«El orden físico en casa también aporta organización mental a los hijos»
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May 11, 2026
La organizadora profesional Bárbara López Achútegui, fundadora de Sinónimo de Orden, lleva años entrando en hogares familiares para ayudar a poner orden no solo en armarios y cocinas, sino también en dinámicas familiares, hábitos y rutinas. Su experiencia le ha permitido detectar patrones que se repiten en casi todas las casas: acumulación de objetos o de ropa, falta de tiempo, mucho cansancio y sistemas acordados de orden que luego son imposibles de sostener en la vida real.«Intentamos aplicar modelos ideales a familias que no lo son. La realidad es que la vida diaria es caótica y exigente, y muchas veces el problema no es la falta de voluntad, sino querer mantener un orden perfecto que no encaja con la realidad», explica.Noticia relacionada general No No La Ordenatriz, cómo limpiar una lavadoraPara López Achútegui, el error más común no es tener demasiadas cosas, sino el hecho de no simplificar. «La mayoría acumulamos. Es algo muy humano. Salvo personas extremadamente ordenadas, todos tendemos a guardar objetos, ropa o papeles 'por si acaso'. El problema llega cuando esa acumulación deja de ser funcional». Curiosamente, cuando esta experta entra en una vivienda, no comienza necesariamente por la estancia más visible. «Si la casa tiene trastero, empiezo por ahí », señala. La razón es sencilla: disponer de un espacio que ella denomina 'de transición' ayuda a despejar la vivienda principal sin obligar a tomar decisiones drásticas de inmediato. «Muchas familias no están preparadas para desprenderse de ciertas cosas, y no pasa nada. A veces basta con alejarlas visualmente durante un tiempo. Llevarlas al trastero ya permite respirar». Si no existe ese espacio, suele comenzar por los armarios de ropa, porque generan menos conflicto emocional. «Es una buena forma de entrenar el músculo de la toma de decisiones».En este aspecto, uno de sus consejos más repetidos tiene que ver con una pregunta aparentemente simple: «¿Te lo has puesto en el último año?». Según explica, ese margen temporal ayuda a ser honestos con el uso real de una prenda. En muchos casos, el problema no es práctico , sino emocional. «Hay ropa que no se tira porque costó mucho dinero, porque fue un regalo o porque está asociada a un recuerdo importante. Lo importante es identificar por qué seguimos guardando esa prenda». En esos casos, López Achútegui propone sacar esos objetos del circuito diario y crear «cajas de recuerdos» para conservar aquello con valor sentimental sin saturar los espacios cotidianos.«Los alimentos se quedan olvidados al fondo de la despensa porque no existe un orden por fechas de caducidad»Sin lugar a dudas, la cocina es otro de los grandes focos de acumulación doméstica. Bárbara habla incluso del «mundo táper» y del «mundo espátula» para describir cómo pequeños objetos terminan multiplicándose hasta invadir cajones y encimeras. «No hay cocina que soporte tantos pequeños electrodomésticos. La freidora de aire, la cafetera, el exprimidor… llega un momento en que la encimera desaparece». Su recomendación en estas circunstancias pasa por reducir cantidades y establecer límites concretos: conservar sólo los utensilios que realmente se utilizan y organizar la despensa con sistemas que permitan visualizar los productos y controlar las caducidades. «Muchas veces los alimentos se quedan olvidados al fondo de la despensa porque no existe un orden por fechas de caducidad. Lo nuevo debe colocarse detrás y lo que caduca antes, delante». El desorden invisibleEse mismo patrón se repite con medicamentos, papeles y objetos que «pululan» por la casa sin lugar fijo. La organizadora insiste en que el problema del papeleo no suele ser la cantidad, sino la ausencia de categorías claras. Propone dividir documentos por áreas —médicos, casa, colegio, bancos— y asignarles un espacio específico desde el principio. «Cuando algo entra en casa debería tener ya un lugar definido. Si no, acaba moviéndose de una mesa a otra». También recomienda no guardar instrucciones de electrodomésticos que ya están «todas disponibles online« y revisar periódicamente documentos antiguos o caducados.El desorden digital , añade, funciona exactamente igual que el físico. Correos acumulados, fotografías repetidas o archivos imposibles de localizar generan una sensación constante de saturación mental. «No hace falta resolverlo todo en un día. Lo importante es crear pequeños hábitos: borrar fotos mientras esperas el autobús, vaciar una carpeta de correos, ordenar un cajón. Poco a poco se nota muchísimo».Uno de los aspectos que más interesan a López Achutegui es el impacto del orden en los más pequeños de la casa . Cree firmemente que la organización doméstica influye en el desarrollo de hábitos y en la estructura mental de los hijos. «Los niños son esponjas. Aprenden viendo. Si el orden y la colaboración forman parte de la rutina desde pequeños, lo integran de manera natural». Según explica, acostumbrar a los niños a recoger, clasificar y decidir qué conservar o donar les ayuda también a desarrollar capacidad organizativa para otras áreas de la vida, como los estudios o la gestión del tiempo. «El orden físico puede convertirse también en orden mental», resume.El conflicto en la adolescencia La adolescencia merece un capítulo aparte. Bárbara reconoce que en esa etapa cambian las prioridades y el desorden aparece con más frecuencia, pero insiste en que los hábitos aprendidos antes siguen dejando huella. «Un adolescente puede tener balones por todas partes o, incluso, ropa sucia acumulada, pero si desde pequeño ha participado en el orden de casa, hay una base». Más allá de los hijos, el desorden es también una fuente habitual de conflictos de pareja. «Hay muchísimo roce por este tema. A veces uno de los dos siente que carga con toda la organización de la casa y eso acaba generando tensión».En realidad, no habla de perfección ni de casas impecables, sino de responsabilidad compartida y de una organización familiar que sea sostenible en el tiempo. «Que el peso del orden no recaiga solo sobre una persona ya es una enseñanza importante ». En algunos casos, asegura esta experta, incluso resulta difícil que ambos acepten la ayuda de una organizadora profesional. «Hay personas que sienten que invades su espacio o que el problema lo tiene el otro». Por eso insiste en que el objetivo no debe ser alcanzar una perfección imposible, sino encontrar un equilibrio realista. «El orden tiene que ser sostenible, tolerable y compatible con la vida cotidiana».MÁS INFORMACIÓN noticia No La Ordenatriz y su remedio para no tener que planchar nunca más: «Queda genial sin apenas esfuerzo» noticia No 35 cosas que guardas en casa y debes tirar ya noticia No La fórmula 'mágica' de la Ordenatriz para quitar las manchas de gazpacho de la ropa noticia No La Ordenatriz comparte sus tres trucos estrella para hacer el cambio de armarioDespués de años trabajando con familias, Bárbara asegura que muchas personas no solo transforman su casa, sino también su relación con el consumo. «Hay clientes que me dicen que después de ordenar ya no compran por comprar. Empiezan a pensar dos veces antes de adquirir algo nuevo». Para ella, ese cambio es una de las mayores victorias. «Cuando entiendes lo que supone acumular, también aprendes a valorar más el espacio, el tiempo y la tranquilidad».
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