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La juez apunta a la «participación activa y premeditada» del hijo del fundador de Mango en la muerte de su padre

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 19, 2026
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Tras la investigación de los Mossos d'Esquadra, la juez concluye que existen indicios suficientes para considerar que existió una «participación activa y premeditada» de Jonathan Andic en la muerte de su padre, Isak Andic. Jonathan llegaba este martes esposado a los juzgados de Martorell (Barcelona) para declarar como investigado por el fallecimiento de su progenitor, el fundador de Mango, cuando ambos paseaban por la montaña de Montserrat, el 14 de diciembre de 2024, y el empresario cayó al vacío desde una altura de unos 100 metros. Tras ser detenido por los Mossos, y con las manos 'engrilletadas' a la espalda, varios agentes trasladaron a Jonathan ante la instructora, paseillo que captaron las cámaras allí apostadas, y que afrontó cabizbajo. Su declaración se alargó durante una hora y media, en la que contestó sólo a preguntas de su abogado y, al finalizar, la Fiscalía solicitó su ingreso en prisión eludible con una fianza de un millón de euros. Tras abonarla, quedaba en libertad minutos antes de las 17.00 horas. Eso sí, con las cautelares de retirada del pasaporte y consecuente prohibición de salir de España, y también con comparecencias semanales ante el juzgado. Y es que en su auto, la instructora concluye que «existen indicios suficientes para considerar al investigado como autor responsable de un delito de homicidio con resultado de muerte ». Han sido meses de pesquisas de la Policía catalana -primero la unidad de investigación de Martorell, a la que luego se unió la División de Investigación Criminal-, hasta saldarse con el arresto de Andic. Tras levantarse el secreto, la juez detalla en su resolución los indicios que recabados contra Jonathan, y afirma así que «la mala relación del hijo con el padre; la existencia de un posible móvil económico con la creación de la fundación; una planificación y estudio del lugar de los hechos previo a la caída mortal; así como un intento de crear una situación y circunstancias concretas lo más discretas posibles previamente a ese paseo, pero también en el mismo momento y durante los minutos posteriores a la caída; así como las diferentes versiones y afirmaciones que dio al respecto, que no se corresponden con la realidad; y las lesiones que se reflejan en la autopsia y que descartan prácticamente que la caída fuese producto de un resbalón o tropiezo, llevan a concluir que la muerte de Isak Andic no fue accidental . Alude también la instructora a «la obsesión» de Jonathan por el dinero, a la «manipulación emocional» de este sobre su progenitor «para conseguir sus objetivos económicos»; así como que el primogénito de los Andic hubiese verbalizado en sus escritos «sentir odio, rencor, ideas de muerte», y culpabilizar de su situación a su padre; y a «encontrar una solución única para recibir la herencia en vida, o que la figura del padre deje de existir de pensamiento o en vida». Ante este cúmulo de indicios, sostiene que podría encontrarse tras el homicidio, delito penado con entre 10 y 15 años de prisión. Detalla así el auto que las sospechas de los investigadores, tal y como ya había detallado este diario, partieron de las contradicciones de Jonathan durante sus declaraciones los días 14 y 31 de diciembre de 2024, e incluso la de este martes en sede judicial. En su primera declaración apuntó que la fecha del suceso se había adelantado «unos cuatro o cinco metros por delante de su padre, que este se había parado a hacer unas fotografías con su teléfono móvil y no lo tenía a la vista, y que, mientras caminaba, escuchó el ruido de una piedra cayendo, se giró y únicamente vio un cuerpo rodando entre los matorrales, y escucho un fuerte golpe y un gemido de dolor».Unos días después, durante su segunda declaración, indicó que tenían la costumbre de hablar cuando paseaban juntos. Que dicho camino lo había realizado unas dos semanas antes del accidente. Que el padre hizo uso del teléfono al principio del recorrido. En cambio, del volcado del terminal de Jonathan se aprecia que sólo él lo usó al inicio del camino, que hizo unas fotos y un vídeo, siendo además que a su progenitor, una vez fallecido, se le encuentra el teléfono móvil en el bolsillo delante del pantalón, no habiendo por tanto hecho uso móvil en el lugar de los hechos. Respecto a que no pudo ver con claridad lo ocurrido, que divisó un bulto, «es poco probable que si iban caminando juntos, no lo viera caer», indica la instructora. Además, manifestó que hacía unas dos semanas que había realizado el mismo recorrido, y de las pruebas de localización de su coche -también a través de los sistemas de vigilancia del tráfico- se ha podido constatar que estuvo en el lugar del suceso en tres ocasiones: el 7, 8 y 10 de diciembre, en contradicción con su declaración, cuando dijo que había ido, únicamente, quince días antes. Explicó también que la relación con su progenitor era muy buena y negó cualquier desavenencia. Explicó que en 2015 asumió una mayor responsabilidad en Mango y que, posteriormente, el padre volvió a dirigir la empresa, pero que ello no comportó ningún problema. En cambio, recoge la resolución, varios testigos corroboraron que sí afectó tanto a nivel profesional, como personal y familiar, sobre todo cuando el padre apartó a Jonathan de Mango, para volver a tomar él las riendas de la compañía. En cuanto al recorrido que ambos realizaron la fecha de la caída mortal, apunta la juez, los Mossos comprobaron, a partir de las huellas de la suela de Isak Andic en la zona, que para conseguir una pisada similar se tiene que «realizar la acción de forma deliberada, ejerciendo presión en el suelo, y dicha marca no se puede realizar de forma fortuita». Es decir, «la acción de refregado con la suela de las bambas del finado es necesario que se haga como mínimo por cuatro veces en los dos sentidos (delante-detrás) para llegar a conseguir una pisada similar a la reseñada el día de los hechos». El informe de la Policía catalana también señala que el camino que recorrieron padre e hijo no presenta ninguna dificultad, sin riesgo de precipitación, a excepción del punto concreto donde se produjo el suceso. Además, el auto recoge que en sus dos llamadas a Emergencias, Jonathan también cambió de versión. Primero dijo que creía que su padre se había caído por un barranco, y luego explicó a una enfermera que él iba adelantado, y, al girarse y escuchar ruido de piedras, vio gritar a Isak Andic y caerse. A los investigadores les dijo: «Estaba andando por delante de mi padre, y he visto un cuerpo rodando entre los matorrales. En pocos segundos he escuchado un fuerte golpe y un gemido de dolor». El quinto indicio al que alude la juez es al cambio de terminal de Jonathan. Algo que hizo en marzo de este año, cuando borró todo el contenido de su teléfono. Según dijo a su secretaria, el antiguo se lo habrían robado en Quito (Ecuador) en un viaje de dos días. «Las fechas de la desaparición del antiguo terminal, coinciden con la información dada por los medios de comunicación, de la reapertura del expediente judicial», recoge la resolución. Además -sexto indicio- el informe forense apunta que Isak Andic cayó «como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante», y que no presenta lesiones en las palmas de las manos, por lo que «se descarta el resbalón con una piedra o caída hacia delante».Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información

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