Paloma O'Shea: «La música te ayuda a vivir mejor»
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May 16, 2026
Yo me preguntaba por qué los músicos españoles nunca llegaban a las finales de los concursos», así comienza Paloma O'Shea (Guecho, 1936) el relato de su temprana vocación para impulsar la educación musical en España. Habla despacio, con serenidad, con la paz de alguien que ha cumplido un sueño. Con 15 años, ya despuntaba en el piano. Ganó el Concurso de Fin de Carrera del Conservatorio de Bilbao y actuó en la Filarmónica. Dos décadas más tarde y madre de seis hijos con el banquero Emilio Botín, creó en Santander el concurso internacional de piano más prestigioso de nuestro país. De ahí pasó a 'inventarse' a principios de los 90 una escuela en unos pequeños chalés de Pozuelo «con los mejores profesores del mundo» y unos 20 alumnos. Vio claro que «hacía falta en España una escuela de nivel internacional». En lugar de que los alumnos viajaran en busca de los maestros más prestigiosos, O'Shea hizo lo contrario: traerlos a su escuela. «Así empecé. Recuerdo a Rostropóvich, sentado en mi casa de Santander llamando a Bron y a Monighetti para que fueran profesores de la escuela y a Zubin Mehta recomendándome a Benyamini y a Streicher», cuenta a propósito de sus primeras colaboraciones con los grandes músicos del mundo. Hoy, esos músicos enseñan a casi 180 alumnos de una treintena de nacionalidades y todos becados. Un proyecto de escuela pionero en España, que fundó O'Shea hace 35 años, y que la Reina Sofía apoyó desde el primer momento poniendo su nombre y aceptando la Presidencia de Honor del Patronato. En una ubicación única, al lado del Palacio Real, se eleva el edificio de la Escuela. Allí nos citamos con ella, con motivo del premio en la categoría Valores que XLSemanal le entregará en la cuarta edición de sus galardones. Antes de entrar, ya se escucha a los músicos tocar. Son su segunda familia. «Conozco a todos. Y lo que más me gusta es estar con los profesores; los quiero mucho. La educación es lo más importante que hay», resalta convencida. Es una de las mecenas más destacadas de nuestro país y, los que la conocen, la describen como alguien con una exquisita sensibilidad. También a la hora de vestir. Ataviada con un traje de chaqueta berenjena y unas modernas sandalias, llama la atención el juvenil aspecto a sus 90 años. Esa vitalidad quizás se deba a su historia de realización personal, germen de una fuerte pasión por la música y la educación. Una vocación que descubrió por casualidad. «A mi hermana le espantaba y a mí me apasionó. Sin música, no hubiera podido vivir. Empecé tocando el piano a los 3 años y a los 15 terminé los estudios. Estudiaba 8 horas al día. Me encantaba», afirma sobre su determinación. Paloma O'Shea con los directores de orquesta Daniel Barenboim y Zubin Mehta, colaboradores de la Escuela Superior de Música Reina Sofía. .XLSemanal. Le entregan el Premio a los Valores. ¿Cuáles son para usted los que tiene la música?Paloma O'Shea. La música te ayuda a vivir mejor. Voy a un concierto y se me olvidan todos los males, las rabietas que coges con ciertas cosas. ¡Esas que te fastidian, con 'j'! Se me pasan completamente y acabas pensando que eran tonterías.XL. ¿Recuerda su primer contacto con la música?P.O. Fue por casualidad. Mi padre era ingeniero y mi madre empezó Filosofía y Letras. Un verano vino una señorita a cuidarnos porque el 'aña' estaba de vacaciones y resultó que también era profesora de piano. En el pueblo donde mi abuela tenía un caserío, encontramos un piano en casa de una vecina. Ese mismo año, me examiné de ingreso de solfeo y de piano.