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Del quirófano a combatir a los piratas en el Índico: la historia de dos reservistas voluntarios con la Armada

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 22, 2026
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La vida de Cristóbal Suárez y Miguel Josa transcurre entre pasillos blancos, consultas, pacientes y listas de espera; nada que aparentemente les diferencie de los miles de profesionales sanitarios que ejercen en España. Sin embargo, desde hace unos meses su lugar de trabajo se ha transformado y han cambiado el suelo estable del hospital por un buque militar que sortea las olas a miles de kilómetros de distancia. Ambos están embarcados a bordo de una fragata de la Armada que combate la piratería en el océano Índico.Suárez y Josa son alféreces reservistas voluntarios , una figura por la que civiles se integran temporalmente en las Fuerzas Armadas para aportar su experiencia al ámbito militar. España cuenta actualmente con casi 3.000 personas que han adquirido esta condición y que periódicamente son activados. Su actividad va desde los despachos hasta el rincón más recóndito de las operaciones militares. Y en multitud de áreas: comunicación, asesoría jurídica, médicos, mecánicos, técnicos en logística,… Profesionales civiles que, cuando son activados, se convierten en militares a todos los efectos.«Desde mi vocación de servicio como médico he tenido la suerte de cumplir mi sueño y tener una experiencia militar», explica a ABC Cristóbal Suárez. Lo hace a través de correo electrónico embarcado en la fragata Canarias frente a las costas de Somalia en su primera integración real con las Fuerzas Armadas. Hace un año juró bandera tras un periodo de instrucción militar en el centro de enseñanza del Ejército de Tierra (Cefot) número dos de San Fernando (Cádiz). Suárez es traumatólogo en el Hospital General de la Defensa Gómez Ulla, donde convive diariamente con médicos militares. Ese codo con codo reactivó una curiosidad por las Fuerzas Armadas que ya le venía de familia: su padre y su suegro fueron médicos militares y su cuñada ha sido una de las primeras mujeres en alcanzar el generalato en España.Noticia relacionada general No No El informe de la Armada apunta que el buque ruso hundido llevaba componentes para un rompehielos nuclear Pilar De la CuestaNo hizo la mili porque pidió varias prórrogas para terminar sus estudios, pero cree que el contacto con los Ejércitos y la Armada es algo por lo que todo ciudadano debería pasar. Y cuando surgió la oportunidad de embarcarse en la Canarias para poner rumbo al Índico, asegura que no lo dudó pese que no solo era su primera experiencia militar, sino también naval. «En casa bromeaba con mi mujer confesándole que realmente no sabía si yo era de los que se mareaba en los barcos. Afortunadamente no lo hago», revela.Actualmente hay tres barcos secuestrados por piratas en la zona de acción de la operación AtalantaUna vez en la 'aventura', es un miembro más de la dotación de la fragata Canarias. «Me resulta impresionante ver cómo funciona el barco como un motor perfectamente engrasado. Todas las contingencias posibles están protocolizadas de modo que en un momento de crisis se obtienen respuestas rápidas y eficaces», explica. Una de las experiencias más reveladoras para él ha sido descubrir la capacidad de liderazgo del comandante y sus mandos, confiesa, especialmente teniendo en cuenta que muchos de ellos se encuentran por debajo de la treintena.Su labor es esencial en el barco, un entorno en el que los golpes y las fracturas son habituales. «Mi misión es actuar como traumatólogo en el tratamiento inicial de heridas o lesiones graves para la estabilización del paciente de modo que esté en condiciones de ser trasladado a un hospital en tierra, donde recibiría el tratamiento definitivo», explica. Pero además de eso, ha ejercido como médico general ante pequeñas dolencias del día a día e impartido charlas teórico prácticas de vendajes, traumatismos o fracturas.Mercantes secuestradosAsí contado puede parecer que solo cambia el lugar donde ejerce la profesión, del hospital al barco, pero la realidad recuerda que forma parte de una operación militar no exenta de riesgos. Actualmente, la operación Atalanta de la que forma parte de la fragata Canarias tiene monitorizados tres casos activos de piratería por los que buques pesqueros se encuentran en manos de secuestradores. La negociación suele ser la vía de resolución, pero en algunos casos los medios internacionales han tenido que pasar a la acción para salvar a las tripulaciones.Esta realidad es la que vive también el alférez médico reservista Miguel Josa, quien dio el paso de formar parte de las Fuerzas Armadas desde su experiencia civil como una manera de «salir de la zona de confort». «Ser reservista me permitía aportar mi experiencia profesional al ejército y vivir una faceta completamente distinta a la de mi trabajo civil», resume a este diario. Desde que juró bandera en la base aérea de Torrejón de Ardoz en el año 2023 había sido activado en dos ocasiones antes de embarcarse en la Canarias. En la primera tuvo la oportunidad de viajar a bordo del buque escuela Juan Sebastián de Elcano en su tránsito de Cádiz a Fortaleza, en Brasil. También estuvo activado en la UMAER, la Unidad Médica Aérea de Evacuación, un equipo especializado en evacuaciones aéreas de pacientes con capacidad para medicalizar aviones y evacuar casos críticos.Josa es cirujano del aparato digestivo en el Hospital Infanta Cristina de Parla, en Madrid, pero en el océano Índico tiene la misión de dotar a la fragata de capacidad quirúrgica para poder realizar cirugía de control de daños y estabilizar a una baja en caso de que ocurra. «Básicamente, garantizar que el buque tenga respuesta médica avanzada mientras está desplegado», detalla.El «nivel de sacrificio» de los militares ha sido lo más sorprendente de compartir vida con ellos, confiesa. La dotación pasa mucho tiempo lejos de sus casas y opera el buque 24 horas al día, «con la gente trabajando por turnos sin parar». «También sorprende vivir y trabajar en un buque con casi 30 años, donde el espacio es reducido y las comodidades son mínimas. Te das cuenta de lo bien que funciona todo gracias a la disciplina y al trabajo en equipo», aplaude.Repunte de la pirateríaDentro de poco esta activación acabará y Suárez y Josa volverán a cambiar el uniforme por la bata blanca; pero otra fragata española tomará el relevo y se integrará en la operación Atalanta para seguir combatiendo la piratería. Esta misión de la Unión Europea se lanzó en el año 2008 para combatir la inseguridad en la zona y España está constantemente integrada en ella. Además, el cuartel general está ubicado en la base de Rota.Los datos además respaldan la eficacia de esta misión: de más de 200 ataques anuales hace más de una década a su práctica desaparición en 2023. En la última etapa ha habido un recrudecimiento de los asaltos debido a la situación en general de inestabilidad en la región, pero el balance de resolución de los asaltos es también exitoso. «Para mí es un honor y un orgullo servir a España desde aquí«, concluye Suárez aún con el uniforme de reservista.

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