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La evolución tiene una 'lista de trucos' que lleva repitiendo desde hace más de 120 millones de años

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 1, 2026
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¿Qué tiene que ver, por ejemplo, un murciélago con un pez volador, un pájaro o una mosca? A primera vista, podríamos pensar que absolutamente nada. Pertenecen a linajes totalmente separados y sus historias evolutivas son mundos aparte. Sin embargo, si observamos con atención cómo todos ellos han resuelto el reto de elevarse en el aire y volar, comprenderemos algo extraordinario. Sorprendentemente, la naturaleza parece disponer de una 'lista de trucos' que aplica una y otra vez, en especies diferentes y en tiempos diferentes. Lo cual sugiere que la vida en la Tierra puede ser más predecible de lo que jamás se imaginó. En el gran teatro de la biología, los actores cambian con el paso de los eones, pero el guión original permanece y rara vez se descarta.Eso es exactamente lo que acaba de demostrar, con un nivel de detalle sin precedentes, un equipo internacional de investigadores liderado conjuntamente por científicos de la Universidad de York y del Instituto Wellcome Sanger. En un estudio recién publicado en 'PLoS Biology', en efecto, los científicos han conseguido demostrar que la evolución ha estado utilizando la misma 'lista de trucos' genéticos durante más de 120 millones de años. Para llegar a estas conclusiones, la investigación se centró en el análisis de varias especies de mariposas y de una polilla, todas originarias de las selvas tropicales de América del Sur. La cuestión es que, pesar de que estos insectos están emparentados de una forma muy lejana en el árbol evolutivo, todos ellos lucen patrones de color en sus alas que resultan asombrosamente similares. Su objetivo: ahuyentar a los depredadores por medio del mimetismo, un recurso de supervivencia ampliamente utilizado en la naturaleza.Noticia relacionada general No No Muere Craig Venter, el controvertido científico 'rockstar' que descifró el genoma humano Judith de JorgeEl propósito principal de la investigación era descubrir cuáles son los genes exactos que controlan esos patrones de color de mimetismo tan parecidos en un total de siete especies lejanamente emparentadas. Y para su sorpresa, los científicos hallaron que, pese a su enorme distancia evolutiva, las distintas especies de mariposas y la polilla utilizan exactamente los mismos dos genes (conocidos como 'ivory' y 'optix') para evolucionar y desarrollar unos patrones de color casi idénticos.Interruptores de ADNEl hallazgo clave del nuevo estudio es que los cambios genéticos en las diferentes especies de mariposas no ocurrieron en los genes en sí mismos (que no cambiaron en absoluto), sino en los 'interruptores' que se encargan de encender o apagar esos genes. En otras palabras, es el 'entorno' del ADN el que dictamina cómo y cuándo se manifiesta el color en las delicadas alas de los insectos.Y aún hay más. La especie de polilla estudiada utilizó, de forma inesperada, un sofisticado mecanismo de 'inversión genética'. O dicho de otra manera, un gran fragmento de ADN 'se dio la vuelta' hacia atrás. Es como si cogiéramos un capítulo entero de un libro de instrucciones y lo imprimiéramos al revés logrando, milagrosamente, que el resultado final siga teniendo sentido. Pues bien, ese mismo truco genético, es utilizado también de forma casi idéntica por una de las mariposas analizadas por el equipo.En el gran teatro de la biología, los actores cambian con el paso de los eones, pero el guión sigue siendo el mismoLas implicaciones de este descubrimiento son profundas. Tal y como detalla Kanchon Dasmahapatra, del Departamento de Biología de la Universidad de York y coautor del artículo: «La evolución convergente, en la que muchas especies no emparentadas evolucionan de forma independiente el mismo rasgo, es común en todo el árbol de la vida. Pero rara vez tenemos la oportunidad de investigar la base genética de este fenómeno. Al investigar siete linajes de mariposas y una polilla de vuelo diurno, demostramos que la evolución puede ser sorprendentemente predecible, y que las mariposas y las polillas han estado usando los mismos trucos genéticos repetidamente para lograr patrones de color similares desde la era de los dinosaurios».Un mundo menos aleatorioDasmahapatra y sus colegas han conseguido, por lo tanto, demostrar que la evolución no consiste siempre en 'lanzar los dados' al azar, sino que puede ser mucho menos aleatoria de lo que se pensaba hasta ahora. Si revisamos otros estudios e informes anteriores sobre biología evolutiva, el mimetismo siempre ha cautivado a los naturalistas. Datos y resultados previos ya apuntaban a que rasgos complejos, como la ecolocalización en murciélagos y cetáceos marinos, recurren de manera independiente a mutaciones asombrosamente similares en sus genomas. Sin embargo, constatar que una base genética ha logrado conservarse intacta durante 120 millones de años marca un antes y un después.Los cambios evolutivos no ocurrieron en los genes en sí mismos, sino en los 'interruptores' ocultos del ADN que se encargan de encenderlos o apagarlos«Estas mariposas y la polilla, lejanamente emparentadas -explica por su parte Joana Meier, del Instituto Wellcome Sanger y también coautora de la investigación-, son todas tóxicas y de mal sabor para las aves que intentan comerlas. Se parecen mucho porque, si las aves ya han aprendido que un patrón de color específico significa 'no me comas, somos tóxicos', resulta beneficioso para otras especies mostrar los mismos colores de advertencia».La lección es que, en la naturaleza, la ley principal es la de la eficiencia, y no se 'reinventa' nada si no es estrictamente necesario. «Aquí -concluye Meier- demostramos que estos colores de advertencia son particularmente ideales, ya que parece bastante fácil evolucionar esos mismos patrones de color debido a la base genética altamente conservada durante 120 millones de años» .MÁS INFORMACIÓN noticia Si Trump recibe a los astronautas de Artemis II y refuerza su apuesta por volver a la Luna en 2028 noticia Si El final más aterrador del Universo es realEl hecho mismo de saber a ciencia cierta que la Naturaleza sigue una ruta particular, y que no es tan 'aleatoria' como se creía, dota a los expertos de una herramienta nueva y poderosa. Lo que, según los autores, ayudará a los científicos a predecir cómo otras especies podrían adaptarse a sus entornos o, lo que resulta más acuciante en nuestros días, a los estragos del cambio climático. La misteriosa 'lista de trucos' de la vida en la Tierra lleva abierta millones de años; ahora, por fin, la ciencia está aprendiendo a leer sus páginas más antiguas.

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