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El ejército de voluntarios que se levanta contra Napoleón cada Dos de mayo en Madrid

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 2, 2026
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Oficiales, suboficiales, soldados de infantería y hasta fusileros, acompañados de cantineras, aguadoras y señores de porte noble, quizá médicos o notarios. Algunos lucen escarapelas rojas y amarillas y bicornios, mientras que otros visten el característico chacó de los ejércitos napoleónicos, coronado con plumas rojas. Las casacas y capas de azul turquí, los chalecos, los calzones anteados y las polainas de paño de lana componen una recreación cuidada al detalle. Fusiles de avancarga y bayonetas al hombro devuelven la imagen de un ejército de principios del siglo XIX. Hombres y mujeres de todas las edades se integran en la escena ante la atónita mirada de los vecinos de Torrejón de Ardoz, que observan cómo su municipio parece haber retrocedido dos siglos en el tiempo. La plaza de España se transforma así en la antesala de la recreación de la batalla del puente de San Fernando, sobre el Jarama, un episodio de 1813 en el que las tropas francesas, ocupando la villa, trataban de impedir el paso de los españoles por el Camino Real de Aragón.Todo ello responde al minucioso trabajo de la Asociación Histórico Cultural Voluntarios de Madrid 1808-1814, un colectivo dedicado a la recreación histórica del convulso comienzo del siglo XIX, cuando la Guerra de la Independencia, desatada frente al expansionismo de Napoleón, marcó para siempre la historia de España y de los españoles. «Nuestra referencia temporal es ese periodo crucial en el que Madrid, y toda España, se levanta frente a la ocupación francesa», explicaba Alfonso Sabán, uno de sus miembros, a ABC días atrás en el centro sociocultural Montecarmelo, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, donde la asociación guarda buena parte de su tesoro material.Noticia relacionada general No No De Alcalá Norte a Bely Basarte: los conciertos del 2 de mayo Marina OrtizMuchos de los suministros, indicaba Sabán, proceden de proveedores belgas e ingleses especializados. Los curtidores trabajan pieles específicas para reproducir con fidelidad los correajes, las cartucheras y los talabartes; los gorros cuarteleros se bordan siguiendo patrones de época y los botones, grabados con el número de regimiento, reproducen hasta el último detalle las unidades originales. Se divisaba en aquella pequeña sala cajas de munición y cordeles apiladas, mosquetes y diversas piezas de equipamiento militar que contribuyen a reconstruir, con rigor documental, el aspecto de las principales unidades madrileñas de aquel histórico periodo: el Primer y Segundo Regimiento de Infantería de Voluntarios de Madrid –creados en 1808 tras la victoria española en Bailén– y el Regimiento de Caballería nº1 del Rey.La asociación nació en 2001, impulsada por un grupo de amigos unidos por una misma pasión: la Guerra de la Independencia. No eran simples aficionados. Entre ellos había historiadores y escritores, doctores en Historia e incluso miembros vinculados al Instituto de Historia y Cultura Militar. «Decidieron que la mejor forma de divulgar la historia, en concreto la Guerra de la Independencia, en la que estaban especializados, era a través de la recreación». El levantamiento del 2 de mayo de 1808 se convirtió pronto en el episodio más emblemático, con el que llegaron a realizar en 2024, en el entorno del Palacio Real, la puesta en escena más ambiciosa hasta la fecha, con casi 900 participantes, «un año muy especial con unas características muy peculiares», recordaba el que habitualmente interpreta al teniente Ruiz y Mendoza, en la que incluso Polonia fletó autobuses.Tania SieiraCabe señalar que las primeras recreaciones celebradas en Madrid reunían en torno a 150 participantes. Hoy, en condiciones normales, congregan entre 200 y 300 integrantes, procedentes de toda España, Portugal e incluso Francia, además de prácticamente todas las comunidades autónomas. La escenificación se centra en los episodios más conocidos del levantamiento: la defensa del cuartel de artillería de Monteleón, protagonizada por Daoíz y Velarde, y el estallido inicial en torno al Palacio Real, en la antigua plaza de Oriente, que este año, por motivos de organización, se trasladará a la Puerta del Sol.Celestino de Isidro Pelayo, recordaba junto a Sabán, la recreación de la batalla de Somosierra –cuando los españoles, con las partidas unidas de Extremadura y Andalucía se unieron a la de Castilla la Nueva, al mando de