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Juanma Moreno resiste el acoso de la izquierda parapetado en las encuestas

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 11, 2026
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El segundo y definitivo debate electoral a cinco de cara a los comicios andaluces del 17 de mayo fue bastante similar al primero, dado que la fórmula impide cierta originalidad, si bien tenía que estar marcado indefectiblemente por las reservas máximas de los dos principales contendientes, el popular Juanma Moreno y la socialista María Jesús Montero . Demasiado cerca del paso por las urnas como para cometer errores groseros e imperdonables. Miedo a un tropiezo fatal. Pero ese conservadurismo fue entendido de muy diferente manera por cada uno: el popular se centró mucho más que en el debate de una semana atrás en lanzar sus propios mensajes sin intentar repeler permanentemente, uno tras otro, todos los ataques desde cuatro flancos diferentes, mientras que la socialista también centró más su propia estrategia y apenas dejó espacio para propuestas al limitarse a la crítica furibunda al presidente, con la sanidad, de nuevo la sanidad, prácticamente como monotema, tomándose las elecciones como un referéndum temático. Las prisas de los cuatro partidos que buscan acabar con la mayoría absoluta generaron algo más de polvareda y viveza en el choque dialéctico. En ese tono de mayor aislamiento mental y contención para no dejarse arrastrar a la pelea que el resto pretendía, especialmente la socialista, Moreno logró mostrarse más sereno, menos apabullado por tochos de documentos a exponer, que dejó en su despacho, y más dirigido a colocar sus argumentos sin despistarse en trifulcas. Le costó de nuevo trascender agarrado a ese perfil bajo, no obstante, aunque fue más directo, con algo más de protagonismo, relativamente reposado sobre el sustento de la confianza que le siguen dando las diferentes encuestas, que le acercan a la mayoría absoluta. «Esta noche no voy a participar en el fango, no, esta noche no», subrayó de inicio. Fue, en definitivas cuentas, más presidente que presidenciable, y quizás en ello estuvo la gran clave de este segundo y definitivo envite. Golpeó en seco a su rival con pura actualidad ya de entrada: « Defender lo público también es defender a nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad , a nuestros guardias civiles frente al peligro del narcotráfico». Así, de entrada. Una fórmula, revés sonoro a cada crítica, que esta vez se repitió bastante. Y que comenzó con el tráfico de drogas en el litoral.El narcotráfico en sí mismo, por iniciativa propia, fue eludido por la izquierda pero sí lo pusieron sobre la mesa tanto el PP como Vox, lógicamente. «Ante el narco sólo hay dos opciones. Alto o plomo. Andalucía necesita un gobierno que le diga a Sánchez que es un traidor y que le diga a Marlaska que también lo es y que es un indigno», recalcó Manuel Gavira , antes de que Montero calificase de «accidente laboral» la muerte de los dos agentes de la Benemérita el pasado viernes en aguas de Huelva persiguiendo a una lancha de traficantes. El aspirante de Vox incidió luego en que «son asesinatos, no accidentes», reclamando más medios para que la Guardia Civil «acabe en una tarde con el narco». Moreno lamentó que nadie del Gobierno central estuviera en los funerales el sábado y que hubiera partidos que no respetaron el luto oficial. Antonio Maíllo , entonces, le pidió que no hiciera «electoralismo con estas muertes», aunque el 'palo' más importante en este apartado se lo dio Gavira a Moreno al decirle que él estuvo en Galicia haciendo campaña justo después de la muerte de los guardias civiles en Barbate arrasados por una narcolancha.Montero tildó de «accidente laboral» la muerte de los dos guardias civiles en alta mar del viernes y Moreno le reprochó que no hubiera nadie del Gobierno central en los funeralesMoreno eludió circunloquios y fue al grano especialmente en el primer bloque, el de economía y empleo, en el que el popular tiene muchos datos de los que presumir y los conoce y recita de memoria. «Estamos en el podio de las tres comunidades más importantes, con más autónomos que Cataluña. ¿Esto es mérito de Pedro Sánchez? Hemos llegado a la menor diferencia histórica de desempleo con respecto a la media nacional». En ese bloque económico, la película sonó a repetida: el PSOE presumió de que las mejoras se deben a las políticas del Ejecutivo central y los fondos que se han dispuesto desde Madrid y y el PP denunciando el «infierno fiscal» que ha generado en España como ministra de Hacienda. En ese apartado de