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"textContent": "Era un escenario posible, pero eso no impidió un sentimiento de fracaso generalizado. Andalucía era la gran esperanza para el Partido Popular , donde perseguía una mayoría absoluta de la mano de Juanma Moreno, que inyectara ánimo y moral a las siglas populares y, sobre todo, que enviara un mensaje nítido a Vox. Para Alberto Núñez Feijóo esa mayoría absoluta era igual de crucial. Pero la noche fue avanzando sin que el marcador del PP se moviera al ritmo esperado. Y el escrutinio -de infarto, de nuevo como hace cuatro años- terminó estancado en los 53 escaños, a dos de la cifra mágica. Se confirma, por tanto, que los populares no pueden gobernar sin el apoyo de la formación de Santiago Abascal. En las cuatro comunidades autónomas se ha repetido el mismo patrón. El jarro de agua fría es inevitable. A lo largo de la campaña Moreno y el resto del PP andaluz, también en Génova, insistían: «No nos confiemos. No se puede dar nada por hecho. Son un puñado de votos». Al final fueron más de un puñado. La realidad es que la euforia en muchos momentos de la campaña era difícil de disimular. Aún así, el propio Feijóo dedicó buena parte del mitin que compartió con Juanma Moreno en Málaga -el único que hicieron juntos en estos catorce días- justo en el ecuador de la campaña, a recalcar ese temor: «Pies en el suelo. Hay mucho en juego. Os lo aseguro».Y el mayor temor acabó confirmándose este 17 de mayo: la campaña de Moreno -un éxito para su partido- y la indiscutible popularidad que ha desatado no le permitieron cumplir el objetivo. Porque, a pesar de tener una victoria indiscutible -el PSOE cayó hasta los 28 diputados, rompiendo su suelo histórico; y Vox apenas sumó uno, quedándose en 15- necesitará el apoyo de los de Abascal si quiere volver a ser presidente. Y aquí empiezan los problemas. «El lío», como dijo Moreno una y otra vez. Vox ha demostrado que forzará y negociará hasta el final, exactamente igual que en el resto de autonomías. A Moreno le exprimirán -si cabe- todavía más. En Vox han atacado duramente a Moreno por sus posiciones moderadas y por haber rechazado de plano los postulados de su rival en la derecha. «Si a alguien le tienen ganas es a él», afirmaban dirigentes populares estos días. Noticia relacionada general No No Ayuso celebra que Moreno «vuelve a arrasar a la izquierda» y le enseña la puerta a Sánchez tras el fracaso de Montero: «Debe dimitir» Joan GuiradoEn Génova se esfuerzan por defender el resultado. Ponen en valor la enorme distancia con el PSOE de María Jesús Montero, que fracasó estrepitosamente y que solo podía aspirar a este escenario -que Moreno dependiera de Vox para volver a San Telmo-. Y también insisten en señalar lo lejos que queda el candidato de Abascal en esta autonomía, que sigue siendo la fuerza minoritaria en el espacio de la derecha y sin opciones de mirar de tú a tú al PP.A pesar de todo, en la dirección nacional, igual que en el resto de comunidades, no pueden esconder una fuerte sensación de decepción. Ya durante el recuento electoral muchos cargos se llevaban las manos a la cabeza cuando veían que el marcador no se movía de la cifra del 52. Al final subió a 53. «Vamos a concentrarnos en no perder ninguno de los que bailen», reflexionaban.La victoria del PP es rotunda, pero no llegar a la absoluta implica un golpe anímico para todas las siglasEl PP ha ganado las cuatro elecciones autonómicas de este ciclo de manera rotunda. Pero en ninguna de ellas han conseguido librarse de Vox. Tampoco en Andalucía. Y eso tiene muchas implicaciones internas también. El PP se desprende de una de las mayorías absolutas más potentes para la formación: quedan Galicia y Madrid, que deberá examinarse de nuevo en mayo del año próximo, además de La Rioja. El tablero ha dado un vuelco. La sensación que había quedado en el imaginario colectivo del PP después de Castilla y León y a lo largo de la campaña era en todo momento que los de Abascal iban a la baja. Que se habían estancado. Incluso en Bambú -el cuartel general de Vox habían bajado los brazos en esta campaña y pensaban ya en pasar pantalla- Las posibilidades de que no tuvieran la llave del futuro gobierno fueron creciendo con los días. Pero la noche electoral deja una nueva sorpresa.Feijóo se ha implicado mucho en la campaña de Moreno. Siempre siguiendo las directrices del PP andaluz: acudiendo a las provincias en las que le demandaban, midiendo muchísimo los discursos, el tono y sorteando las polémicas nacionales. Tampoco habló de Vox. Y mucho menos sacó pecho de las coaliciones firmadas en Extremadura y Aragón. Toda la carne en el asador para que Andalucía fuera por otro camino. El líder nacional estuvo siete de los catorce días de la campaña. Quería estar muy presente, participar de la manera que Andalucía considerara la más oportuna. Y ser parte del éxito. Moreno lo permitió, consciente de que el líder nacional -en su versión más autonómica y haciendo una campaña muy parecida a la que hacía siendo presidente de la Xunta- no le restaría opciones. Y de que también necesitaba esa victoria, como reconocen muchos dirigentes consultados por este periódico. La amistad que une a ambos y la especial consideración que Feijóo tiene de Moreno -se vio en varios momentos durante la campaña- también ha pesado mucho. «Queremos este modelo para España», llegó a decir el dirigente gallego en la recta final. Un modelo que se quedó sin la absoluta.Recepción con honores en GénovaCon independencia de la resaca política que dejara Andalucía, Génova ya tenía decidido empezar el camino hacia las generales desde este lunes. Moreno será recibido en la sede nacional con todos los honores. Y Feijóo pondrá rumbo al que en su entorno llaman como «el partido del siglo». Las elecciones que Pedro Sánchez debe convocar y que si no se adelantan, celebrarán en verano de 2027. Antes será el turno de las municipales y las autonómicas en las regiones pendientes. Pero todo forma parte de lo mismo. En el PP nacional ya solo piensan en las generales después de Andalucía. Y a pesar de no haber conseguido la absoluta, su gran baza sigue siendo el descalabro de los socialistas que cita a cita se ha ido confirmando. El bloque de la derecha, rematan los dirigentes consultados, sigue al alza y por encima del 50%.",
"title": "Más complicaciones para Feijóo: ni en Andalucía se deshacen de Vox"
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