Benito de San Juan– en 2008, año en que se celebró su bicentenario. «Comenzamos realizando pequeños actos de homenaje hasta que contamos con el apoyo de la Comunidad de Madrid . Aquello supuso especiales retos logísticos y de infraestructuras, ya que reunimos a más de 400 recreados de 12 nacionalidades diferentes». Pelayo explicaba que, en los inicios de las recreaciones, todo se organizaba de forma muy improvisada. Con el tiempo, sin embargo, la experiencia les llevó a estructurar mejor las escenas. Hoy en día trabajan con un guion previo y una planificación más precisa que permite ordenar tiempos, movimientos y escenas, aunque sin eliminar del todo la improvisación propia de la recreación: «Siempre hay algo de espontaneidad, pero ahora todo está más coreografiado para evitar que la gente se quede parada o no sepa cómo reaccionar».Llegados desde PortugalEntre los recreadores que toman el centro de Torrejón se encuentra Alexandre Carvalho, vicepresidente de la Asociación Napoleónica Portuguesa. En total, una veintena de ciudadanos lusos han llegado a Madrid desde Vimeiro, un pequeño municipio cercano a Lisboa. Fundada en febrero de 2015, la entidad suma ya más de una década de actividad y mantiene una presencia constante en recreaciones por distintos países. «Vimeiro batalló contra la ocupación francesa en agosto de 1808. Para nosotros es muy importante recrear lo que ocurrió en nuestro pueblo», explica Carvalho, que señala que la asociación se dedica a las recreaciones históricas de la época napoleónica, alternando la representación de las tropas portuguesas y las fuerzas francesas, con el objetivo de participar en distintos escenarios europeos. «No lo hacemos para alimentar la guerra, sino para recordar lo que ocurrió y evitar que se repita», subraya.La relación con Voluntarios de Madrid es estrecha: «Nos conocemos desde hace años. Ellos también van de vez en cuando a Portugal. Podemos considerarnos amigos. Son muy profesionales, nos encanta venir a Madrid y recrear con ellos», afirma. Más allá de la Península Ibérica, participan también en encuentros internacionales. «En 2025 estuvimos en la recreación de la batalla de Waterloo, también junto a los Voluntarios de Madrid. Hemos participado en el desembarco de Napoleón en Golfe-Juan, en la batalla de Austerlitz y en Ligny, considerada la última victoria del ejército francés», relata Carvalho.Alfonso Sabán, miembro la Asociación Histórico Cultural Voluntarios de Madrid, en el centro sociocultural Montecarmelo José Ramón LadraEntre los recreadores que toman el centro de Torrejón se encuentra Clara Beatriz Parra, secretaria de la asociación madrileña. «Nosotras [señalando a su compañera Encarnación] representamos al pueblo de Torrejón. Aquí no estaba presente el ejército español, fue un levantamiento popular», explica. La dinámica del espectáculo combina guion y espontaneidad. «No ensayamos. Tenemos unas pautas y un esquema general: cuándo entran los franceses, cuándo reacciona el pueblo… Pero dentro de eso hay bastante libertad interpretativa», señala. La escena se desarrolla en varias fases: el pueblo en el mercado, la tensión con la llegada de las tropas francesas y, finalmente, el estallido del levantamiento. «El pueblo se cansa, se levanta en armas y ataca con lo que tiene a mano: horcas, palos, rodillos… Lo que encuentre», describe.Aunque existe planificación previa, la coordinación en el terreno es clave. «Siempre hay alguien pendiente de los tiempos, de que nadie se quede en medio cuando pasa una columna o de recolocar a los heridos», explica. Luis del Toro, quien se encuentra al lado de Parra vestido de noble, señala que la organización implica meses de trabajo: permisos con ayuntamientos, coordinación con la Guardia Civil por el uso de armas, logística y alojamiento para los grupos que llegan de fuera. En cuanto a la financiación, la asociación realiza un esfuerzo importante para cubrir parte de los costes. «Es un hobbie, pero los hobbies cuestan dinero», reconoce. La procedencia de los participantes es diversa: Portugal, Burgos, Canarias, Madrid… «Es una afición que mueve a muchísima gente», resume.A pesar de la experiencia acumulada, los nervios siguen presentes, «sobre todo cuando hay previsión de lluvia y los espacios son tan ajustados, ya que todo tiene que estar muy coordinado. La meteorología es un factor clave, especialmente por el uso de armas», admite. La recreación del 2 de mayo, explica, se consolidó tras su recuperación en 2023 en colaboración con las instituciones: «Un Madrid sin el 2 de mayo es como un jardín sin flores».

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