{
"$type": "site.standard.document",
"bskyPostRef": {
"cid": "bafyreibkg4q34svacvqgs5sunk5m3wnmimb3wabmwq3vlj2abihmsaxydi",
"uri": "at://did:plc:psiagxk5f6gl4dlxeatkbuve/app.bsky.feed.post/3mkuas75iqoc2"
},
"coverImage": {
"$type": "blob",
"ref": {
"$link": "bafkreigwbgx727odj433ija3jx4krmknx6tncu2mw77ohy2y7hx7ixtklq"
},
"mimeType": "image/jpeg",
"size": 78557
},
"path": "/bienestar/psicologia-sexo/boris-cyrulnik-psiquiatra-seres-humanos-necesitamos-tener-20260502171852-nt.html",
"publishedAt": "2026-05-02T07:59:13.000Z",
"site": "https://www.abc.es",
"textContent": "Tener sueños en la vida -entendidos como propósitos o metas- es fundamental para la salud mental, el bienestar emocional y la felicidad general. De ahí que ciencia sugiera que la felicidad surge cuando nuestras actividades diarias tienen un significado y añaden valor a nuestra identidad. Un camino, no un destino. Una forma de interpretar el mundo que no se encuentra en la búsqueda desesperada o en el placer momentáneo, sino más bien en la capacidad de vivir plenamente.Según la literatura de Harvard y otras universidades, cerca del 50% de la capacidad para sentirse feliz, viene determinada por la genética, mientras que el entorno y las decisiones personales influyen en el resto.«Si nuestra dirección viene de un dolor no superado, sin resiliencia, al recibir un golpe sufrimos muchísimo»En este contexto el reconocido neurólogo, psiquiatra y psicoanalista francés Boris Cyrulnik, uno de los grandes referentes internacionales en el estudio de la resiliencia, ha reivindicado la importancia de construir sentido vital a través de los recuerdos y las expectativas de futuro. En una intervención en el proyecto educativo Aprendemos Juntos, impulsado por BBVA, el experto defiende que «vivimos en un mundo de sentido» y que esa narrativa personal es clave para afrontar las adversidades.A sus 88 años, el psicoanalista francés subraya que la resiliencia no consiste en evitar el dolor, sino en aprender a integrarlo y reconstruirse a partir de él. «Si nuestra dirección viene de un dolor no superado, sin resiliencia, al recibir un golpe sufrimos muchísimo, y sin posibilidad de modificar ese sufrimiento», advierte, destacando que la diferencia está en cómo se procesa ese sufrimiento.La resiliencia no implica evitar el dolor, sino aprender a integrarlo y reconstruirse a partir de élSu propia biografía respalda esa visión de la que habla en sus conferencias y charlas por todo el mundo. De origen judío, perdió a sus padres durante el Holocausto y sobrevivió ocultándose de los nazis en distintos lugares de Francia. Esa experiencia marcó profundamente su trayectoria investigadora y su interés por comprender cómo las personas pueden rehacerse después de un trauma. El divulgador sostiene que la resiliencia no implica evitar el dolor, sino aprender a integrarlo y reconstruirse a partir de él. Uno de los aspectos más destacados de la explicación se encuentra en la diferencia entre sufrimiento y trauma. Según detalla el experto, la neurociencia permite observar estas diferencias mediante imágenes cerebrales. Durante un trauma, el cerebro 'se apaga' o funciona de forma muy limitada, mostrando una actividad reducida. En cambio, en situaciones de sufrimiento, aunque haya tristeza, ansiedad o enfado, el cerebro sigue activo y operativo.La resiliencia, ampliamente estudiada en la literatura científica, se define como la capacidad de adaptarse y recuperarse ante situaciones difíciles. Investigaciones en neurociencia han demostrado que las personas resilientes presentan mayor actividad en áreas cerebrales como la corteza prefrontal, relacionada con el control emocional y la gestión del estrés.«Nunca los jóvenes han estado tan protegidos, pero tampoco tan ansiosos»Sin embargo, el experto - autor de libros sobre el sufrimiento como 'Los patitos feos: La resiliencia', 'El amor que nos cura' o 'El murmullo de los fantasmas' - advierte de los riesgos de simplificar este concepto que, de un tiempo hasta ahora no dejamos de escuchar y repetir, y critica en una de sus entrevistas más recientes la idea de que niños o adultos puedan salir adelante sin apoyo, y señala que la sobreprotección puede debilitar a los jóvenes al impedirles desarrollar confianza propia.El experto defiende la importancia de entornos sociales y comunitarios como el deporte o el teatro, donde enfrentarse a retos reales. «Nunca los jóvenes han estado tan protegidos, pero tampoco tan ansiosos», concluye, aludiendo a una sociedad que ha pasado del miedo a la angustia anticipatoria. Frente a ello, propone educar en resiliencia para transformar el dolor en crecimiento y sentido vital.",
"title": "«Los seres humanos necesitamos tener sueños y recuerdos para darle una dirección a nuestra vida»"
}