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  "textContent": "Las bodegas españolas se enfrentan a una tormenta económica de consecuencias imprevisibles. Crisis de consumo, cambio de hábitos, golpe a las exportaciones e incluso retos climáticos atacan los mimbres de un sector muy extendido en España, con fuerte arraigo y de carácter familiar. Ante la situación que atraviesan, cada vez más empresas acuden a reestructuraciones de deuda, venta de ciertos activos e incluso, en casos extremos, se desprenden de la compañía. Alberto Fernández, socio de Accuracy, y Alberto Valle, director en Accuracy, explican que el sector del vino está viviendo un «proceso de ajuste» en el que la caída de las ventas es protagonista, tanto en el mercado doméstico como en el de la exportación. Y a nivel financiero, ambos expertos en reestructuraciones destacan que las bodegas tienen una particularidad: «Son muy intensivas en capital circulante. Los ciclos de producción y envejecimiento son largos, lo que implica tener una parte muy relevante del balance invertida en existencias que no rotan en el corto plazo. En entornos de menor demanda, esto puede generar tensiones de liquidez estructurales».Lo que sucede con el vino a nivel financiero y de desempeño económico es simplemente el reflejo de que los caldos no llegan a la copa . Las piruetas que en ocasiones da el sector para explicar esta situación se resume con los datos: el consumo aparente de vino en España cayó un 4,2% interanual el pasado mes de enero, cogiendo el último año móvil con los datos más actualizados, hasta situarse en 9,3 millones de hectolitros, según datos del sistema de información de mercados del sector vitivinícola (Infovi).Noticia relacionada general No No Enoturismo, el gran salvavidas del sector del vino ante la caída del consumo Raúl MasaSe bebe menos. A partir de ese axioma luego se organiza la tormenta perfecta que tiene al sector vinícola en alerta. Por la parte económica, los aranceles impuestos por EE.UU. a las mercancías internacionales han generado una tensión comercial que ha mermado las exportaciones –la caída de ventas fue de un 20% en los primeros compases–, al menos hacia ese país. Ahora toca reconducir los flujos, algo que no es sencillo.Después se sitúa el plano sociológico, donde el vino no está sabiendo enganchar a los consumidores en la era del relato. Es decir, existe el marco de un producto enraizado con la tierra, firme a sus costumbres, que defiende unos valores… pero el público joven le ha dado la espalda; y los mayores han entrado en una espiral saludable que, en muchos casos, ha provocado que se deje de beber.El tercer componente, que se suma a los dos anteriores, se refiere al entorno socioeconómico que vive España. El sector del vino , como es lógico, defiende los costes del producto –y son trasladados a las botellas– y eso en ocasiones genera la percepción de precios altos. Algo que para muchos bolsillos es una barrera de entrada; más en un contexto donde los supuestos aires de bonanza de la macroeconomía no se traducen a final de mes en el saldo neto de los ciudadanos.Crisis del vino Cada vez se bebe menos y los aranceles de EE.UU. han golpeado al sector, obligando a las bodegas a buscar nuevos consumidores y mercados En esta espiral, por si fuera poco, se suman cambios en los hábitos de compra –el canal de la alimentación ha dejado de ser atractivo–, en el propio consumo con una hostelería que también tiene un problema de precios y, por último, una competencia entre el mundo real y virtual que todavía no acaba de asentar las nuevas bases del marketing. Javier Marquina, counsel del departamento de reestructuraciones y situaciones especiales del despacho Andersen, añade que la competencia a la que se enfrentan las bodegas españolas no para de crecer. Porque los caldos con los que compiten ya no son solo europeos, sino mundiales.Saber responder a tiempoAnte este cóctel de problemas, este último experto recomienda a las bodegas «responder rápidamente porque se ven abocadas no solo a reestructuraciones sino también a insolvencias y concursos de acreedores». «Un plan de reestructuración, utilizado a tiempo y correctamente, puede llevar a salvar la compañía», incide, aunque lamenta que cuando les contactan empresas del sector suele ser ya demasiado tarde para buscar una salida razonable. Los expertos de la consultora estratégica y financiera Accuracy, por su parte, explican que cuando acuden a una reestructuración lo que se ofrece es «adaptación de calendarios de deuda, extensión de vencimientos o búsqueda de mayor estabilidad y flexibilidad en la estructura financiera», pero que también en algunos casos se analizan desinversiones, «especialmente en bodegas con un peso relevante de activos inmobiliarios o viñedos, con el objetivo de reforzar la liquidez y concentrarse en el negocio principal».Una salida a tiempo «Un plan de reestructuración, utilizado a tiempo y correctamente, puede llevar a salvar la compañía», explican los expertosHay ejemplos públicos recientes de compañías que han tenido que reaccionar ante sus problemas financieros, en algún caso por segunda vez. Bodegas Riojanas o las bodegas de la familia Torres son dos de los casos más sonados de los últimos meses, pero lo cierto es que hay muchos más. Fuentes jurídicas señalan que hay varios casos más de bodegas a los que se les está buscando una salida en términos financieros por los problemas citados. José Christian Bertram, socio del área de Derecho Bancario y Financiero del despacho Ashurst, confirma que también han detectado casos, y aunque no cree que de momento sea una tendencia sectorial, sí que destaca que los afectados suelen ser los que tienen mayor apalancamiento. «El régimen jurídico español brinda suficientes mecanismos para que, si el negocio subyacente es viable, pueden sanearse y reestructurarse o llegar a un convenio en sede concursal», dice este experto.Fondos y bancosPese a todo, no siempre es sencillo alcanzar acuerdos para refinanciar deudas o encontrar un 'caballero blanco' que se haga con el negocio. Los expertos de Accuracy comentan que los fondos de inversión solo entran en este sector de manera muy selectiva. «El sector vinícola en España sigue siendo un mercado muy fragmentado y en gran parte familiar, lo que limita el número de operaciones y el acceso a procesos competitivos», comentan. Y añaden que las bodegas son activos especiales en los que la marca o el prestigio es algo difícil de hacer entender. Con todo sí que mencionan que ha habido operaciones de fondos internacionales como Carlyle o firmas como Portobello.A ello se une la posición de la banca, la tenedora de la deuda de todas estas compañías. Marquina, de Andersen, detalla que las entidades financieras no suelen ponerlo fácil en los procesos de reestructuración, más aún cuando hay financiación avalada por el ICO. En estos casos, además, se da una paradoja: las bodegas funcionan mucho con financiación circulante y cuando empiezan los procesos de reestructuración, la banca cierra el grupo. «Eso una empresa no lo puede sostener», lamenta.",
  "title": "La crisis del vino pone contra las cuerdas a las bodegas españolas"
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