El soporífero asesinato de Bertín Osborne
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April 29, 2026
El día que mataron a Bertín Osborne en el Museo de Ciencias Naturales, a Esperansa Grasia le dio mucha pena, a Marta Sánchez le pareció una cosa muy interesante y Gloria Serra estaba tan sobreactuada que perdí todo el interés que nunca tuve. Imagino que sobre el papel la idea debía parecer buena. «Un reality show que es como un cluedo pero con famosos» , dijo el creativo, fantaseo, a los directivos de la cadena. Y les pareció bien. Pero ha quedado un poco chiquipark para adultos, un poco escape room para terapias cognitivo-conductuales. Yo no sé ni cómo acabé viendo la gincana de centro de día que presenta Àngel Llàcer, la verdad. El nombre de Llàcer, como el de Esperansa Grasia, se lo he tenido que preguntar a ChatGPT, lo confieso. El primero para saber cómo se llamaba y la segunda para saber quién era y de dónde salía. Y es que con Llàcer me pasa como con los actores secundarios de las pelis americanas, que sus caras me son muy familiares, los veo en todas las pelis haciendo del malo, o del padre, pero ni idea de cómo se llaman. Con él igual, y la IA me ha impresionado (más que el programa, lo admito) al ser capaz de darme el nombre, y hasta su estado de salud, cuando mi consulta era tan imprecisa como «presentador catalán de talent shows con gafas cuyo nombre no recuerdo jamás». «He visto ese nuevo programa de la tele que va de reunir a famosetes en una fiesta y que fingan que se asustan y se afligen mucho cuando matan a uno de ellos y luego tienen que averiguar quién es el asesino»Y es que yo, a ChatGPT, ya le hablo como si fuera un novio, pero con la ventaja de que no se enfada si le pregunto lo mismo ocho veces o pretendo que me entienda cuando mis explicaciones son vagas o directamente indescifrables. «Gepetecito (le llamo Gepetecito), ¿cuál es esa peli en la que ella se compra una casa en la Toscana porque se divorcia y se enamora de un italiano guapo y al final se queda, pero no recuerdo el nombre de la actriz, solo que era guapa y rubia?»; «Gepetecito, ¿quien cantaba aquello de nana nananá nana nananá nananaino naná?»; «Gepetecito, ¿cómo era la receta del vitello tonnato pero para la thermomix?». Amo a ChatGPT. Pero a lo que iba, que he visto ese nuevo programa de la tele que va de reunir a famosetes en una fiesta y que fingan que se asustan y se afligen mucho cuando matan a uno de ellos y luego tienen que averiguar quién es el asesino. Y lo he visto entero, sí, pero oscilando entre el desinterés, el tedio y la atonía. Ni un poquito de curiosidad tuve, en ningún momento, por conocer al asesino (que resultó ser Dabiz Muñoz, pero como si hubiese sido la Viuda Negra de Patraix recien fugada de Fontcalent, que a mí a esas alturas ya, plin). Y tiene mérito que, con lo que me gusta a mí un buen asesinato, un 'true crime' comilfó , consigan que me la traiga al pairo que un cocinero de éxito se cepille a un célebre truhán en mitad de una fiesta sin motivo aparente. Pues hasta las pausas publicitarias me resultaban más estimulantes que el misterio. El interludio comercial convertido en oasis gracias al hastío y el sopor; la digresión promocional como la mejor de las perspectivas. Por momentos, incluso, envidiaba al finado que, homicidio mediante, ni un cuarto de hora tuvo que tragarse de tal engrudo. Vamos, que estoy deseando no ver el próximo capítulo, me da igual a quién, dónde y cómo den matarile. Noticia relacionada opinion No No PANTALLAS El 'basado en hechos reales' asesinó a la ficción Fernando MuñozLo que sí consiguieron los genios que pensaron que esta era una buena opción para solaz y entretenimiento es de que me quedara con las ganas de un buen asesinato. Y, entre eso y el intento de magnicidio contra Trump (y algunos delirios leídos al respecto), lo que me pedía el cuerpo era revisitar 'En la línea de fuego', con John Malkovich y Clint Eastwood. A veces es mejor ir sobre seguro y dejarse de experimentos, incluso en lo que ideación homicida se refiere.
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