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Tienda de souvenirs taurinos

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 14, 2026
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Los estoques simulados conviene comprarlos en la tienda de souvenirs taurinos de la calle Alcalá, bajando hacia Las Ventas la cuesta abajo de nuestras primaveras. Y también los capotitos y las gorras de chulapo, los llaveros con alamares, los imanes para la nevera y las divisas; las banderillas pequeñas para Javier, cubiertas de papelillos y sin punta, esas banderillas que le pone al toro imaginario que solo existe en sus sueños y que le ronda por el hall de casa.A veces me detengo delante de su escaparate, que es como la tienda de ataúdes ante la que se detenía el Ismael de 'Moby Dick', pero al revés. Porque luego, en lugar de entrarle a uno ganas de saltarse la tapa de los sesos, delante de los souvenirs encuentra razones para vivir y todo tipo de gadgets toreros. Cómo me gusta pasar por allí cuando voy a los toros y vengo del trabajo corriendo con la moto o cuando vuelvo de comer con mis amigos de Pamplona -Mariano, Asier, Polan, Juantxo, Luisma y Andoni-, como al cierre de esta columna, que está llenita de amigos, recuerdos y citas con uno mismo.Qué bonita está Madrid, que es una ciudad en tiempo de descuento, con el sol dándole a los árboles y a esas fachadas con tolditos verdes que dan a la M-30. En la gran urbe de los millones de contratos y las cláusulas que revisan los abogados de las Big Four, en esa ciudad donde nace el algoritmo todas las mañanas y muere de madrugada a la salida de un bar, nuestra civilización todavía se pone el mundo por montera, que en la tienda de la calle Alcalá las encuentras bastante baratas.En casa tengo unas almohadillas, unas pulseras de Morante y un estoque de Curro Romero, que me confesó que «bien, bien», no había matado un toro en su vida. También guardo un capote y una muleta de Urdiales y un toro de Miura que corrimos en Santo Domingo, colgado de la pared para asustar en las videoconferencias que ahora se llaman call. «Hay un toro en la 'call'», se sorprenden las 'fundraisers' abrazaconejos porque un toro provoca más que las tetas de la Bandini. El Miura siempre puede cogerte incluso después de muerto y el miércoles, al cambiarlo de sitio, lo descolgué y casi me venzo desde lo alto de la escalera. Ese toro estuvo a punto de matarme dos veces: en la Cuesta de Santo Domingo y ahora, desnucado bajo su peso.La tienda de souvenirs taurinos es nuestro sex shop y nuestra arca de la alianza simbólica, porque representa mucho más que una tienda. Yo quiero que esparzan mis cenizas allí, junto a la balda de las gorritas camperas. Me acuerdo de cuando veníamos camino de los toros con Perico Ussía y su padre Alfonso, mi compañero de columnas, y le compré una al chaval. Agarrándolo por encima del hombro le dije:-Perico, igual te olvidas de lo que pasó esta tarde en la plaza, pero en tu puñetera vida te vas a olvidar de la sensación de ir a los toros con el bueno de tu padre y ese amigo loco que ahora mismo te dice cosas. Grábalo en tu memoria porque no hay nada más grande que esto.O algo así. Me acuerdo también de cuando los antitaurinos quisieron cerrar la tienda. Le tiraban pintura, cócteles molotov y le montaban manifestaciones. Y allí aguantaba el tirón Luis, el dueño, que parece un lord escocés: pelirrojo, educado y con espíritu de monje guardián de las esencias de lo que somos. Allí puedes comprarte uno de esos carteles en los que ponen tu nombre o una camisa de taurino de las que marcan hombros. Hay que ir a la tienda de souvenirs taurinos, que es nuestro museo de El Cairo, a vivir la vida simbólica que nos ofrece la fiesta de los toros por San Isidro y a sentir, por un momento, por una sola tarde, que seguimos rabiosamente vivos. Feliz San Isidro a todos.

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