La bóveda para salvar del hambre a la humanidad, Premio Princesa de Asturias de Cooperación
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May 20, 2026
La Bóveda Global de Semillas, un gigantesca cámara acorazada enterrada bajo un montaña en la remota isla del archipiélago noruego de Svalbard, a mil kilómetros del Polo Norte, ha sido reconocida este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026. En su interior, a una temperatura constante de –18 º C y protegidos por muros de hormigón de un metro de espesor, se conservan 1,37 millones de granos de 6.500 especies vegetales de todo el mundo. Este tesoro biológico podría salvar a millones de personas de morir de hambre en caso de que una gran catástrofe como una guerra nuclear, una epidemia agrícola o un fuerte cambio climático arrasara con los cultivos de primera necesidad. Muchos países tienen una copia de seguridad de sus semillas para replantarlas en caso de catástrofe agrícola. Se conservan en 'bancos de germoplasma', de los que hay unos 1.500 en el mundo. Pero estos edificios pueden ser inseguros: están expuestos a desastres naturales, un mantenimiento inadecuado o incluso asaltos en los lugares más inestables. Sin embargo, el de Svalbard, el mayor del mundo, es una fortaleza que resiste terremotos, erupciones volcánicas e incluso un ataque con misiles nucleares. Vigilado por la policía noruega, el hecho de estar a 120 metros de profundidad bajo el permafrost en una región del mundo constantemente helada también garantiza la conservación. El biobúnker, conocido popularmente como la bóveda o el granero del fin del mundo, fue inaugurado en 2008 por el Gobierno de Noruega y es gestionado por el Global Crop Diversity Trust, una organización sin ánimo de lucro formada por empresas y fundaciones, entre ellas la de Bill Gates. El proyecto involucra a unos 500 científicos y 70 países. Noticia relacionada No No La bóveda del fin del mundo El biobúnker que salvará a la humanidad del apocalipsis agrícola Carlos Manuel SánchezEl silo tiene una capacidad para 4,5 millones de muestras, pero su ambicioso objetivo es conservar duplicados de las semillas de todos los alimentos del mundo. Su contenido es de lo más variado, desde alimentos básicos como arroz, trigo y maíz , a otros más exóticos pero también importantes, como el caupí, un tipo de guisante que supone una importante fuente de proteínas en África y el sur de Asia, junto con muestras de sorgo, mijo perla y guandú (frijol de palo). Un millar de muestras son españolas: cereales, trigos, tomates, maíces... La última en llegar fue la del olivo , cuyas semillas fueron trasladadas por una delegación internacional a principios de año para conservar su patrimonio genético durante milenios. En total, se depositaron 25.000 semillas de olivo cultivado de 50 variedades autóctonas y 2.000 de acebuche, ejemplares silvestres. Las semillas actúan como una copia de seguridad y su titularidad no se transfiere. Cada país es propietario de las suyas. En el caso del olivo, por ejemplo, solo España podrá recuperar las que envíe, cuando haga falta. Al Premio Princesa de Asturias de Cooperación optaban 32 candidaturas de 17 nacionalidades, pero la capacidad de la bóveda de garantizar la continuidad de las variedades cultivadas incluso en escenarios extremos ha convencido al jurado. El ex secretario general de la ONU Ban Ki-moon calificó el depósito como un regalo de Noruega para la humanidad y un símbolo de paz.
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