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Un investigador cree haber redescubierto una pieza clave para localizar el templo de Hércules

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] April 16, 2026
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Una pieza de mármol expuesta desde hace años en una vitrina del museo local de San Fernando , en Cádiz, podría ser «la primera prueba física» de que el buscado templo de Hércules , uno de los más famosos e importantes de la Antigüedad, estuvo ubicado en la parte terrestre de este municipio gaditano y no bajo el mar, en las cercanías del castillo de Sancti Petri, como muchos sospechan. Así lo cree al menos Antonio Monterroso Checa , profesor de la Universidad de Córdoba (UCO), que este jueves ha presentado su investigación en las jornadas del 'Proyecto Herakleion. Nuevas metodologías para la investigación del patrimonio del santuario de Melkart-Hércules' que se celebran en el auditorio del Centro de Congresos de San Fernando.«Hasta ahora teníamos estatuas votivas, honoríficas, heroicas, textos clásicos… indicios, pero no disponíamos de ningún testimonio de culto y este, para mí, lo es», asegura Monterroso a ABC, convencido de que esa estela labrada por las cuatro caras «es una estela o altar anicónico secundario dedicado a un dios de la tríada tiria (Melkart , Baal y Astarté), situado en el entorno del Herakleion gaditano». Este bloque pétreo estrecho, con cierta forma piramidal truncada, fue descubierto en los años 60 en el entorno del yacimiento de Gallineras-Cerro de los Mártires de San Fernando, donde también se hallaron mosaicos y estructuras y, más recientemente, se han excavado hornos, piletas de salazones y restos de tintorerías de púrpura, según relata el profesor de la UCO. Tradicionalmente, se ha creído que la pieza podría tratarse de un cipo funerario, una estructura arquitectónica vertical que se utilizaba para marcar tumbas y honrar al difunto; o de un hito de propiedad de una villa romana, un mojón de piedra también conocido como cipo, usado para indicar los límites de fincas. Noticia relacionada general No No Dos condenados a prisión por expoliar un yacimiento arqueológico de Ciudad Real ABCAl estudiar este bloque marmóreo, a Monterroso le llamó la atención la «escondida» inscripción en griego en su parte superior, que se ha traducido como 'de Julio'. «De Julio -explica el experto- no puede referirse a todo lo que se veía ante sus ojos, porque las inscripciones de propiedad en época griega y romana tienen unas descripciones y unas medidas precisas sobre el espacio que quieren definir», de las que carece esta pieza. Además, resalta este profesor, estas indicaciones «llevan el texto en el frente y no están labradas finamente por detrás». La inscripción de 'De Julio' llevó a pensar a Monterroso que podía tratarse de un ara, una estela, donada por un tal Julio. Al buscar posibles paralelos, recordó las patas de mesas de mármol que se han descubierto en estancias prestigiosas de Pompeya o Roma. Por el contexto en el que fue desenterrada la pieza, el historiador también revisó imágenes de altares fenicios hallados en el Mediterráneo. De Nora (Cerdeña, Italia), Susa (Túnez) o de los santuarios de Baal y Astarté en Cartago (Túnez) se conservan estelas funerarias que rinden culto a divinidades fenicias a través de piezas similares, según explica Monterroso. A su juicio, una de estas estelas procedente del Lilibeo (la moderna Marsala, en Sicilia), que además se ha datado en el siglo IV o III antes de Cristo, coincidente con el pleno apogeo del Herakleion gaditano, se asemeja bastante al bloque de mármol de San Fernando.La pieza del Museo de San Fernando. A. Monterroso«Sabemos por las fuentes literarias que el culto al Hércules de Tiro todavía era anicónico, incluso en época imperial , y que se mantuvo, aunque Roma y Cádiz estuviera llena de imágenes», relata el historiador antes de mostrar estelas parecidas encastradas en soportes en Solunto y Selinunte (Sicilia, Italia), en Malta, o en la isla griega de Creta. «Es frecuente en santuarios fenicios de Oriente, pero también en ambientes comerciales como en Selinunte, donde existió una ciudad griega extraordinaria, llena de grandes templos, pero con recintos en áreas periféricas donde se mercadeaba y se sellaban pactos en torno a esos betilos o estelas de divinidades orientales», explica.En Pozzuoli, en el Golfo de Nápoles, se conoce la existencia de un barrio nabateo en la zona comercial, que contaba con su propio templo . En este área se han encontrado hasta cinco altares nabateos ante los cuales se discutían y cerraban tratados, según relata este profesor de la UCO mientras muestra una de estas mesas con estelas de época romana dedicada a Dusarus (o Dusaris), un dios adorado por los nabateos.También en el entorno del santuario de Hércules existió una zona que los textos clásicos llaman la Mansio Ad Herculem, una parada de descanso, cambio de caballos, comercio y alojamiento, de la que, a juicio de Monterroso, proviene la pieza del museo de San Fernando. «Forma parte de un complejo dedicado a Hércules, no del principal», resalta antes de insistir en que procedería « de los distintos altares dedicados a Hércules que estarían en la zona comercial que se desarrolló en torno al santuario, llamada ad Herculem, donde había una mansio, y muchas más cosas». El investigador de la Universidad de Córdoba defiende desde hace años que el legendario templo de Melkart-Hércules, que visitaron Aníbal y Julio César, podría hallarse en el Cerro de los Mártires de San Fernando . Actualmente participa junto a Lázaro Lagostena, de la Universidad de Cádiz, en el Proyecto Herakleion, impulsado por el Ayuntamiento de San Fernando para tratar de localizar el famoso santuario con técnicas no invasivas como el georradar. De lograrlo, algo que supondría un hito para la arqueología, cree que se hallaría la última fase del templo que construyó Trajano. «Nunca encontraremos la fase fenicia, porque el santuario duró quince siglos y fue restaurado por los romanos, sobre todo por Trajano y Adriano, quienes lo convirtieron en culto oficial durante su mandato», sostiene. A su juicio, la pieza redescubierta en el museo de San Fernando, sobre la que publicará próximamente un artículo en una revista científica, indica que están sobre la pista.

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