política fiscal, el candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García , tiró de manual quejándose de que las políticas fiscales de la Junta benefician a las clases altas y pidió un impuesto al beneficio de las empresas sanitarias privadas, así como a las grandes fortunas, por el que preguntó a Moreno sin respuesta alguna.La batalla con el cáncer de fondo La espiral de Montero fue justo la contraria a la del aspirante a la reelección, a la desesperada, con los sondeos muy en su contra y señalando un desastre histórico que le ha hecho en este debate, por ejemplo, ir a degüello en muchos de los temas que trata. Visceral y tensa, se notó mucho esa angustia por llevar a su oponente a terrenos que éste nunca pisó. En el segundo bloque, el de asuntos sociales y el del escabroso ámbito sanitario, los tres partidos de izquierda fueron de la mano abundando en la crisis de los cribados, la «negligencia más grave de la sanidad pública que se recuerda», según Montero, que reclamó información y si alguna mujer ha fallecido. «Ninguna», destacó el presidente. «Se ha dicho muchas veces, pero se repite. Hubo un fallo de información concentrado en un hospital. Se pidió perdón, se resolvió el problema en tiempo y forma y se activó un plan de choque con una inversión de más de cien millones. Y además, se asumieron responsabilidades y cayó toda la cúpula de ese servicio y de ese hospital. Algo que no es usual, como se está viendo en el Gobierno central con crisis gravísimas que no tienen consecuencia alguna». Maíllo cargó contra las «mentiras sobre las mujeres afectadas por el cáncer de mama», que merecen «que se eche del Gobierno a Moreno, que tenía que haber dimitido por mentir». En ese punto, se hizo patente el mismo cuatro contra uno del primer debate. Aunque con un tono grueso por parte de la socialista rayano a la demagogia al asegurar que «las muertes por cáncer han crecido con Moreno al frente de la Junta según un estudio». En ese punto, el popular puso sobre la mesa las cifras de listas de espera de la etapa del PSOE e Izquierda Unida al frente de la comunidad autónoma, con números muy superiores a los actuales. Montero insistió: «Las listas de espera matan y haremos una ley que acabará con ellas». «A mí me han llamado asesino -replicó Moreno-. ¿Qué podría decir yo que en la época en la que el PSOE gobernaba en Andalucía mi padre falleció de cáncer metastásico? Pero no, yo no soy como usted. Yo no».¿Qué podría decir yo que en la época en la que el PSOE gobernaba en Andalucía mi padre falleció de cáncer metastásico? Pero no, yo no soy como usted. Yo no», replicó Moreno a la socialistaSe movió poco de su posición del lunes anterior Gavira, centrado en la 'prioridad nacional' como mensaje vertebral para trasladar al mismo tanto a los partidos de izquierda como al PP. Incluso al referirse a la sanidad, al vincular la falta de ayudas a la dependencia a las «atenciones que reciben los inmigrantes. ¿Por qué la Administración funciona más rápido con los migrantes que con los andaluces que esperan sus ayudas y se mueren esperando?». En ese ámbito, Vox incidió una y otra vez en las ayudas que reciben los extranjeros. «Como no tenemos problemas, ustedes están apoyando, además, la regularización masiva de inmigrantes. Hoy un andaluz no se puede ganar la vida», recalcó el candidato que mejor aprovechó este segundo encuentro televisivo. «Vox quiere aquí inmigrantes, pero los quiere ilegales, sí, para que no reclamen, para poder forrarse. es usted el representante de los explotadores y de las mafias», espetó García para levantar la furia de Gavira.Más sencillo parecía que lo iba a tener Moreno al referirse a las relaciones con el Estado, pues simplemente se ciñó a las críticas por «la traición de Sánchez para pagar a los catalanes» . Ahí se batieron el cobre con la financiación autonómica y la socialista apretó preguntando por qué no beneficia el modelo que ella ha promovido desde el Gobierno a Andalucía. «Pero por puro interés partidista, usted le está negando el pan y la sal a Andalucía», le acusó Montero. Mismos argumentos desde ambos flancos que en los últimos nueve o diez meses, sin un leve giro novedoso. Vox sacó luego a colación la corrupción socialista y los ERE, aunque sorprendentemente salieron a defender García y Maíllo, más que la propia Montero. Cartas marcadas. La 'entente' Montero-Maíllo se hizo de nuevo excesivamente patente. Ni con este tema estuvo cómodo Moreno, al que la pelea no le sienta bien. Y menos en un formato con cuatro delante. Sólo respiraron aliviados los cinco cuando gozaron de su minuto final.

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