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Álex Escolá-Gascón, psicólogo y matemático: «Los límites entre la vida y la muerte no son los que nos han vendido»

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] April 26, 2026
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«Marisa, tenemos buenas noticias», dicen desde el otro lado del teléfono. «Hemos encontrado un hígado compatible». La mujer, de 54 años, es ingresada de urgencia para el trasplante. No obstante, durante la intervención Marisa sufre una parada cardiorrespiratoria. Los médicos lo detectan a tiempo y logran revertir la situación en pocos minutos. Pero para Marisa aquel lapso fue otra cosa. Sintió un clic, como si una puerta se cerrara desde dentro. Y entonces se vio desde arriba, observando a los cirujanos trabajar sobre su cuerpo, suyo pero ajeno. Luego llegó una luz intensa, sin bordes, que no cegaba y parecía llamarla. Más tarde aseguró haber recorrido mentalmente los pasillos del hospital hasta una sala contigua donde dos médicos hablaban en voz baja sobre un posible rechazo del injerto y sobre cómo la hija había dado indicaciones de que no se le contara aquella posibilidad. Al despertar en la UCI preguntó por ello. El equipo médico quedó desconcertado: aquella conversación sí había existido. ¿Cómo pudo saber Marisa de esa conversación que ocurrió mientras ella estaba, en teoría, muerta ?Historias así han circulado durante décadas entre la fascinación popular, el escepticismo científico y la explotación de gurús de toda índole. Túneles de luz, sensación de paz, encuentros con familiares fallecidos, percepción de abandonar el cuerpo o conocimiento de hechos ocurridos a distancia forman parte del repertorio clásico de las llamadas experiencias cercanas a la muerte (ECM). Ahora, algunos investigadores intentan abordarlas desde otro ángulo. No como prueba de algo más allá de la vida, sino como un fenómeno de consciencia extrema susceptible de ser estudiado. Noticia relacionada general No No Logran poner a la muerte 'en pausa' y congelar intacto un cerebro para reactivarlo en el futuro José Manuel NievesUno de ellos es Álex Escolá-Gascón, psicólogo, matemático y profesor en la Universidad Pontificia de Comillas. «Los límites entre la vida y la muerte no son los que nos han vendido», explica el experto en ECM, que acaba de publicar el libro 'Las fronteras de lo posible' (Penguin Random House, 2026), donde repasa investigaciones propias y ajenas sobre este fenómeno y recoge experiencias como la de Marisa. Pero advierte: este ensayo puede decepcionar tanto al que busque argumentos 'mágicos', como a aquel que no tenga la mente abierta. «La mayoría de científicos dicen que todo es fraude o invención. Y en el otro extremo están los charlatanes que mezclan cuántica con esoterismo, y venden falsas esperanzas».Un estudio con 142 pacientes en 13 hospitalesEscolá-Gascón lideró una investigación publicada en ' The Innovation ' desarrollada en 13 hospitales de España y Reino Unido centrada en pacientes que sufrieron parada cardiorrespiratoria susceptible de ser una ECM. Porque para considerarla dentro de esta fenomenología, se tienen que dar dos condiciones: que el paciente se encuentre clínicamente muerto durante unos minutos en los que el oxígeno no llega al cerebro; y que, al despertar, recuerde información de la realidad que se ha dado durante este tiempo (por ejemplo, la conversación de los médicos de Marisa). Para poder cuantificar este tipo de experiencias, Escolá-Gascón ideó un experimento pionero para 'forzar' recuerdos durante este periodo de muerte clínica. Por primera vez, se incluyeron estímulos sonoros emitidos mientras el paciente estaba siendo reanimado: a un primer grupo, se le sometía a sonidos naturales -lluvia, viento, olas-; a un segundo, melodías inéditas sin carga emocional previa desarrolladas por el equipo. «Los sonidos naturales podrían ser recuerdos del pasado, porque todo el mundo los ha escuchado alguna vez», explica el investigador. «Con los estímulos inéditos, el argumento del falso recuerdo se debilita y evitamos sesgos». Los autores del estudio plantean la hipótesis de que algún mecanismo medible a través de ecuaciones cuánticas se activa en el cerebro en estos momentos límiteCuando despertaban, se les realizaba un test con diez sonidos (cinco a los que habían sido expuestos y otros cinco no emitidos), de los cuales el paciente tenía que identificar cuáles habían sonado durante su ECM. Así, de entre las 142 