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"publishedAt": "2026-05-14T04:34:30.000Z",
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"textContent": "Florentino interrumpe el soliloquio, golpea por enésima vez el micrófono y se zambulle en el móvil. Busca y busca, como si su dedo fuera un machete y la pantalla una selva tupida. Persigue al culpable de sus desvelos , al causante de su delirio. Y no, no es Mbappé, ni su niño díscolo Vinicius, ni los púgiles del vestuario, ni Arbeloa, ni el fantasma de Xabi Alonso. No. Florentino está on fire por una frase entrecomillada en un directo digital firmado por un tal David Sánchez de Castro.Como un emperador obsesionado con los fantasmas de palacio, pronuncia su nombre en una rueda de prensa convertida ya en esperpento. «¿Dónde está? ¿Dónde está?». Pero David no estaba allí. Estaba en la Redacción, lidiando con la crónica en vivo de lo que sucedía justo en ese instante, contando magistralmente el minuto a minuto, informando en tiempo real de cómo el rey aparecía desnudo ante todos .David no es nadie para el emperador blanco, pero lo es todo para este periodista cincuentón que tiene la fortuna de remar a su vera y a la de todos los compañeros de la mesa digital. Sin ellos, sin David, aquel «está cansado» que llegó al móvil de un compañero desde el entorno presidencial jamás se habría convertido en la coartada bullanguera perfecta para embarrarse, victimizarse y empoderarse —para mal— en una comparecencia destinada a los anales.David no estaba allí. Estaba aquí, como siempre. Guardando el fuerte. Poniendo su talento, su esfuerzo y su criterio al servicio de los lectores que tuvieron la deferencia de seguir el previo y el directo de aquella comparecencia en la otra Casa Blanca.Tampoco encontrará el presidente de mi club a David en el estrecho de Ormuz, junto a los heridos de Adamuz o en los pasillos del Congreso. Pero si alguna vez Florentino —o Pedro Sánchez— se cruza con estos incordiantes periodistas de ABC es porque otros, tan solventes, incisivos y seguramente mucho más duchos en la cosa digital, están al timón de la nave.David, Rubén o Mariajo somos todos. Aunque, en realidad, no todos podemos ser como David. Quizá él no lo sepa; para eso estoy yo aquí, que de aprender de los demás sé, modestamente, un huevo.«¿Dónde está David?». Pues aquí. Como siempre. Afortunadamente para mí y para todos los que trabajamos en este diario.Y Florentino… que siga buscando. Pero mejor soluciones para el carajal del Madrid. Muchos se lo agradeceremos.Porque vaya dos añitos, presi.",
"title": "Florentino, David Sánchez de Castro está aquí"
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