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¿Y ahora qué?

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 20, 2026
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Si algo han ratificado las urnas andaluzas es que todo lo que huele a sanchismo es veneno para la taquilla. Después del ejercicio de espeleología electoral de Gallardo en Extremadura vino el de Pilar Alegría, de la que ya no hemos vuelto a saber nada desde que 'El Español' publicó los mensajes de WhatsApp que cruzó con Koldo mientras Ábalos se montaba un trío con dos fulanas después de ir al Pilar a implorar, supongo, una buena faena. Ahora, para no ser menos, María Jesús Montero también ha querido horadar el suelo electoral socialista en su feudo territorial. En lugar de hacer caso al sabio refrán que aconseja dejar de cavar si estás en un hoyo, el presidente ha mandado a los suyos con pico y pala a barrenar los peores resultados de la serie histórica. Es patético su rol de sepulturero. Y aún lo es más la facundia con la que la exministra de Hacienda, la mujer que más poder político ha tenido en España según declaró ella misma, justificó el tortazo de los votantes al día siguiente de haberlo recibido. Fue a la Ser y dijo que cuando ella aterrizó en la campaña las encuestas les daban 24 escaños y que gracias a su habilidad para subir cuestas empinadas las cosas no fueron tan mal como se esperaba. No reclamó una ovación pero estuvo a punto. El razonamiento es fantástico. A la entrevistadora no se le ocurrió preguntarle quién era el torpe mandatario que había colocado al partido en una situación preelectoral tan calamitosa. Si lo hubiera hecho Montero no habría tenido más remedio que señalarse a sí misma. En calidad de archipámpana del PSOE andaluz colocó a los suyos en un pésimo lugar de la parrilla de salida y como candidata les llevó a la derrota más espantosa que se recuerda. Alcaldes, concejales, presidentes autonómicos (Page y Barbón, porque Illa juega en otra liga) y candidatos 'in péctore' (sobre todo los tres ministros que van a saltar a la arena del circo para luchar con los leones) han puesto en marcha una campaña que a partir de ahora se hará viral en los chats internos del partido: convencer a Sánchez para que las generales se celebren antes que las municipales de mayo del 27 y que los electores no se equivoquen de culo a la hora de dar la patada que les pide el cuerpo. Se repite la situación de 2011. Zapatero había llevado al PSOE a la UCI y los líderes territoriales le imploraron que adelantara las elecciones para que el castigo no recayera sobre ellos. Zapatero se negó. Aquel mes de mayo los socialistas perdieron todo lo que estaba en juego, incluyendo Asturias, Castilla-La Mancha y Extremadura, y seis meses después el PP entró en La Moncloa bajo el palio de la mayoría absoluta. ¿Cederá Sánchez a la presión? ¿Renunciará a seis meses de poder en beneficio del interés mayoritario? ¡Qué pregunta más idiota!

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