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  "textContent": "El mundo subatómico es 'zurdo'. Es decir, las partículas fundamentales, de las que todos estamos hechos, sólo interactúan girando hacia la izquierda. Sin embargo, si levantamos la vista y observamos el cosmos a gran escala, el escenario cambia por completo: el Universo es neutro. No existe una dirección preferencial, ni un arriba o un abajo, ni derecha ni izquierda. Todo es maravillosamente simétrico. A pesar de lo cual, curiosamente, la vida en la Tierra es asimétrica y una gran mayoría de las criaturas, incluído Homo sapiens, es abrumadoramente diestra.Aún así, y en cuanto a lateralidad se refiere, nuestra propia especie se sale de las gráficas y muestra una extraña anomalía: cerca del 90 % de los seres humanos, en cualquier cultura y latitud del planeta, prefieren usar la mano derecha. Un porcentaje mucho mayor que el de la mayoría de los primates. ¿Pero por qué?Se trata de uno de los rompecabezas más extraños de la evolución humana. Ninguna otra especie de primates, en efecto, muestra una preferencia lateral a semejante escala. Durante décadas, la ciencia ha buceado en la genética, en el desarrollo embrionario y en la neurobiología tratando de encontrar una explicación. Sabíamos, por diversos estudios previos, que incluso nuestros parientes evolutivos más cercanos, los neandertales, ya eran decididamente diestros . Investigaciones anteriores sobre el desgaste asimétrico de los dientes frontales neandertales (que usaban como una especie de 'tercera mano' para sujetar la carne mientras la cortaban con cuchillos de piedra) ya demostraron que la inmensa mayoría de ellos tiraba del trozo hacia la izquierda para poder cortar cómodamente con la mano derecha. Pero el origen profundo y primigenio de este rasgo seguía siendo un misterio.Noticia relacionada general No No Entrevista Anthony LaMantia: «El día más importante de tu vida es el segundo tras la concepción» Judith de JorgeAhora, una nueva investigación dirigida por la Universidad de Oxford y recién publicada en 'PLOS Biology', aporta por fin la pieza que faltaba. Y sugiere que la respuesta se reduce a dos de las características anatómicas definitorias de nuestra propia evolución: el hecho de caminar sobre dos piernas y la dramática expansión de nuestro cerebro.El equipo, liderado por los investigadores Thomas A. Püschel y Rachel M. Hurwitz (de la Escuela de Antropología y Etnografía de Museos de Oxford), junto al profesor Chris Venditti (de la Universidad de Reading), recopiló datos exhaustivos de 2.025 individuos pertenecientes a 41 especies diferentes de monos y simios.A pesar de que el cosmos es neutro y simétrico a gran escala, la evolución nos ha convertido en una anomalía estadística en la Tierra: somos abrumadoramente diestrosUtilizando complejos modelos matemáticos bayesianos (una herramienta estadística que permite calcular probabilidades teniendo en cuenta las intrincadas relaciones evolutivas entre especies), los científicos pusieron a prueba las grandes hipótesis clásicas que intentaban explicar por qué evolucionó esta asimetría. Evaluaron el uso de herramientas, la dieta, el hábitat, la masa corporal, la organización social... Pero en todos los escenarios, los humanos quedaban sistemáticamente fuera del patrón estadístico. Éramos una anomalía incomprensible.Bípedos y con un gran cerebroHasta que los investigadores añadieron dos nuevos factores anatómicos al modelo matemático: el volumen endocraneal (el tamaño del cerebro) y la longitud relativa de nuestros brazos en comparación con nuestras piernas (el marcador anatómico estándar que indica que una especie camina erguida). En ese mismo instante, el estatus excepcional del ser humano desapareció por completo de las gráficas. En otras palabras, una vez que se tiene en cuenta que caminamos de pie y que albergamos un cerebro inusualmente grande, los humanos dejamos de parecer una anomalía evolutiva y encajamos a la perfección en el rompecabezas general de los primates.Cuando los científicos incluyeron el bipedismo y el volumen craneal en sus ecuaciones, la