«La vida hay que vivirla, Aprovechar los momentos, Pensar en los demás y no siempre en ti mismo. Y la gratitud. Hoy nadie da las gracias por nada porque piensan que se lo merecen todo»XL. Y terminó siendo una de las seis mejores alumnas de su curso.P.O. Los seis primeros tuvimos opción de presentarnos al concurso de fin de carrera en la Filarmónica de Bilbao y gané el primer premio. Estudié mucho. Mi madre me apoyó y, más tarde, me fui una temporada a Francia porque quiso que estudiara literatura francesa. XL. Se recorrió los conservatorios de medio mundo para encontrar el mejor modelo para su escuela.P.O. Yo quería hacer una escuela de niños, pero me aconsejaron hacerla con alumnos más mayores. Iba a ser más fácil conseguir dinero para reclutar a los mejores profesores como Bashkirov. Porque entonces yo no tenía dinero. Empecé sin nada. Paloma O'Shea con el violinista y director Yehudi Menuhin, colaborador también de la Escuela desde sus inicios..XL. Han pasado de dar clases a 20 alumnos en unos chalés en Pozuelo a enseñar a casi 180 al año, con un coste por alumno de 45.000 euros. Además, este año empiezan la ampliación de la Escuela.P.O. Los primeros 17 años fueron los mejores de la historia de la Escuela. Entonces no éramos aún oficiales y no había tanta clase teórica. Ganábamos los grandes primeros premios. Fue muy bonito. Comíamos juntos en esos chalecitos. Me encantaría tener en el nuevo edificio una cantina para que alumnos y profesores puedan desayunar y comer juntos. De esa manera sigue la vida entre ellos para hablar del mundo, de la música y no solamente el momento de la clase. Menuhin hablaba de la relación maestro-discípulo, en lugar de profesor-alumno. XL. Usted se define a sí misma como una 'curranta'. Muchos le decían que, estando casada con el presidente del Banco de Santander, se podía haber dedicado solo a divertirse…P.O. ¡Me hubiera aburrido muchísimo! Aunque también me divertía el ambiente social de mi época, bailar sevillanas. Pero necesitaba mi otro mundo. Estaba decidida. 0'Shea, en 1992, al recibir en Nueva York la Medalla de Oro del Spanish Institute. A su lado, su marido, Emilio Botín.XL. ¿Cuál es su rutina? ¿Sigue viniendo a diario a la Escuela?P.O. Según me levanto, necesito andar y, en ayunas, que es lo sano. Me lo pide el cuerpo. Al volver, desayuno, descanso un poco y me voy a la Escuela a comer con los profesores. Les damos de comer riquísimo.XL. ¿Le gusta la cocina?P.O. Muchísimo. Daba clases en Bilbao. Recuerdo salir siempre de casa a una cena oliendo a cocina. Me gustaba mucho hacer salsas. Mi plato favorito sigue siendo la merluza frita con salsa de chipirón. He enseñado a todas mis cocineras a coger el punto del rebozado. XL. Dicen que es el alma de la Escuela. Y que, gracias a usted, llegan los mejores profesores del mundo. P.O. Los cuido mucho; lo que más me gusta es estar con ellos. Dicen que tengo ojo a la hora de seleccionar a las personas. Los profesores tienen que ser los mejores de cada instrumento y trabajar con libertad completa. Me fijo también en que sean buenas personas, inteligentes y que no presuman. Si presumen, es que algo no funciona.«Estoy muy orgullosa de todos mis hijos, pero no han heredado mi vocación por la música. Ana, la banquera, sí toca el piano y es la que va a ocuparse de la Escuela cuando yo no esté»XL. Un profesor le puede cambiar la vida a uno. El que marca el camino o dice las verdades.P.O. Desde luego. Pero las verdades las he encontrado yo misma. Me conozco un poco y he aprendido a ser más buena. No puedes ir por la vida imponiendo tu criterio siempre. XL. Becan a los casi 180 alumnos de 35 nacionalidades distintas. Su enseñanza es totalmente gratuita.P.O. Los conozco a todos. Les pregunto, me cuentan sus historias, sus secretos. Tenemos bastantes alumnos, sobre todo latinoamericanos y de países de la antigua Unión Soviética. Muchas de sus familias viven por debajo del umbral de la pobreza y les ayudamos también a buscar becas para residencias y, si es necesario, con el instrumento. Antes pagaban los alumnos que podían, pero decidimos que, por un poco más de dinero, daríamos las becas gratis a todos. La Escuela ampliará sus instalaciones en Madrid, con un proyecto diseñado por Cruz y Ortiz Arquitectos. En la foto, la Reina Doña Sofía, Presidenta de Honor de la Escuela, Paloma O'Shea y su hija Ana Botín, presidenta del Banco Santander.XL. ¿Por qué no se ha enseñado más música en España?P.O. Una pena. Pero ha mejorado