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De un cantero enano al mensaje de un capitel: los hallazgos del hombre que 'mira viendo' el románico

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 4, 2026
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Aquel cantero esculpido en un canecillo del Monasterio de Santa María de Irache le llamó poderosamente la atención a Antonio García Omedes (Ainzón, Zaragoza, 1951) cuando visitó este primer hospital de peregrinos del Camino de Santiago que se construyó en Navarra, a escasos dos kilómetros y medio de Estella. Había acudido al cenobio benedictino para fotografiar una escultura con la lapidación de San Esteban, pero ese día frío, ventolero y «nevusqueador» -«¡El mejor que un loco del románico puede desear!»- le deparó un hallazgo inédito. En la cabecera del templo, se fijó en el busto de un hombre barbado de avanzada edad, calvicie hipocrática y arrugas de expresión en su frente y entrecejo. Con la mano derecha sujetaba un pequeño instrumento de cantería y por la forma de empuñarlo, pensó que quizá representaba al maestro de obra o al escultor de obras relevantes. Su ojo clínico de médico jubilado enseguida diagnosticó en el personaje un caso de enanismo . «La cabeza grande, la frente despejada, el puente de la nariz hundido, el labio superior que deja ver los dientes, incluso esos dedos de la mano anular y corazón separados en el 'signo del tridente', todo encaja con una acondroplasia», relata a ABC este miembro de la Real Academia de San Luis, que tras el éxito de 'El románico aragonés. Mirar viendo' (Prames, 2024), firma ahora ' Algunos detalles del románico. Mirar viendo II ', con aportaciones como ésta.García Omedes no recuerda ninguna otra representación románica similar. Cree que este hombre con enanismo debió de ser «un muy buen tallista», que supliría sus limitaciones físicas con habilidad, y quizá un colega quiso recordarlo, tal vez como homenaje. «Si hubiera una nómina de los que trabajaron en la obra del templo de Irache, seguro que lo encontraríamos, como al monje gordo y bebedor que está en un ventanal», bromea este apasionado del románico, que hace veinte años creó uno de los sitios de internet más consultados sobre este estilo artístico europeo de entre los siglos XI y XIII ( romanicoaragones.com ). Noticia relacionada general No No La restauración virtual del Maestro Mateo revela detalles inéditos del Pórtico de la Gloria J. HierroEn su nuevo libro, este experto zaragozano invita a recorrer hasta treinta monumentos de Navarra, Galicia, Castilla y León, Cantabria, el País Vasco, La Rioja, Cataluña y por supuesto, de Aragón, la región que más ha recorrido «por querencia y por proximidad». Desde la catedral de Santiago de Compostela a la ermita palentina de San Pelayo o el hórreo de Iracheta, en Navarra, García Omedes se adentra en muy diferentes espacios para resaltar « esos detalles que a los locos del románico nos encantan » y que, dice, suelen pasar a menudo desapercibidos.Algunos se encuentran a la vista de cualquiera, aunque son de difícil interpretación, como el saltimbanqui esculpido en un capitel de San Martín de Artaiz (Navarra) con un pie calzado y otro desnudo, que realiza una especie de pirueta sobre una fiera mientras hace un gesto de burla. «Es una figura genial, con toda una simbología», aprecia este especialista. Siguiendo a la historiadora del arte Esperanza Aragonés, cree que con ese pie calzado en la tierra y el otro desnudo, puede simbolizar un vínculo entre lo terrenal y el más allá. Ventana meridional del ábside de San Pedro de Cervatos. Ménsula de constructor y canecillo de cantero con enanismo en el monasterio de Irache. Signos en un capitel de San Pedro Manrique. Antonio García OmedesOtros elementos se pierden entre famosas esculturas y detalles ampliamente descritos en los libros. Es el caso, por ejemplo, de las cruces de consagración de la catedral de Santiago , que «muy poca gente mira». «Nada en el templo románico es casual», advierte el experto, que ubica sobre un plano las doce cruces esculpidas en granito para la ceremonia de consagración del templo y describe sus detalles e inscripciones.En un espejoEn la localidad soriana de San Pedro Manrique , la curiosidad de García Omedes le llevó a desvelar lo escrito en unos enigmáticos signos tallados en un capitel. En la Enciclopedia del Románico se describen como «unos caracteres de difícil interpretación» y ante ellos, el autor de 'Mirar viendo' estuvo dando vueltas, tanto en el sentido metafórico como real. «Me acordé de un crismón de un valle del Pirineo que tiene los símbolos invertidos. Tengo la hipótesis de que aquella gente no sabía escribir y empleaba plantillas. Si la colocaron al revés, le salió todo invertido», recuerda. Con esa idea, giró la imagen como si se reflejara en un espejo y comprendió el mensaje que se grabó allí: ' Johannes me fecit ' ('Juan me hizo'), en latín y en escritura inversa. «Nadie había dado con el chiste de darle la vuelta», comenta divertido.En la iglesia de San Cipriano de Revilla de Santullán (Palencia), el escultor de la Última Cena de la arquivolta dejó más clara su firma, al esculpir 'Micaelis me fecit' sobre la figura que lo representa con sus instrumentos de trabajo. «Bien podría considerarse como un adelanto de lo que hoy, en argot fotográfico, denominaríamos como un selfi», resalta el experto. La norma benedictina, que invitaba a ser humilde y censuraba la vanagloria de los artistas, debía de estar en desuso en aquel momento. «Si no -asegura el escritor- lo habrían castigado a pan y agua».La inscripción de 'Johannes me fecit' de San Pedro Manrique, con escritura inversa. Antonio García OmedesGarcía Omedes aborda en su libro las elocuentes escenas de índole sexual frecuentes en la iconografía románica, como las de la colegiata de San Pedro de Cervatos , en Cantabria. «A lo mejor en aquel momento, más que por criticar la lujuria, se esculpieron como una llamada a procrear porque hacía falta gente para trabajar la tierra, para ir a las cruzadas o para repoblar», sugiere. Otras escenas de sexo explícito, como la violación representada en un ábside de la parroquia de la Concepción de Ochánduri (La Rioja) son muy poco habituales y encerrarían otra interpretación. Según describe este especialista, «se adivina la figura de un personaje con la cara de tristeza que posiblemente esté relacionado con esa violación y con un combate perdido de otro capitel. En las batallas pasaba lo que pasaba».En su búsqueda de «la letra pequeña» de los monumentos románicos se sigue topando con « más interrogantes que respuestas porque no tenemos los códigos con los que trabajaron aquellas personas». La Biblia y también el Fisiólogo, un bestiario escrito entre los siglos II y IV que fue muy popular en época medieval, ofrecen claves para entender algunas imágenes, pero otras muchas siguen lanzando el guante desde el pasado a investigadores y curiosos. García Omedes lo compara con los jeroglíficos egipcios, incomprensibles hasta que Champollion descifró la piedra Rosetta. «Algo dejaremos escrito para la siguiente generación», se consuela el experto, que recientemente ha publicado las epigrafías de los Reyes Magos de la iglesia de Santiago de Agüero. Quizá estos y otros muchos detalles más recopilados a lo largo de más de 25 años de visitas a iglesias románicas vean la luz en próximas ediciones de 'Mirar viendo'. Este último libro publicado tendrá para él, sin embargo, una significación especial. «Está dedicado a mi mujer por nuestro 50 aniversario de boda», subraya orgulloso de haber llegado en su vida personal hasta donde cada vez menos gente llega. Quizá también por mirar viendo más allá.

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