El Reina Sofía despliega el fascinante universo de Aurèlia Muñoz en su centenario
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April 28, 2026
No hay cita artística internacional que se precie donde no estén presentes piezas realizadas con textil. En unos días lo veremos en la Bienal de Venecia, a punto de abrir sus puertas. Una de las pioneras es Aurèlia Muñoz (Barcelona, 1926-2011) . Para conmemorar el centenario del nacimiento de una de las artistas españolas más interesantes e innovadoras del siglo XX, han unido esfuerzos dos grandes museos de arte contemporáneo de nuestro país, que han coproducido la más ambiciosa retrospectiva que se le ha dedicado hasta la fecha, con unas 150 obras. Fue una de las protagonistas del estand de ABC Cultural en ARCO este año. Colgaba una de sus obras inéditas, 'Algas', junto con trabajos recientes de Sonia Navarro.Abre plaza el Museo Reina Sofía en la sala 0 del edificio Nouvel, donde la exposición estará hasta el 7 de septiembre. En noviembre viajará al Macba. En esta retrospectiva no faltan sus trabajos más emblemáticos, pero también hay muchas obras inéditas, especialmente sus dibujos (unos 60), en bolígrafo, tinta china o acuarela, que salen por vez primera de su archivo. Recorre la muestra todas las épocas, series, técnicas y materiales -que son muchos-, usados en más de cinco décadas de carrera. De arriba abajo, sus libros voladores, jeroglíficos y pájaros-cometa, en la exposición. Isabel PermuyRecorremos la exposición junto con Manuel Cirauqui, director científico del proyecto y Silvia Ventosa, responsable del Archivo Aurèlia Muñoz e hija de la artista. Son comisarios de la muestra junto con Rosa Lleó, a través de la Fundación EINA. Ultiman el montaje, muy complicado, dada la complejidad y fragilidad de las obras. Rechaza Cirauqui considerar a Aurèlia una artista textil y una artesana: «No tiene nada que ver con la realidad. Es una artista». Añade Silvia Ventosa: « No quiero oír nunca más que es una tapicera , porque parece que tapice los muebles de su casa. Ella respetaba muchísimo y partía de las tradiciones para darles un aire contemporáneo. Utilizó todo tipo de texturas y materiales para experimentar». «Su arte es contemporáneo», apunta Cirauqui.Noticia relacionada general No No El estand de ABC Cultural en ARCO hilvana el trabajo de dos grandes tejedoras de sueños Natividad PulidoEntramos en un mundo fantástico, poblado por entes (seres híbridos, ambiguos, humanos, animales, robots, humanoides, monstruos, marcianos), que dan título a la exposición. Hay tapices que escapan de la tradicional pared, sobrevuelan las salas pájaros-cometa que recuerdan los artilugios creados por Da Vinci (en el 82 algunos de ellos sobrevolaron el Palacio de Cristal del Retiro), esculturas y libros voladores , que parecen salidos de Hogwarts; jeroglíficos que flotan en el espacio, un universo marino plagado de elegantes algas, anémonas, medusas, conchas, caracolas... Aurèlia Muñoz investigó y experimentó constantemente. De arriba abajo, 'Cascada de micas', bordados que reinventan la pintura, y 'Ente místico', de la Colección del Macba. Isabel PermuySus bordados reinventan la pintura (usa las puntadas como si fueran pinceladas). Protagonizan la primera sala, donde también hay tótems, ángeles cósmicos y collages. Utiliza telas barrocas, relicarios, pasamanería, maderas y espejos. Se muestran ejemplos como 'Los Reyes Católicos' y 'La Macarena'. «Ella tenía mucho interés en que la escultura te mirase…», advierte Cirauqui. Pasamos a la sala más espectacular de la exposición, donde cuelgan, suspendidas en el aire, monumentales esculturas anudadas de macramé . Una compleja técnica de nudos que aprendió de su tía Pepita, mientras convalecía de una fractura en el pie. Los colores son monocromos.Destacan piezas como 'Águila beige' (1977), del MoMA; 'Ondulaciones' (1974), del Reina Sofía; 'Palmera' (1974), un encargo del arquitecto Daniel Gelabert, que se exhibe por vez primera (Colección Daniel Gelabert–Teresa Valentines), o 'Ente místico' (1977), del Macba (semeja un gran fantasma). También se exhiben sus 'Redes vegetales' y 'Cascada de micas' , en la que utiliza láminas de mica procedentes de una montaña en la India. Encerradas en vitrinas, preciosas y frágiles maquetas, muchas inéditas. Curiosa empedernida (« era omnívora », dice el comisario), parece que todo le interesaba: la lectura, el espacio, el mar (era gran aficionada al buceo)... Le gustaban los materiales naturales como el yute, el sisal o el algodón, pero también usó nailon, piel, madera, piedra, metal y plástico. A caballo entre la escultura y la arquitectura, aprendió incluso a fabricar su propio papel y a teñir los materiales. Colaboró con fotógrafos (la exposición comienza con una antesala donde cuelgan imágenes de sus obras, en blanco y negro), ingenieros, arquitectos... Hay homenajes a Gaudí , a Leonardo da Vinci y sus inventos, al Bosco y su mundo fantástico, a Mondrian y su lenguaje abstracto... Es una esponja que bebe de los tapices góticos y del Renacimiento, las técnicas ancestrales de las culturas precolombinas (como los quipus incas), lo ibérico y el arte popular (la cestería, la cerámica, los trajes tradicionales), el patchwork, la navegación a vela, la papiroflexia y el arte oriental -especialmente el japonés, con los 'washis'-; artistas como Miró, Klee o Calder y sus móviles. Nada le era ajeno. De arriba abajo, dibujos y acuarelas, maquetas y el collage 'Los Reyes Católicos'. Isabel PermuyEs la primera vez que sale tanto material de su archivo personal (cartas, maquetas, cuadernos, dibujos, fotografías), que dirige con mimo su hija Silvia. Trabajó con su madre desde los años 70 en su estudio. « Ella pensaba con las manos », recuerda. Como otras artistas de su época, no lo tuvo fácil para trabajar, siendo mujer, en ese mundo misógino del franquismo: « Huyó de las etiquetas, siempre siguió el camino más difícil , buscando la libertad», dice su hija. «Era muy exigente, muy perfeccionista». Añade Cirauqui: «Lo que ella quería es ser aceptada como artista por todo el mundo. Está haciendo un trabajo increíble a la altura de cualquier artista de su tiempo. Era una gran mánager de su estudio».Aurèlia Muñoz no era una desconocida en vida. Participó en más de 250 exposiciones colectivas y 50 individuales en su época; en el 73 estuvo la Bienal de San Pablo... Su reconocimiento llegó gracias al MoMA, que adquirió una obra. Hoy, los coleccionistas hacen cola para hacerse con alguna de sus codiciadas piezas. Su cotización sigue al alza . Y esta doble retrospectiva en el Reina Sofía y en el Macba acabará por consagrarla definitivamente.
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