La hermana del lotero acusado lo defiende: «No tendría huevos» para apropiarse del boleto
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April 16, 2026
Los Reija llevan la lotería en la sangre. Tres generaciones vinculadas a la delegación territorial de Loterías en La Coruña que nunca se habían visto en una situación así: Manuel, lotero del mercado de San Agustín, en el banquillo por supuestamente estafar a un cliente para quedarse con una Primitiva millonaria; y su hermano Miguel, entonces delegado territorial, acusado de intentar agilizar es cobro. Este jueves asomó por la sala otra Reija, Belén, también trabajadora de la delegación, que en su testifical respaldó a ambos: «Nunca tuvieron una actitud conspiranoica».Era, probablemente, la testigo más esperada de esta cuarta sesión del juicio que se celebra estos días en la Audiencia Provincial de La Coruña. Belén trabajaba como administrativa en la delegación territorial de Loterías que dirigía su hermano Miguel. Y este jueves, ante el tribunal, dio su versión de lo ocurrido aquel 2 de julio de 2012, cuando su otro hermano, Manuel, el lotero de San Agustín, entró «pálido» en la delegación para informarles de que —según su relato— se había encontrado «un grupo de boletos» sobre el mostrador, entre ellos el de la Primitiva de 4,7 millones.A preguntas tanto de la fiscal como del resto de abogados, Belén secundó las líneas generales de la defensa de su hermano Manuel: que no había nadie más en la administración cuando encontró los boletos; que, al introducirlos en la máquina, comprobó que uno de ellos tenía un premio superior; y que aprovechó un momento posterior, cuando volvió a quedarse solo, para pasar de nuevo los billetes por la terminal. «Quedó en shock, no daba crédito», resumió Belén sobre lo que, según dijo, le contó su hermano cuando llegó a la delegación territorial para informar de lo sucedido.La tesis policialEsta versión contrasta con la tesis de la acusación, apuntalada en la sesión anterior por los agentes de la Policía Nacional que se encargaron de la investigación. Según su reconstrucción, Manuel habría estafado al cliente diciéndole que ninguno de los boletos que llevó a comprobar tenía premio. Ese cliente, además, entonces desconocido, realizó inmediatamente nuevas apuestas utilizando el mismo patrón de los billetes recién comprobados.Esto llevó a los investigadores a concluir, en base a los escasos dos minutos en los que se registraron todos esos movimientos en la máquina, que Manuel no estaba solo cuando comprobó el premio, sino que el presunto estafado se encontraba delante.Su hermana, sin embargo, rechazó de forma categórica esta tesis: «Mi hermano no tendría huevos a hacer eso», afirmó sobre el lotero de San Agustín, que se enfrenta a una pena de hasta seis años de cárcel por un delito de estafa —o, alternativamente, de apropiación indebida—. Es la misma condena que la fiscal reclama para su hermano Miguel, en su caso por un supuesto delito de blanqueo o, alternativamente, de encubrimiento.La búsqueda del dueñoLo que sí se desprendió de la testifical de Belén es que ninguno de los hermanos se esforzó demasiado en tratar de identificar al verdadero dueño del boleto. Reconoció que «nunca se habló de llamar a la policía» para informar de lo que —siempre según la versión familiar— habría sucedido. Según su relato, ella misma confirmó en la máquina de la delegación que uno de los boletos tenía un premio elevado y, a continuación, Miguel le dijo a Manuel que volviera a su administración «por si iba alguien a reclamarlo».Belén asegura que Miguel le dijo a Manuel que volviera a la administración «por si iba alguien a reclamar» el boletoOtra de las cuestiones que los investigadores consideran claras es que el cliente al que Manuel habría estafado era José Luis Alonso, un jubilado que murió meses después de los hechos sin saber que le había tocado un premio millonario. Llegaron a él a través del patrón de apuestas, repetido más de 800 veces en pocos años y coincidente con el de los boletos comprobados en San Agustín que acompañaban al premiado —el de 4,7 millones era automático—. Las apuestas realizadas apenas un minuto después utilizaban las mismas combinaciones. José Luis, según reconoció su familia, había tenido problemas con el juego.Pero en el juicio, igual que hay dos acusados, también hay dos familias que reclaman ser las legítimas propietarias: la viuda y la hija de José Luis, por una parte, y los herederos de otro jubilado, también fallecido, que sostienen que el dueño legítimo era su familiar. La Policía lo descarta porque no coinciden ni la administración ni el patrón de juego. Los testigos que declararon este jueves a petición de su abogada —los responsables de otra administración donde supuestamente habría comprobado el billete— aseguraron que la cara del hombre no les sonaba de nada.
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