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"textContent": "En política, el hábito no hace al monje, ni la licenciatura hace al profesional clínico. Así sucede en el caso de la candidata del PSOE a presidir la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, que ha construido una narrativa de mujer «de bata blanca», una servidora pública que ganó una plaza «de médico» con 28 años en unas oposiciones, cuando la realidad es otra muy diferente: la que fuera hasta hace un mes vicepresidenta primera y ministra de Hacienda en el Gobierno de Pedro Sánchez no es facultativa ni personal sanitario del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Montero pertenece realmente al «Grupo Técnico de Función Administrativa del Estatuto de Personal No Sanitario », un puesto de gestión pura que consiguió tras superar unas pruebas selectivas en el SAS y que está centrado en la organización de servicios, presupuestos o contratación. El contacto directo con el paciente es inexistente, hasta el punto de que para optar a esta plaza técnica no era necesaria la titulación de Medicina con la que cuenta Montero, ya que podía aspirar cualquier licenciado universitario, ingeniero o arquitecto. El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) de 1994 desmonta el bulo que ha puesto en circulación su propio partido político, que elevó a la categoría de «médica» la plaza que guarda con celo su secretaria general en Andalucía. En un intento de justificar por qué no renuncia a su escaño en el Congreso de los Diputados hasta después de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, el PSOE-A publicó el pasado 16 de abril un mensaje en su cuenta oficial en la red social X citando unas palabras de su candidata el día anterior en un encuentro organizado por la Cadena Ser en Sevilla: «Abandonaré mi escaño del Congreso cuando coja el escaño en el Parlamento para no perder la reserva de plaza (de médica) que aprobé en unas oposiciones... Se pongan como se pongan no voy a renunciar a mi plaza». El PSOE, citando a Montero, aseguró que conserva su escaño en el Congreso para «no perder la reserva de plaza (de médica)» en el Servicio Andaluz de SaludEl propio partido subrayó en negrita la palabra «médica». La 'aclaración' del PSOE-A no es un detalle baladí: busca conectar emocionalmente con un electorado que respeta y admira una profesión que se ganó sus aplausos diarios durante la pandemia.Noticia relacionada general No No De vicepresidenta a candidata en Andalucía: ¿es el superpoder de María Jesús Montero un activo o un lastre electoral? Antonio R. VegaAparte de que Montero puede dimitir en cualquier momento sin perder su reserva de plaza, como ya publicó ABC, el BOJA proyecta serias dudas sobre la posibilidad de que haya tratado alguna vez a un paciente. Aunque cursó la licenciatura de Medicina, los propios documentos oficiales y fuentes expertas en Administración sanitaria consultadas por este periódico apuntan a que, aun siendo fundamental el puesto de técnico en el engranaje del sistema sanitario, nada tiene que ver con la práctica clínica, el diagnóstico y el tratamiento de enfermos . Dichas fuentes explican que un técnico de función administrativa es «un perfil transversal, con capacidad para trabajar en las áreas no asistenciales de un hospital». Por ejemplo, el área económica o presupuestaria, la contratación, la gestión de personal o el área de admisión de pacientes.Para conocer la naturaleza de la plaza que la candidata socialista mantiene en reserva, hay que viajar hasta la década de los noventa, cuando una joven Montero obtenía su plaza en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Su nombramiento no fue para el cuerpo de facultativos, sino para el «grupo técnico de función administrativa del estatuto del personal no sanitario», según especifica una resolución del SAS del 31 de mayo de 1994, recogida en el BOJA del 10 de junio de ese año, que publicó la lista de aspirantes con plaza tras superar unas pruebas convocadas en 1991.Las bases del proceso selectivo, difundidas en el BOJA el 29 de mayo de 1991, son cristalinas. Para acceder a dicho puesto, el requisito académico era simplemente estar en posesión del título de licenciado, ingeniero, arquitecto o equivalente. Es decir, Montero podría haber sido ingeniera de caminos y haber obtenido la misma plaza.Un ascenso meteórico en el SASLa investigación de este periódico revela también la vertiginosa velocidad con la que Montero escaló en la estructura del SAS, entonces bajo el mando político del consejero José Luis García de Arboleya, con el socialista Manuel Chaves —condenado en 2019 por el caso ERE— al frente de la Junta de Andalucía. Tras tomar posesión de su plaza técnica en julio de 1994 —un puesto base, sin jefatura—, solo pasaron ocho meses hasta que fue promocionada hacia puestos de mando. El 10 de febrero de 1995, fue nombrada subdirectora médica del Hospital de Valme en Sevilla. ¿Cómo puede una técnica de administración sin experiencia clínica ser subdirectora médica? La respuesta está en el procedimiento empleado: la libre designación , un sistema de cobertura discrecional reservado a jefaturas y puestos de confianza dentro de la Administración pública. A partir de ese momento, Montero fue encadenando cargos directivos y políticos. En junio de 1998, la gerencia del SAS, que entonces estaba bajo el mando de Carmen Martínez Aguayo —otra condenada por el caso ERE—, la designó subdirectora médica del Hospital Virgen del Rocío aunque su destino fue el hospital Duques del Infantado, desde donde dio el salto a la Viceconsejería de Salud. Montero fue escalando puestos en el SAS a un ritmo frenético de la mano de antiguos alto cargos luego condenados por el caso EREEn 2002, Montero se convirtió en la 'número dos' de Francisco Vallejo —que estuvo en prisión por el mismo caso de corrupción —. Su ascenso definitivo llegó dos años después, cuando Chaves la hizo consejera de Salud, alto cargo que ejerció diez años (2004-2013).En su biografía oficial, la que publicó el portal de La Moncloa y el PSOE, existe un vacío informativo sobre sus actividades previas a mayo de 2001. Alude a su condición de «técnico de función administrativa de hospitales» como formación académica y no como experiencia profesional, pese a que, al menos desde el 11 de julio de 1994 –un mes después de la adjudicación de la plaza– debió asumir esta tarea. El pasado 6 de abril, en un acto de precampaña, el periodista Julio Muñoz preguntó a Montero cuál había sido su primer trabajo. «Responsable de admisión en el Hospital de El Tomillar», en Sevilla, contestó la candidata, alimentando el mito de que ella nunca ha ocupado un puesto de base sino que siempre ha sido jefa. El 7 de abril, cuando intervenía en el Foro Nueva Economía en Sevilla, se le preguntó por la plaza concreta que conserva en el Virgen del Rocío. Se limitó a decir que es «personal estatuario» eludiendo la cuestión que se le planteaba. La documentación oficial viene a arrojar luz sobre la naturaleza real de su plaza: la bata blanca de Montero no es de «médica» sino de oficina.",
"title": "La «médica» María Jesús Montero es en realidad «personal no sanitario» del Servicio Andaluz de Salud"
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