«La menopausia afecta a la salud íntima del 90% de las mujeres, no se trata solo de dolor»
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April 17, 2026
La menopausia no sólo son sofocos. A pesar de ser uno de los efectos más visibles, esta etapa vital de las mujeres supone una transformación profunda en el cuerpo femenino, especialmente en su salud íntima. De hecho, entre el 80 y el 90% de las mujeres en menopausia van a presentar atrofia genital, una condición que actualmente se engloba dentro del denominado síndrome genitourinario. Al menos así lo apuntó la doctora Antonella De Ponte , médico especialista en ginecología regenerativa y funcional y experta en menopausia y sexualidad de la mujer .Durante la celebración del acto sobre 'Suelo pélvico y salud sexual en la menopausia', organizado por Lelo en WOmum Madrid , señaló que la pelvis es la zona del cuerpo con más receptores de estrógenos y andrógenos, por lo que es también la más afectada por la disminución hormonal. «Este proceso, progresivo, y a menudo silencioso, acaba derivando en síntomas que afectan directamente a la vida sexual hasta el punto de que «cuando la mujer se da cuenta de que siente dolor al practicar sexo, tiene un impacto directo en su autoestima, en sus relaciones de pareja, que dejan de ser satisfactorias, y en la relación con su propio cuerpo», explicó.Subrayó que el dolor no es el único el problema «porque no se trata sólo de poder tener relaciones sin molestias, sino de que sean satisfactorias, de mantener el deseo, la sensibilidad y la capacidad de orgasmo». Aseguró que la disminución de colágeno y elastina, junto con la pérdida de elasticidad de la mucosa vaginal, pueden provocar ese dolor, ardor, sensación de quemazón e, incluso, rechazo o miedo al sexo por no resultar placentero.Noticia relacionada general No No Grasa abdominal: cómo reducirla en menopausia sin cometer errores Laura PeraitaUno de los conceptos que más inquieta es el de la llamada 'vagina menguante'. Antonella De Ponte aclaró que es un término no médico que alude a una realidad clínica frecuente y asociada al descenso de estrógenos. «Existe todavía una gran desinformación sobre lo que ocurre en el cuerpo de la mujer en la menopausia. Muchas pacientes llegan a consulta pensando que lo que les pasa es 'normal' y que no hay nada que hacer, cuando no es así», aseguró. Aclaró que la menopausia genera cambios progresivos en los tejidos vulvovaginales y urinarios, como el adelgazamiento epitelial, la pérdida de colágeno y elasticidad, la disminución de la lubricación y una mayor fragilidad tisular. «Puede haber vaginas más laxas, con flacidez o más rígidas por pérdida de elasticidad. En todos los casos, el tejido se vuelve más delgado, llegando a reducirse hasta un 30%. Esta fragilidad favorece la aparición de microlesiones, lo que provoca que muchas pacientes presenten pequeñas fisuras o sangrados tras sus relaciones sexuales».Destacó que es un problema de alta prevalencia, ya que «hasta un 80% de las mujeres posmenopáusicas presentan signos clínicos objetivos de atrofia urogenital , aunque no todas desarrollarán síntomas con la misma intensidad. La salud íntima no debería ser un tema secundario en la consulta, sino parte central del bienestar de la mujer».La especialista añadió que a esta situación se suma la caída del deseo provocada por la reducción hormonal propia de la menopausia, «lo que induce a un menor impulso sexual y a que muchas mujeres tengan la percepción de que podrían pasar perfectamente sin mantener relaciones».Autocuidado preventivoUno de los mensajes centrales del encuentro fue la importancia de integrar la salud íntima dentro del autocuidado preventivo habitual, dejando atrás la idea de que el dolor, la sequedad o la pérdida de sensibilidad son consecuencias inevitables con la edad. «Muchos de estos cambios pueden prevenirse, tratarse y mejorar de forma significativa si se abordan de forma precoz».Ante esta realidad, la experta también insistió en la importancia del autoconocimiento. «Es fundamental mirarse, tocarse y conocer los propios genitales porque una gran mayoría de mujeres no detectan ciertos cambios porque nunca se han explorado», afirma. Recomienda, por ello, prácticas como el 'escaneo corporal' o ejercicios de suelo pélvico para aprender a contraer y relajar la musculatura de la zona pélvica, de forma consciente y progresiva. «Es fundamental mirarse, tocarse y conocer los propios genitales porque una gran mayoría de mujeres no detectan ciertos cambios porque nunca se han explorado» También destacó el papel de los dispositivos de estimulación vibratoria dentro de programas de rehabilitación sexual y funcional femenina. «No se trata de un uso recreativo, sino de utilizar herramientas para mejorar la vascularización, la sensibilidad y la conexión con el cuerpo«. Explicó que la estimulación vibratoria puede favorecer el aumento del flujo sanguíneo genital, la activación neuromuscular del suelo pélvico, la mejora de la conciencia corporal y la facilitación de la respuesta excitatoria. «Bien utilizados, pueden convertirse en una herramienta terapéutica muy útil, especialmente en mujeres que han perdido sensibilidad o presentan dificultades en la respuesta sexual», puntualizó.Y es que más allá del ámbito sexual, la menopausia tiene un impacto global en la salud. «A partir de los 35 años disminuye la progesterona y entre los 40 y 45 bajan los estrógenos, lo que afecta al peso, la masa muscular, la piel, el cabello y el estado de ánimo. También hay efectos metabólicos, ya que aumenta la grasa abdominal, el colesterol y la inflamación, lo que incrementa el riesgo cardiovascular».Mencionó el deterioro óseo como otro de los factores clave, al asegurar que hasta un 30% de la masa ósea se pierde en los primeros cinco años de menopausia, elevando el riesgo de osteoporosis y fracturas.En este contexto, apuntó que la terapia hormonal sustitutiva sigue siendo una opción válida en casos concretos. «Disponemos de tratamientos seguros, con más de 20 años de evidencia, especialmente en formato transdérmico, que reduce riesgos cardiovasculares y mejora síntomas. No obstante, -insistió- debe realizarse siempre un tratamiento personalizado porque no está indicado para todas las mujeres, solo para aquellas con síntomas que afectan a su calidad de vida».MÁS INFORMACIÓN noticia Si La 'regla ABCDE' para explorar tus lunares noticia Si Ácido fosfórico, el aditivo que daña el metabolismo y los huesos noticia Si Ana Asensio: «El mayor predictor de salud y felicidad son tus vínculos»En definitiva, De Ponte abogó por cambiar la forma en que se aborda esta etapa, puesto que «no es solo una cuestión hormonal, es una transformación integral del cuerpo y la mente . Entenderla y tratarla adecuadamente es clave para mantener la salud y el bienestar».
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