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"textContent": "Misiles guiados con Inteligencia Artificial , equipos de guerra electrónica, armas láser, minas inteligentes o robots humanos. La evolución tecnológica avanza a una velocidad sin precedentes y el Gobierno es consciente de que estar a la vanguardia supondrá «un factor determinante» en el campo de batalla. «La diferencia entre el éxito y el fracaso de las operaciones militares», asume el Ministerio de Defensa en una estrategia en la que desgrana sus objetivos, prioridades y retos para no quedar atrás en este nuevo frente.Más allá de la teoría y los argumentos técnicos, políticos y militares, la nueva 'Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa' incluye todo un listado de capacidades «de interés» para las Fuerzas Armadas. En ellas prevé fijar la atención en investigación y desarrollo para los próximos años. «Establecer prioridades claras y movilizar recursos de forma eficiente», resume la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce. «Concentrar la inversión en objetivos tecnológicos con mayor impacto operativo e industrial», ahonda el teniente general Miguel Ivorra, director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa.El documento explica que la política de I+D+i de Defensa persigue dos objetivos básicos: contribuir al desarrollo de las capacidades militares aportando soluciones tecnológicas avanzadas y contribuir a conformar la base industrial y tecnológica nacional. Con este propósito desgrana todo un plan de acción que acaba en un listado de áreas concretas que permiten definir el Ejército del futuro.Noticia relacionada general No No Convocadas casi 3.000 plazas de oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil Pilar De la CuestaEn concreto, Defensa divide sus objetivos en once sectores de interés que marcarán el devenir de la fuerza militar española: armas y municiones, sensores y sistemas electrónicos, tecnologías comunes a sistemas de defensa, bases e instalaciones, plataformas terrestres, plataformas navales, plataformas aéreas, sistemas espaciales, combatiente, NRBQe y tecnologías de la información, comunicaciones y simulación.Algunas de las propuestas parecen aún propias de una película de ciencia ficción, pero otras están ya en fase de experimentación en los Ejércitos y la Armada. Y para todo ello Defensa quiere aprovechar el viento de cola generado por el aumento del gasto militar asumido por el Gobierno e impulsado por la OTAN y la Unión Europea.Uno de los objetivos es lograr una letalidad de precisión en el campo de batalla. «Investigación y desarrollo de kits de guiado terminal asequibles, con alta resistencia a contramedidas electrónicas, y espoletas multifunción programables», detalla la estrategia ministerial. Llegar mejor y también más lejos con tecnologías de propulsión que extiendan el alcance de artillería y cohetes. La exigencia es muy elevada y se busca incluso el desarrollo de «cabezas de guerra variables» con las que conseguir «efectos controlados»: poder elegir desde el daño no letal hasta una destrucción focalizada.Reconocimiento autónomo de blancos, 'disparar y olvidar' o ataques selectivos son algunas de las expresiones utilizadas para definir las necesidades del futuroEn plena expansión de la Inteligencia Artificial —y con un debate abierto sobre su uso en la guerra—, Defensa no da la espalda a sus capacidades y apunta a sistemas avanzados y municiones inteligentes. Reconocimiento autónomo de blancos, 'disparar y olvidar' o ataques selectivos son algunas de las expresiones utilizadas para definir las necesidades del futuro.Tampoco faltan en la estrategia armas de radiofrecuencia o incluso de energía láser. «Estas armas ofrecen una respuesta inmediata, precisa, de bajo coste por disparo y sin munición convencional, lo que permite reducir la huella logística y los daños colaterales», detalla. En cuanto a las minas, el objetivo es lograr que tengan sensores acústicos, magnéticos y de Inteligencia Artificial para lograr una «discriminación selectiva de blancos». Que la mina sea capaz de distinguir entre amigo, enemigo o neutral.No faltan los sistemas de defensa, con capacidades para interceptar enjambres de drones, y tampoco las tecnologías electrónicas y de radar que proporcionen ventajas significativas sobre los sistemas ya existentes. Las necesidades de investigación e innovación en este campo son amplias: sistemas de visión nocturna, infrarrojos, telemetría, navegación mediante sistemas alternativos, sensores acústicos...La guerra electrónica es otro de los elementos fundamentales actualmente en el campo de batalla y lo será más aún en el futuro, pese a que la guerra de Ucrania ha demostrado que todos estos sistemas tendrán que convivir con los de la guerra convencional. Una guerra de trincheras en la que la diferencia la puede definir la tecnología. En este nuevo escenario habrá, por ejemplo, inhibidores de frecuencia para sistemas enemigos —ya en uso— o capacidades para la detección y neutralización de satélites.Vehículo terrestre autónomo, dron del Ejército y simulador virtual EA y ETLa estrategia de innovación abarca todos los campos y no olvida tampoco qué se puede hacer para prolongar la vida útil de los sistemas de defensa, enfocado en el uso de nuevos materiales que además reduzcan su huella visual y sonora para impedir ser detectados. Lo mismo respecto a las bases e instalaciones militares: «investigación y desarrollo de tecnologías que permitan la protección de bases e instalaciones críticas».En cuanto a los sistemas, define cómo deben ser los vehículos, buques y aviones del futuro. Por tierra, plataformas terrestres tripuladas de nueva generación, adaptadas a todo tipo de misión, capaces de integrar múltiples capacidades y con nuevos sistemas de propulsión. A ellos se sumarán vehículos no tripulados que puedan ser controlados de manera individual o en forma de convoy.En el ámbito naval apunta a las plataformas de superficie y a las submarinas. Para las primeras propone una «arquitectura modular que permita integrar sensores, equipos y sistemas intercambiables en función de los requisitos operativos»; mientras que bajo el mar el esfuerzo va orientado a reducir a detectabilidad y lograr que los submarinos del futuro estén preparados para integrar vehículos no tripulados. La propulsión es un elemento vital en este apartado, con el estudio de nuevos sistemas y fuentes de energía.En cuanto a las plataformas aéreas, la vista está puesta en el desarrollo de sistemas de nueva generación, tanto de combate como de transporte, así como helicópteros más rápidos, capaces de llegar más lejos y volar a gran altitud. Y sin olvidar uno de los desafíos del futuro: el vuelo hipersónico.El espacio, nuevo campo de batallaEl espacio es ya un campo de batalla más y hacia él se orienta también la estrategia de Defensa, con elementos para la vigilancia del espacio, la identificación de objetos, la gestión del tráfico espacial, tecnologías de comunicación por satélite o la explotación de sus capacidades de inteligencia y obtención de imágenes.Pese a todos los avances, los mandos militares subrayan siempre que tienen ocasión que el elemento humano sigue siendo el más importante. El combatiente del futuro será sin embargo también muy diferente del que conocemos hoy en día, con nuevos elementos de protección, sistemas que le hagan invisible para el enemigo y sistemas de control biométrico para optimizar sus capacidades.Toda una lista de deseos del Ministerio de Defensa «que potencien las capacidades militares y contribuyan al éxito de las operaciones», consciente de que vivimos en un entorno geopolítico «de creciente complejidad» que implica un esfuerzo inversor «significativo» a nivel nacional y europeo «para garantizar la soberanía tecnológica y la seguridad estratégica».",
"title": "Defensa marca objetivos para el armamento del futuro: misiles guiados con IA, armas láser y minas inteligentes"
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