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  "textContent": "Era igual, e incluso más grande que los mayores depredadores marinos de su tiempo, de los que además se alimentaba. Durante el Cretácico (desde hace 145 a 66 millones de años), los dinosaurios alcanzaron su apogeo y dominaron el planeta por tierra, mar y aire. O por lo menos eso creían los científicos. Y si bien es cierto que tiburones y enormes reptiles marinos señoreaban en los océanos, un nuevo estudio acaba de descubrir que no eran sus únicos amos.Durante los últimos 370 millones de años la ciencia ha dado por sentado que los grandes vertebrados, como los mosasaurios, han sido los reyes indiscutibles de los ecosistemas marinos. Y que los invertebrados del periodo Mesozoico estaban relegados a un triste papel secundario: eran la presa. Criaturas que, para sobrevivir a la carnicería, no tuvieron más remedio que desarrollar gruesos caparazones a modo de armadura. Sin embargo, un nuevo estudio recién publicado en ' Science ' bajo la dirección del investigador Shin Ikegami y apoyado por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), ha sacado a la luz a otra clase de 'monstruos' marinos, unos que renunciaron a las armaduras y decidieron tomar un camino evolutivo diametralmente opuesto al de sus congéneres. Camino que, por cierto, les funcionó a la perfección.Noticia relacionada No No Ciencia Así era la dieta del megalodón José Manuel NievesUn 'kraken' prehistóricoSe trata de los primeros pulpos gigantes, unas criaturas que encajan a la perfección con el mito del kraken. Y es que, en lugar de esconderse en conchas, estos parientes lejanos de los pulpos modernos se deshicieron de ellas. Perder la armadura los hizo blandos, sí, pero también les otorgó una movilidad sin precedentes, una visión extraordinaria y, lo que es más aterrador, una inteligencia superior .Si el calamar gigante actual alcanza los 12 metros, la especie N. haggarti llegaba a tener 19 metros de longitud, rivalizando con los temibles mosasauriosEl equipo de Ikegami centró su trabajo en dos especies concretas de pulpos con aletas (del suborden Cirrata) que nadaron en el Pacífico Norte hace entre 100 y 72 millones de años: Nanaimoteuthis jeletzkyi y Nanaimoteuthis haggarti. Las cifras que arroja el estudio son difíciles de digerir. Si el calamar gigante actual, el invertebrado más grande conocido hasta la fecha, puede alcanzar los 12 metros de largo, los cálculos para N. haggarti indican que podía llegar a medir unos 19 metros desde la punta del manto hasta el final de sus tentáculos. Un verdadero gigante del mar.El tamaño de este invertebrado, más largo que un autobús articulado, incluso superaba, al de los temibles mosasaurios (Mosasaurus hoffmannii, de unos 17 metros) o a los colosales tiburones prehistóricos (Ptychodus mortoni, de 10 metros).El secreto está en los 'picos'Pero, ¿cómo podemos saber todo esto si los pulpos, al carecer de huesos, casi nunca dejan fósiles? Por sus ' picos '. De hecho, los cefalópodos poseen unas mandíbulas quitinosas, duras y afiladas, parecidas al pico de un loro. Y esas sí que fosilizan. Hasta ahora, el papel ecológico de estos gigantes era un misterio porque no se habían hallado contenidos estomacales fosilizados. En 2011, el afortunado hallazgo de una de sus madrigueras , fue una de las primeras pistas de su existencia.El desgaste asimétrico de sus mandíbulas demuestra que tenían un lado dominante, un rasgo animal directamente ligado a una inteligencia y cognición complejasIkegami y su equipo examinaron 15 grandes mandíbulas fósiles halladas en sedimentos de Japón y la isla de Vancouver (Canadá), y descubrieron otras 12 mediante revolucionarias técnicas de 'minería de fósiles digital'. De ese modo, y utilizando tomografía de alta resolución y un modelo de Inteligencia Artificial desarrollado específicamente para el estudio, lograron escanear y analizar el desgaste de estas piezas con una precisión sin precedentes.Lo que encontraron fue asombroso. Las puntas y los bordes de estos picos, que en los individuos jóvenes eran afilados como cuchillas, estaban completamente romos, redondeados y llenos de arañazos y astillamientos en los adultos. De hecho, los ejemplares más grandes habían perdido hasta un 10% de la longitud total de sus mandíbulas debido a la fricción constante. Para entenderlo de forma sencilla: es como si utilizáramos unas tijeras de podar no para cortar hojas, sino para triturar piedras; con el tiempo, el filo desaparece y el metal se abolla.Ese desgaste extremo es la prueba de la 'durofagia', es decir, el hábito de alimentarse de animales con caparazones duros o esqueletos óseos. «El desgaste pronunciado de las mandíbulas —explican los autores en su artículo— es una característica común de los cefalópodos durófagos modernos».Eran diestros e inteligentesLos investigadores piensan que estos monstruos usaban sus larguísimos y flexibles brazos para atrapar grandes presas, a las que inmovilizaban antes de destrozar sus huesos y caparazones con una fuerza de mordida brutal. Y aún hay más: el desgaste de las mandíbulas era asimétrico (más pronunciado en el lado derecho), lo que indica un comportamiento lateralizado. En el reino animal, esta preferencia por usar un lado del cuerpo sobre el otro (como ser diestro o zurdo) está directamente ligada a cerebros altamente desarrollados y a una cognición compleja. Eran gigantes, eran letales y, además, eran extremadamente listos.«Los hallazgos—escriben los autores— indican que N. jeletzkyi y N. haggarti no eran meras presas, sino participantes muy activos en la configuración de los ecosistemas marinos, ocupando roles previamente atribuidos sólo a grandes vertebrados».MÁS INFORMACIÓN noticia Si El ADN de los indígenas sudamericanos reescribe la historia de cómo llegamos al Nuevo Mundo noticia Si Los monos de Gibraltar comen tierra para digerir la comida basuraLa historia de los océanos del Cretácico, por lo tanto, ha dejado de ser solo un relato de dinosaurios nadadores y tiburones gigantes. En las peligrosas aguas de aquel mundo primitivo, un coloso de cuerpo blando y mente aguda esperaba su momento, demostrando que perder la armadura y desarrollar el cerebro es el primer paso para conquistar el mundo.",
  "title": "El 'kraken' existió en el Cretácico: pulpos de 19 metros que devoraban dinosaurios marinos"
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