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Sánchez cierra, con la debacle de Montero, un pleno de fracasos

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 17, 2026
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No hubo sorpresa. No hubo milagro. El PSOE certificó este domingo el peor final para el carrusel electoral del último semestre. Los socialistas marcan su mínimo histórico en Andalucía y se hunden hasta los 28 escaños, dos menos que hace cuatro años . La debacle es especialmente dolorosa por tratarse de un territorio otrora fetiche, el que fuera bastión hegemónico y pulmón de la formación durante 37 años. María Jesús Montero, todopoderosa número dos, logró perforar todavía más el suelo electoral que el partido marcó en 2022. Un partido hipotenso, sin pulso y que se percibe incapaz de ganar al PP o ser siquiera alternativa, incluso en territorios que tradicionalmente le han sido afines en lo sociológico. Los populares prácticamente doblaron en votos a los socialistas y en la provincia de Almería se certificó el 'sorpasso' por parte de Vox. Además, Montero no consiguió imponerse en ninguna provincia. Todo el mapa andaluz se tiñó de azul. El mayor fracaso con la mayor apuesta. El envite de colocar a la exvicepresidenta primera como cabeza de cartel ha resultado un fiasco. No hubo revulsivo en las urnas y Pedro Sánchez sale noqueado del ciclón electoral que Génova diseñó como un 'vía crucis' plebiscitario para exhibir la debilidad de los socialistas. Andalucía ha sido la estación final y más desgarradora . De este modo, el presidente cierra con la hecatombe del 17 de mayo un pleno de fracasos en las urnas, que proyecta un desgaste evidente de las siglas en vísperas de encarar el año decisivo, 2027, con la triada: municipales, autonómicas y generales. La estrategia de colocar a ministros candidatos se ha demostrado fallida y ni toda la implicación de Ferraz y Moncloa han logrado atraer a los casi 580.000 votantes que cogieron la papeleta del PSOE en 2023. El estado anímico por el que el partido ha transitado durante la campaña ya era muy sintomático de lo que acaecería este 17 de mayo. Un cuadro depresivo que todavía arrastra el trauma y las heridas internas de perder la Junta en 2018. «Se veía venir», reconocía un dirigente. A esto se suma una campaña «desastrosa», según la definen en las propias filas socialistas, por la falta de movilización y en la que la gestión errónea de la muerte de dos guardias civiles en un operativo contra el narcotráfico en Huelva acabó por «darle la puntilla» . Primero con la absoluta soledad de Montero en el funeral de Jerónimo y Germán y después con el patinazo de la candidata al calificar el suceso como un «accidente laboral». Noticia relacionada general No No El Gobierno esquiva el efecto Montero: «No es un plebiscito para Sánchez» Ainhoa MartínezEn el PSOE se medían consigo mismos. Sin aspiraciones de pelear por el Gobierno ni por ser la primera fuerza, el éxito o el fracaso se ceñía a no batir su marca a la baja -algo que no consiguieron- y que Juanma Moreno no consiguiera la mayoría absoluta , una victoria pírrica que sí pudieron apuntarse, aunque no fuera suyo el mérito, sino del crecimiento de Vox y de Adelante Andalucía. El hecho de que el PP se haya metido en un «lío» -utilizando la jerga del propio presidente andaluz- funcionará como elemento central del argumentario socialista en los próximos días para esquivar responsabilidades por la derrota. Pero este argumentario tiene una importante fisura de puertas hacia dentro, la excusa que se utilizó en derrotas anteriores fue que la falta de movilización del electorado había sido letal para las expectativas del PSOE. Sin embargo, en esta ocasión sí ha existido esa pulsión en la izquierda y quien la ha capitalizado ha sido Adelante Andalucía . Este domingo, la suma de las fuerzas progresistas suma cuatro escaños más que en 2022, pese al lastre de los socialistas. Sánchez, acostumbrado a fagocitar a todo el espacio a su izquierda ve como surge una fuerza que crece reivindicando su autonomía respecto a Moncloa.Los socialistas jugaban, además, contra las expectativas de unas encuestas que les han sido adversas durante toda la contienda, las que manejaban internamente incluso les llegaron a ubicar entre los 27 y 25 escaños. Montero no quería bajar a Andalucía y esto quedó patente, más allá de sus resistencias a pilotar las riendas del PSOE andaluz, con la tardanza en asumir el papel de candidata . El adelanto técnico de Moreno todavía lo recibió sentada en el Consejo de Ministros y solo cuando fue estricta y legalmente obligatorio cortó el cordón umbilical que la unía a Moncloa. En el partido critican que haya asumido la cabeza de cartel demasiado tarde y haciendo gala del enorme sacrificio que suponía.En el PSOE descartan que la debacle vaya a suponer un adelanto de las generales o la salida de Montero Pese a la contundencia de la derrota, fuentes consultadas en el partido no prevén que vaya a tener consecuencias a nivel interno en el partido. Esto es, el sillón de Montero no peligra y nadie cree -más allá del notorio malestar- que pueda existir cualquier tipo de conjura, por las nulas opciones de que fructifique mientras Sánchez mantenga el control del partido. Y, precisamente, dentro de esta estrategia es donde se incardina la táctica de colocar a ministros como candidatos, una suerte de peones desplegados por el tablero territorial para preparar el terreno para el día después de abandonar la Moncloa. Por ello, los cargos consultados no anticipan ningún movimiento de desestabilización hasta después de las generales . Y ese horizonte tampoco está hoy más cerca después de la debacle andaluza. En el entorno del presidente aseguran que la hoja de ruta no varía.Tal como publicara este diario, desde Moncloa ya se avanzaba -de manera preventiva- hace días que estas elecciones no eran «un plebiscito» para Sánchez y blandían el precedente de 2023 para justificar el potencial movilizador del presidente del Gobierno. Además, en el Gabinete ya han dispuesto todo para pasar página lo antes posible, con un acuerdo inminente de Presupuestos en Cataluña -que traslade el foco al nuevo bastión fetiche del socialismo- y con la convocatoria de un Comité Federal el próximo 27 de junio -lo suficientemente lejos de este domingo y lo suficientemente anticipado- para poner al partido ya en marcha para la siguiente meta volante: las municipales y autonómicas, donde se juega el escaso poder territorial que el PSOE todavía retiene. Sin tiempo para pensar ni para la reflexión pendiente.

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