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"textContent": "Envuelto en forma de una llamada telefónica o el sonido del timbre de la puerta de casa es como se presenta habitualmente el descubrimiento de una rama familiar de que la que no se tenía constancia y de una herencia que mucho menos se esperaba. «Hay quien no lo recibe muy bien porque de primeras acaban pensando que es una estafa», asegura Guillermo Navarro, abogado cuyo trabajo desde hace años es buscar a familiares de fortunas olvidadas . Es en el momento de incredulidad cuando entran en la escena las decenas de documentos recopilados durante meses, entre los que se encuentran certificados de nacimiento y defunción, padrones municipales o registros militares, que demuestran a los ojipláticos beneficiarios, en la mayoría de los casos, que una vivienda en Madrid es suya.Todo comienza con una llamada a su despacho, Navarro y Navarro, el que su padre Lorenzo –«el Navarro serio», bromea– fundó hace más de cinco décadas. Desde ese momento, un caso podrá depararles desde un viaje de la capital hasta un pequeño pueblo andaluz o un vuelo hasta el otro lado del Atlántico. Aunque se han podido dar casos con un trasfondo más «normalito» –por ejemplo, un tema entre primos que no han tenido contacto nunca y quieren encontrar a estos familiares para resolver el tema de la herencia–, en la amplia mayoría de sus investigaciones el trabajo llega a través de administradores de fincas ahogados por la deuda acumulada tras un fallecimiento. «Cuando muere algún propietario sin una familia cercana alrededor, para estas comunidades de vecinos puede resultar un problemón ya que no hay quien pague las cuotas», señala este abogado, que añade que a esto también se pueden sumar situaciones como la formación de humedades o desperfectos en el inmueble que acaban generado complicaciones en el resto del edificio o la okupación. Comprobado que no hay testamento por parte del fallecido, desde este despacho se ponen manos a la obra para descubrir los orígenes de esta persona, lo que implica buscar los datos de padres, abuelos, hermanos, sobrinos o incluso primos. El límite establecido en el Código Civil son familiares de cuarto grado colateral , parientes que descienden de un mismo tronco, pero no directamente unos de otros, situados a cuatro generaciones de distancia. En la oficina ubicada en Gran Vía trabajan hasta 13 personas en un equipo no solo formado por abogados, sino también por genealogistas e investigadores, formado por historiadores o criminólogos.Noticia relacionada general No No Los herederos de las grandes fortunas de España se preparan para coger el relevo Antonio AlbertEl abogado Guillermo Navarro durante la consulta del padrón municipal en distintos formatos, en el Archivo de la Villa José Ramón LadraDe esta manera comenzó el viaje búsqueda de los familiares de una mujer fallecida que trasladó a estos abogados desde el centro de la capital hasta las raíces de la mujer en un pueblo de Almería, desde donde siguieron el rastro de su linaje hasta la costa argelina para finalmente acabar volando hasta Francia, donde se encontrarían finalmente a los herederos del inmueble. «En un momento determinado, se perdía la rama del árbol en el que no sabíamos que había ocurrido con sus tíos», relata el abogado a este periódico.Desde registros de iglesias y cuarteles hasta documentos de empadronamiento, los archivos documentales son una parte fundamental de su trabajoConsultando en archivos y realizando trabajo de campo en este mismo municipio almeriense vieron que se habían trasladaron a Argelia hacia 100 años. Sin embargo, con la guerra de independencia de este país africano, Francia concedió la nacionalidad a muchos que ahí residían, por lo que la familia se trasladó a este país europeo para establecerse definitivamente. «Hubo que recopilar información muy a fondo. Pudimos contactar con ellos y explicarles una historia que desconocían por completo», continúa. Para ellos, es el momento más emotivo de todo el proceso: «Resulta bastante bonito porque les descubrimos su familia y sus orígenes, vuelven a recordar cosas que habían olvidado con el tiempo o incluso acaba reuniendo ramas de familias que habían perdido el contacto».De Francia hasta AustraliaEste no fue el único caso en el que el trabajo les llevó fuera del país. «Durante la guerra hubo mucha emigración a Francia, Argentina, México, Venezuela, que son donde más familiares hemos encontrado. Pero también hemos acabado trabajando en Suecia, Italia, Australia o Perú», apunta Navarro.Todo esto, eso sí, resultaría imposible sin un trabajo minucioso y paciente, casi como el de una hormiga, realizado por el equipo de genealogistas e investigadores que en ocasiones se tienen que retrotraer hasta el siglo XIX para sus indagaciones. Esta labor tiene como base fundamental los archivos de iglesias, cuarteles militares o padrones municipales. «Al menos vez a la semana estamos aquí», señala Guillermo Navarro durante el encuentro con ABC en el Archivo de la Villa, en el Cuartel de Conde Duque de la capital. Se trata de un espacio en el que los documentos guardados ocupan hoy 18 kilómetros lineales de las estanterías que cuentan la historia manuscrita tanto del propio Ayuntamiento de Madrid y de sus ciudadanos como de los antiguos pueblos que fueron anexionados en el siglo XX, así como colecciones y archivos municipales. Una hemeroteca que refleja en pergaminos las actividades de la villa desde el siglo XII hasta la actualidad. Sacudir el polvo de estos escritos, desenrollar los listados en un escáner de microfilm o abrir carpetas para encontrar el PDF exacto que llevan horas rastreando son algunas de las labores imprescindibles para dar con los herederos que buscan. Sin embargo, este no es el trabajo más complicado al que tienen que enfrentarse, indica a Navarro. «Aunque todos los trámites de localización suelen ser muy ágiles, hay casos que acaban siendo complicados. Puede durar desde unos meses hasta alargarse mucho más debido a factores internacionales que suponer mayor complejidad en la gestión o algún familiar que no quiere realizar ningún trámite», incide este abogado que asegura que «es el problema jurídico lo que da más trabajo». Entre los puntos más laboriosos está el de okupación, en el que primero habría que «resolver un problema que nunca acaba durando el tiempo del que siempre se habla, encasquillándose y retrasando el proceso en el que los herederos puedan disponer de su propiedad».PerfilEl perfil de los dueños fallecidos de estos inmuebles suelen ser similares: «Hombres o mujeres que se trasladaron a Madrid con en los años 50 o 60 dejando sus pueblos origen». Han llevado casos de todos los distritos aunque, el centro de la capital ha sido uno de los más recurrentes: «Suelen ser barrios con mucha población. Hemos trabajado durante muchísimos años en el centro de la capital, aunque ahora aquí ya hay relevo».Una vez llevado a cabo todo este trabajo, desde Navarro y Navarro, cobran un porcentaje, de entorno al 30% (aunque suele depender «de la dificultad del proceso») del neto de la herencia. Por otro lado, desde este despacho también ofrecen 3.000 euros a aquel que les avise de la existencia de un piso vacío en Madrid y que «pueden saber que no tiene a nadie cercano que se haga cargo de esta propiedad».",
"title": "Los detectives de herencias que viajan al siglo XIX para encontrar a dueños de pisos vacíos"
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