Tubos Reunidos entra en concurso de acreedores ante su situación de «insolvencia inminente»
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May 4, 2026
La histórica firma de la metalurgia vasca Tubos Reunidos ha solicitado a un juzgado de Vitoria entrar en concurso de acreedores ante la situación de «insolvencia inminente» que atraviesa. Una decisión derivada, según la compañía, de las «tensiones de tesorería» que viene sufriendo en los últimos meses, agudizadas por «paralización indeseada» de la actividad en la planta de Amurrio (Vizcaya). A principios del mes de febrero, ya planteó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con afectación a 301 personas entre sus centros de Amurrio y Trápaga. La medida pretendía salvar la compleja situación económica que atraviesa la empresa industrial, según la compañía, por la caída del mercado estadounidense.El Consejo de Administración de Tubos Reunidos ha comunicado este lunes la decisión voluntaria a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMC). Dos meses después de que el pasado 9 de febrero anunciara el plan de viabilidad tras reconocer pérdidas por valor de 71,3 millones de euros al cierre de 2025. Fue el pasado 30 de enero, tras presentar a Joaquín Fernández de Piérola como nuevo presidente no ejecutivo cuando la cúpula de Tubos Reunidos anunció el ERE en sus plantas de Amurrio y Trápaga, en las que trabajan cerca de 1.400 trabajadores. Este se saldó con salidas voluntarias de 240 trabajadores. De acuerdo con los números aportados por la mercantil, cuatro años después de recibir en 2021 un rescate de 112,8 millones de euros por parte de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (movimiento inmerso en una investigación del Juzgado de Instrucción nº6 de Madrid), la deuda neta de Tubos Reunidos aumentó hasta los 263,2 millones de euros en 2025. Un «elevado nivel de endeudamiento» que, en parte, la compañía viene achacando en sus comunicados a la situación geopolítica y al incremento de los aranceles hasta el 50% en junio pasado en Estados Unidos. Mercado que durante 2023 y 2024 representó cerca del 50% de su facturación.La compañía trató de compensar este volumen, sin éxito, intensificando su actividad comercial en mercados como Canadá, Alemania, India y Oriente Medio. Sin embargo, «la introducción de nuevos aranceles en Canadá y la paralización o ralentización de proyectos derivados de la inestabilidad geopolítica y económica, han limitado la entrada de nuevos pedidos». Una situación que, creían, no es coyuntural y que la solicitud de entrada en concurso de acreedores ante la incapacidad para hacer frente a los pagos viene a confirmar. Antes, en 2025, ya había cerrado su planta de Estados Unidos. En cuanto a su plan para reducir la plantilla en 301 personas, pese a contar con la oposición de los sindicatos , lo habría logrado según anunció mediante adscripciones voluntarias. Las condiciones ofrecidas se orientaban a prejubilaciones (entre 57 y 62 años un Plan de Rentas al 70% del salario bruto y para las personas mayores de 63 años, una indemnización equivalente a 20 días de salario por año de servicio con un máximo de 12 mensualidades), eventuales (30 días de salario por año de servicio con tope 12 mensualidades) y adscripciones voluntarias (45 días de salario por año de servicio con tope 24 mensualidades).En el entretiempo se han producido movimiento por parte del Gobierno vasco para tratar de salvar su futuro. En marzo, el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Ejecutivo liderado por Imanol Pradales, Mikel Jauregi, afirmó que había trasladado al Gobierno de España una propuesta para acometer una «reforma legal» que permitiese la reestructuración de la deuda de Tubos Reunidos a través de la Sociedad Empresarial de Participaciones Industriales (SEPI). «El Gobierno español tendrá que analizarla y valorarla. Si esto se produce podremos avanzar en encontrar un socio industrial que apueste por Tubos Reunidos», dijo entonces. Ahora, apenas un mes después llega el concurso de acreedores.
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