personas que participaron en el estudio, las que escucharon sonidos naturales acertaron el 6,68 de media; aquellas expuestas a melodías inéditas tuvieron un promedio de acierto de 6. En ambos casos, una puntuación por encima de 5, que sería lo esperable por azar. «En condiciones clásicas parecería imposible almacenar información sin oxígeno suficiente -indica Escolá-Gascón-. Pero al aplicar ciertos modelos matemáticos sí podemos predecir parte de esa información».Cuántica, no magiaBuena parte de esa apuesta se apoya en una nueva herramienta estadística desarrollada junto al neurólogo Julián Benito-León, investigador de la Universidad Complutense de Madrid: la llamada ley Fisher-Escolà, publicada en ' Computational and Structural Biotechnology Journal '. El modelo busca medir patrones complejos de información en sistemas biológicos y cognitivos, intentando explicar el fenómeno de las ECM. Y los autores sostienen que la cuántica, que rige el mundo microscópico en el que las partículas tienen propiedades increíbles como estar en dos sitios a la vez o entrelazadas aunque estén separadas por miles de kilómetros, tiene mucho que ver. Escolá-Gascón durante la entrevista con ABC José Ramón LadraEn concreto, plantean la hipótesis de que algún mecanismo se activa en el cerebro en estos momentos límite, consiguiendo algo tan increíble como recordar información cuando se supone que el cerebro está muerto. Aunque matizan: no afirman que «la mente sea cuántica», sino que ciertas matemáticas nacidas en la física cuántica pueden describir mejor decisiones, intuiciones o estados ambiguos -tales como las ECM- que la estadística clásica. «Pero la cuántica no es magia ni esoterismo. Son ecuaciones», incide.Explicaciones a los túneles, luces y familiaresEscolá-Gascón no rehúye los estudios científicos que proponen mecanismos plausibles físicos para varios elementos típicos de las ECM. Y, de hecho, los incorpora también en su libro. Por ejemplo, la hipoxia cerebral -falta de oxígeno- puede alterar la corteza visual y generar visión tubular o luces intensas. Estudios en animales y humanos han detectado aumentos transitorios de actividad neuronal organizada en los segundos posteriores al paro cardiaco.La activación del lóbulo temporal y de redes de memoria autobiográfica podría explicar la aparición de familiares fallecidos o escenas vitales intensamente emotivas. Asimismo, la disociación corporal se ha relacionado con alteraciones en la unión temporoparietal, región implicada en la percepción del propio cuerpo en el espacio. De ahí que mucha gente tenga esa sensación de 'salir' de sí mismo. «Pero ninguno de estos estudios explica cómo esta gente obtiene información de la realidad en momentos en los que no hay actividad cerebral. Ahí está la clave de nuestro trabajo».No todas son experiencias felicesAunque para el experimento solo se tuvieron en cuenta el recuerdo de los sonidos (por ser cuantificables para el estudio), también se recogieron los relatos de lo que aquellos pacientes vivieron durante su experiencia. Y no todos son buenos. «Cerca del 22% de los estudios sobre ECM describen contenidos negativos de estas experiencias», argumenta el autor. «Yo creo en Dios. Y lo demás me gusta comprobarlo. Pero cuando entro en el laboratorio, dejo fuera mis creencias. Porque la ciencia tiene sus reglas y hay que respetarlas» Álex Escolá-GascónDe hecho, la historia que más le impactó fue una de este tipo. Una mujer ingresó en parada cardiorrespiratoria y, mientras la reanimaban, dijo sentirse fuera de su cuerpo y desplazarse hasta su casa. Allí vio a dos ladrones robando. Después encontró a su perro, asesinado y colgado del arnés de una puerta. Al despertar en la UCI preguntó de inmediato por el animal y por el posible hurto. Poco después, su hijo llamó al hospital: efectivamente habían entrado en el domicilio y habían matado al perro. La paciente salió adelante de la parada cardiorrespiratoria, pero necesitó apoyo psicológico durante meses.¿Demuestran estos trabajos que existe vida después de la muerte? Escolá-Gascón responde tajante: «No. Eso no me toca afirmarlo como científico». Aunque apostilla: «Y eso que a mí me gustaría que fuese así». Porque el investigador no rehúye de su fe ni la esconde. «Yo creo en Dios y lo demás me gusta comprobarlo -dice sin temor-. Pero cuando entro en el laboratorio, dejo fuera mis creencias. Porque la ciencia tiene sus reglas y hay que respetarlas».

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