excepcionalidad humana desapareció de los gráficos y encajamos a la perfección con el resto de primatesPara ilustrar este concepto tan escurridizo, podemos pensar en un chimpancé. Sus manos siguen siendo, en gran medida, sus pies delanteros; las utiliza de forma constante para la locomoción, caminando apoyado sobre los nudillos y trepando por las ramas. Sin embargo, cuando nuestros ancestros se pusieron de pie de forma permanente, nuestras manos quedaron de repente liberadas del pesado y constante trabajo de mover el cuerpo. Lo cual creó una presión selectiva evolutiva completamente nueva. Ahora podíamos destinar las manos a comportamientos finos, precisos y lateralizados, como tallar piedra, fabricar arpones o recolectar bayas con delicadeza.Nuestros ancestros, tambiénAplicando este modelo, los científicos también lograron rastrear la asimetría manual a lo largo de nuestro árbol genealógico extinto. Y la imagen que emerge es la de un fascinante 'degradado' temporal. Los primeros homininos prehumanos, como Australopithecus y Ardipithecus, probablemente tenían solo una levísima preferencia hacia la derecha, muy similar a la de los grandes simios modernos. Pero con la irrupción del género Homo, el sesgo se fortalece de forma espectacular. A través de Homo ergaster, Homo erectus y los propios neandertales, la destreza manual derecha fue in crescendo hasta alcanzar su nivel extremo en nosotros, los Homo sapiens.Al dejar de usar las manos como pies delanteros para trepar o apoyarnos, nuestros antepasados sufrieron una fuerte presión evolutiva que favoreció los comportamientos finos, precisos y lateralizadosExiste, sin embargo, una excepción asombrosa que no hace sino confirmar la regla: Homo floresiensis, la pequeña especie apodada 'hobbit' descubierta en la isla de Flores (Indonesia). El modelo predictivo otorga a esta especie una preferencia diestra muchísimo más débil. Y tiene todo el sentido, ya que el 'hobbit' poseía un cerebro de tamaño reducido y un cuerpo adaptado a una vida mixta entre caminar erguido y trepar a los árboles, alejándose del bipedismo humano total.Los hallazgos, en definitiva, apuntan a una larga historia dividida en dos grandes etapas. Primero, nos pusimos de pie, liberando las manos. Después llegaron los cerebros más grandes. Y a medida que la masa encefálica creció y se reorganizó de forma asimétrica, el sesgo hacia la mano derecha cristalizó hasta convertirse en el patrón inamovible y casi universal que vemos hoy en día.«Este es el primer estudio que pone a prueba varias de las principales hipótesis sobre el uso de las manos en los humanos en un solo marco -afirma Püschel- Nuestros resultados sugieren que este rasgo probablemente esté vinculado a algunas de las características clave que nos hacen humanos, especialmente caminar erguidos y la evolución de cerebros más grandes. Al analizar muchas especies de primates, podemos empezar a comprender qué aspectos de la preferencia por una mano son antiguos y compartidos, y cuáles son exclusivamente humanos».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Todo a punto para lanzar Smile, la misión europea y china para vigilar la eterna lucha entre la Tierra y el Sol noticia Si El discreto soporte que revolucionó el sueñoPor supuesto, aún quedan preguntas en el aire. Por ejemplo, ¿por qué la zurdera ha persistido a lo largo de cientos de miles de años y no ha sido borrada por completo por la evolución? Personajes tan ilustres como Aristóteles, Alejandro Magno, Leonardo da Vinci, Napoleón y Marilyn Monroe, entre muchos otros, eran zurdos. Estudios antropológicos anteriores apuntan a que conservar una minoría del 10 % de población zurda otorga a la especie una ventaja adaptativa vinculada al 'factor sorpresa' en las peleas cuerpo a cuerpo para la supervivencia, una ventaja competitiva de combate que hoy en día aún podemos observar estadísticamente en deportes de élite como la esgrima o el boxeo. Pero esa, sin duda, es otra historia.",
  "title": "Descubren por qué el 90% de la humanidad prefiere usar la mano derecha"
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