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El adoquín encumbra a Van Aert ante Pogacar

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] April 12, 2026
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El adoquín encumbra al fenómeno extraviado, el ciclista que había perdido el foco respecto a los gigantes del pedal. La París-Roubaix entroniza a Wout van Aert en un domingo salvaje, carrera tremenda, para el recuerdo, llena de incidentes, caídas, pinchazos y todo tipo de percances. Lo normal en Roubaix elevado esta vez a la máxima potencia. Gana Van Aert la carrera que soñaba Tadej Pogacar, rey de todo, jefe supremo, indiscutible número uno en cualquier escenario excepto en la París-Roubaix. Esta prueba invoca siempre a Mathieu van der Poel, penalizado esta vez por los nervios y un pinchazo traicionero en el bosque de Arenberg.La gloria corresponde a Van Aert, llamado entre los elegidos de una generación única que junta a Pogacar, Van der Poel y Evenepoel, y que había trazado líneas torcidas en los últimos tiempos. Demasiadas caídas y segundos puestos para alguien que tiene diez etapas en el Tour, tres en la Vuelta a España y un monumento (Milán-San Remo , en el lejano 2020). Y al fin alza un trofeo mayor el que parecía destinado a ser el 'Pupas'. Sensacional triunfo del belga en el adoquín al imponerse al esprint a Pogacar en el velódromo de Roubaix.Noticia relacionada general No No Paul Seixas, el nuevo diamante del ciclismo José Carlos Carabias«Muchas veces dejé de creer, pero al día siguiente me levantaba y volvía a soñar de nuevo», proclama Van Aert en el velódromo de Roubaix mientras abraza a su mujer y a sus hijos. Al otro lado de la cámara, Tadej Pogacar se muestra por primera vez mortal, malhumorado por la derrota, sin el habitual reguero de palmadas en la espalda, sin sonrisa en el corrillo del UAE.Van Aert ha ejecutado una obra perfecta. Ha salvado los tramos de adoquín con más solvencia que ninguno, niveló el esfuerzo mano a mano con Pogacar cuando Van der Poel remontaba a 30 o 40 segundos, le negó los relevos al esloveno en el último tercio en vez de llevarle en butaca y en el velódromo arrancó en el momento exacto para, de arriba abajo en el peralte, coger la punta e imponer su velocidad.El belga le dedica la victoria a Michael Goolaerts, al amigo ciclista que falleció en 2018 debido a un paro cardiaco unas horas después de que ambos debutaran en la París-Roubaix.Todo es emoción en el 'Infierno del Norte', exaltación y agitación después de una carrera asombrosa, repleta de alternativas y en la que el principal favorito, Mathieu van der Poel, pierde los nervios en el bosque de Arenberg, la primera criba superlativa de Roubaix.«Muchas veces dejé de creer, pero al día siguiente me levantaba y volvía a soñar de nuevo» Wout van Aert Ciclista belga del VismaEl holandés pincha en el tramo más exigente, a 95 kilómetros de la meta, y echa a correr con su bici como Chris Froome aquel día del atasco en el Mont Ventoux del Tour. Cambia la bici con Philipsen, pero la carrera a pie ha embarrado sus calas y no puede calzarse la montura de su compañero, según cuenta en Eurosport Juan Antonio Flecha, exciclista español tres veces podio en Roubaix. Otro compañero más lúcido, Del Groso, le cambia su rueda en una maniobra rápida, pero Van der Poel ya ha perdido mucho, dos minutos.La carrera es ahora la persecución de Van der Poel, una bestia en los tramos de adoquín que va aspirando ciclistas y uniéndose a vagones. Coge a Filippo Ganna y su séquito, a Mads Pedersen y su grupo, devora kilómetros con auténtica ansia, pero se queda siempre a 30 o 40 segundos del dúo que ha sobrevivido a desgracias, contratiempos y pinchazos. Van Aert y Pogacar.Pincha por segunda vez Pogacar, también Van Aert, y a medida que aumenta la dificultad de los sectores de piedras y el kilometraje, más probable parece la fusión de Van der Poel en un trío que hace disfrutar a los seguidores del ciclismo y a los aficionados al deporte que quieren disfrutar con una nueva gesta de Tadej Pogacar.Sin relevosEl esloveno se maneja como un emperador por los tramos de adoquín. Es más liviano que Van Aert, Van der Poel, Pedersen o Laporte, pero su potencia y determinación pueden con todo, con los teóricos pronósticos en su contra en una carrera sin un puerto. Pogacar lo da absolutamente todo como un jabato para perseguir el sueño que le hace más ilusión que un quinto Tour, según ha dicho. Ganar en Roubaix e igualar a Eddy Merckx, Rick van Looy y Roger de Vlaeminck, las leyendas belgas que conquistaron los cinco monumentos.Pogacar se enoja, como se enojan millones de aficionados en el mundo, porque Van Aert no le da relevos cuando ya Van der Poel ha tirado la toalla y no ve manera de juntarse. Pero el esloveno aprieta y atraviesa como una flecha el Carrefour de l'Arbre (el cruce del árbol), el último tramo terrible de adoquines. En el velódromo se cumplen los pronósticos. Van Aert, que ha ganado esprints masivos en el Tour y en la Vuelta, es más rápido y pone fin a su mala racha de los últimos años. Se impone a Pogacar que acaba segundo por segundo año consecutivo y que tendrá que volver la próxima primavera al norte de Francia para conquistar esta mítica carrera que falta en su incomparable palmarés.

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