesidad, que pasan a un ayuno prolongado sin estar preparados para tolerarlo, que se gastan dinero en suplementos que no necesitan, que reducen carbohidratos hasta límites poco saludables y sin criterio o han que probado algún consejo que nada se acerca a lo saludable. Solo por la confianza en alguien que aparecía en su pantalla y parecía saber mucho del tema.Algunas voces proponen dejar los lácteos. ABCY mientras escribía estas líneas, echándole alguna ojeada a Instagram me ha salido un corte de esta semana de uno de los programas de mayor audiencia del país. En él se entrevistaba a un futbolista que ponía en duda los beneficios de la crema solar y se cuestionaba los estudios que vinculan la exposición acumulada al sol con el cáncer de piel. Hablamos del cáncer más frecuente en humanos. Hablamos de melanoma. Y aun así, en horario de máxima audiencia, en directo, una persona sin formación sanitaria y con demasiada seguridad en sí mismo, suelta delante de millones de espectadores que no está convencido de eso, que hay dermatólogos que opinan distinto y que prefiere una relación coherente con el sol. La consecuencia puede ser que hoy alguien pueda decidir no ponerle protector solar a su hijo porque lo dijo su futbolista favorito en la tele. Y eso, en el siglo XXI, con la evidencia que tenemos, no debería estar pasando.Dar consejos sanitarios sin formación, a una audiencia masiva y vulnerable, tiene consecuencias reales sobre la saludEn China , desde octubre de 2025, hablar en redes sociales sobre salud, medicina, derecho, finanzas o educación requiere acreditar una titulación, una licencia profesional o una certificación oficial. Lo regula la Administración del Ciberespacio de China y las plataformas están obligadas a verificarlo antes de permitir publicar el contenido. Si un creador no cumple, su contenido no se publica o se sanciona económicamente. El objetivo es proteger a los usuarios de información engañosa en temas sensibles.En otros lugares del mundo ya se está reconociendo lo que aquí seguimos sin abordar. Que dar consejos sanitarios sin formación, a una audiencia masiva y vulnerable, tiene consecuencias reales sobre la salud. En España, hablar de salud en redes sociales no requiere absolutamente ninguna credencial. Así, cualquiera puede exponer su criterio como si fuera profesional, incluso si ese criterio contradice lo que la ciencia ya ha demostrado.Profesionales serios y con información valiosa conviven con mensajes contradictorios. ABCY no estoy diciendo que todo el contenido de redes sea malo. Hay profesionales sanitarios serios, divulgadores con criterio y cuentas que aportan información muy valiosa y de calidad. El problema es que conviven y compiten con mensajes contradictorios que muchas veces monetizan el miedo.Te hago una propuesta sencilla. Antes de seguir un consejo de salud, nutrición o incluso finanzas en redes, mira tres cosas. Quién lo dice (formación real, no autodefinida). Si cita la evidencia (no opiniones, ni experiencia propia,). Y si avisa de para quién puede o no puede ser adecuado (un consejo universal en nutrición casi nunca lo es). Con esos tres filtros, puedes diferenciar a quién debes escuchar.",
"title": "Hablar de salud sin base científica"
}