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El desafío de enganchar a los adolescentes a los libros en la era del scroll infinito

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] April 28, 2026
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Si hay un debate que preocupa cada vez más a familias y docentes, es el de cómo fomentar la lectura en una generación que ha crecido entre pantallas, notificaciones y vídeos de pocos segundos. Lejos de caer en discursos alarmistas, especialistas en educación coinciden en que el problema no es la tecnología en sí, sino cómo se integra la lectura en la vida cotidiana de niños y adolescentes. La cuestión ya no es si leen menos , sino cómo hacer que quieran leer .En este contexto, voces como la de María Larios, responsable de Bibliotecas del Colegio Europeo de Madrid, y la de Debbie Bailey, profesora de Secundaria en The English Montessori School (TEMS) , aportan claves desde el ámbito educativo. «Las redes sociales, los vídeos cortos y la mensajería instantánea han cambiado la forma en que los jóvenes se relacionan con la información y el entretenimiento», explica Larios, quien subraya que el verdadero reto es «encontrar la forma de que la lectura encuentre su espacio en este ecosistema».Uno de los errores más frecuentes, según los expertos, es vincular la lectura exclusivamente al ámbito académico. Cuando un libro se percibe como una tarea, pierde gran parte de su atractivo. En este sentido, la reflexión no es nueva. Tal y como señala Bailey, «no es lo mismo saber leer que querer hacerlo». Esta diferencia resulta crucial para entender por qué muchos estudiantes, pese a tener habilidades lectoras, no desarrollan el hábito .Noticia relacionada general No No Jonathan Haidt «Cuanto antes expones a los niños a la IA, antes dejan de pensar y leer» Bruno Pardo PortoBailey insiste en que el gusto por la lectura «se construye de forma silenciosa, a partir del entorno educativo y de la relación que el niño establece con los libros desde sus primeros años». Es decir, no se trata de una habilidad que aparezca de forma espontánea ni como resultado de una campaña puntual, sino de un proceso continuo . En la misma línea, Larios advierte: «Cuando un adolescente percibe un libro como una obligación, resulta difícil que desarrolle una relación natural con él». Por eso, defiende que la clave está en generar contextos donde leer sea una elección.El entorno familiar sigue siendo uno de los factores más determinantes. No se trata de imponer lecturas, sino de normalizar su presencia. «Los jóvenes que ven a sus padres leer tienen más probabilidades de adoptar ese hábito de forma natural», apunta Larios. Y añade un matiz importante: no es necesario que se trate de grandes obras literarias. Revistas, artículos o incluso prensa escrita pueden servir como puerta de entrada. Además, pequeños gestos pueden tener un gran impacto: libros visibles en casa, visitas a librerías o convertir el regalo de un libro en una tradición. Son acciones sencillas que, con el tiempo, construyen una relación positiva con la lectura.Conectar con sus interesesOtro de los puntos clave es adaptar la lectura a los intereses de cada adolescente. En una etapa marcada por la búsqueda de identidad, este factor puede marcar la diferencia. «Si a un estudiante le gusta el fútbol, hay biografías deportivas que pueden ser su puerta de entrada. Si le interesa la ciencia ficción, existe toda una tradición literaria detrás que puede descubrir», explica Larios. Cuando el contenido conecta con el lector, el esfuerzo disminuye. Esta idea también está presente en el enfoque educativo descrito por Bailey, donde se insiste en respetar el ritmo y los intereses individuales del alumno como base para construir el hábito lector.Aunque a menudo se presentan como el gran enemigo de la lectura, las redes sociales también pueden convertirse en una herramienta útil. «Existen comunidades que reúnen a millones de jóvenes que recomiendan, debaten y descubren libros con un entusiasmo genuino», destaca Larios. Ignorarlas, en su opinión, sería desaprovechar una herramienta que ya utiliza un lenguaje que conecta con los adolescentes. MÁS INFORMACIÓN noticia No La generación que nunca podrá comprar tabaco en Reino Unido: «No creo que la ley impida que se fume» noticia Si Lucía Mi Pediatra: «Hay una forma muy clara de luchar contra el acoso escolar desde casa» noticia Si Ni más horas ni más deberes: la revolución silenciosa que enseña a los niños a aprender mejor noticia Si Estudiar IA a los 91 años: «El problema de aprender una tecnología no es la edad, es la curiosidad»Tanto Larios como Bailey coinciden en una idea fundamental: no hay soluciones inmediatas ni únicas para fomentar la lectura en adolescentes. «Un niño no se convierte en lector en un solo día, sino a través de muchos pequeños momentos», recuerda Bailey. Este proceso implica la combinación de factores como el entorno familiar, el contexto educativo y la adecuación de las lecturas a los intereses del alumno, elementos que influyen de manera directa en el desarrollo del hábito lector.

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