mucho. Ahora hay más alumnos españoles en la Escuela. Sobre todo, valencianos, y es gracias al trabajo de las bandas. Antes teníamos una presencia testimonial en las grandes orquestas juveniles europeas. Ahora, los españoles son mayoría. XL. ¿Qué piensa sobre la eterna promesa en España de tener una ley de mecenazgo?P.O. Increíble. Mira Francia, que está al lado y la ley que tienen. Aquí, no hay manera.XL. ¿Qué ha aprendido de la vida?P.O. Que la vida hay que vivirla. Aprovechar los momentos. Pensar en los demás y no siempre en ti mismo. La gratitud. Hoy nadie da las gracias por nada porque piensan que se lo merecen todo. En España ha primado la envidia y no saber educar. XL. Tuvo sus cinco primeros hijos en cuatro años y ocho después al pequeño. P.O. Estaba hecha polvo. Nacieron cada 11 meses. Estoy orgullosa de todos ellos. Son muy distintos. No les puedes educar a todos por igual. Hay que estudiar a cada uno y meterse en su cabeza.En Paloma O'Shea confluye una combinación poco habitual de sensibilidad artística, compromiso social y exigencia académica. Así ha logrado atraer a la Escuela Superior de Música Reina Sofía a grandes maestros internacionales y ofrecer a jóvenes talentos —mediante becas y apoyo institucional— una formación de altísimo nivel. Aquí O'Shea posa para XLSemanal en uno de los espacios de la Escuela.XL. ¿Alguno ha heredado su vocación por la música?P.O. No, pero Ana, la banquera, la que menos tiempo tiene, sí toca un poco el piano y es la que va a ocuparse de la Escuela cuando yo no esté. XL. Tanto su marido como usted fueron dos triunfadores en un momento en el que, rara vez, la mujer brillaba profesionalmente. ¿Cómo lo llevaba?P.O. Para adelante. Siempre he hecho lo que he querido. Pensaba que era bueno lo que hacía. Mi marido estaba a lo suyo y yo a lo mío. Él no quería que hiciera nada. Pero era buena persona y lo acabó comprendiendo. Lo mío siempre ha sido una vocación y eso no se puede evitar. XL. ¿Con quién se codeaba por entonces? ¿Tenía amigas también profesionales o del mundo de la música?P.O. Siempre me ha gustado más salir con chicos. Yo les gustaba porque me interesaba por ellos. Decían que sabía escuchar; que las chicas solo iban a presumir de guapas. Siempre me han interesado las personas. XL. ¿Cuál es el secreto de su aspecto tan joven con 90 años?P.O. No me he estirado. No tomo medicinas ni me duele nada. El secreto para mí es andar, moverme mucho y comer poco y sano. En otro tiempo me he forrado a chocolates. Ahora tengo que ir al hospital si lo pruebo por culpa de una especie de rechazo. Me podía comer una caja de bombones entera. XL. La Reina Doña Sofía accedió a poner su nombre a la Escuela. ¿Sigue teniendo mucha relación con ella?P.O. Todavía recuerdo cuando recibí el telegrama aceptándolo. Ha sido siempre fantástica con la Escuela. Nos apoya muchísimo y también le encanta la música. Viene a todas las clausuras; es ella quien entrega los diplomas… Es maravillosa. XL. Después de 50 años celebrando el Concurso de Piano de Santander, decidió clausurarlo.P.O. Terminó su ciclo. Lo vamos a sustituir por una ópera cada tres años. Vamos a empezar este verano por La flauta mágica , una producción de Salzburgo que va a ser impresionante y se celebrará en el marco del Festival de Santander. XL. ¿De qué se siente más orgullosa? P.O. Mi familia: 6 hijos, 20 nietos, 12 biznietos y 2 más en camino. Y, a lo mejor, tengo la suerte de tener hasta tataranietos. Además, la familia de la Escuela, que ha sido importantísima; y la educación. Educar a los jóvenes músicos con los más grandes profesores y, sobre todo, la visión de la Escuela gracias al asesoramiento inicial de Rostropóvich, Zubin Mehta, Lorin Maazel...XL. No podría vivir sin música y ¿sin qué más?P.O. Sin mar. Sin el Cantábrico. Me hubiera encantado que alguien a mi lado tuviera un barco de vela y ponerme en proa a escuchar música. XL. ¿Cómo le gustaría que hablaran de usted?P.O. Como de alguien que ha conseguido hacer algo por la educación musical.
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