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¿Qué tipo de cansancio cuesta más aliviar?

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] April 9, 2026
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Yolanda Suárez, licenciada en INEF, máster en Psicología Deportiva y creadora de la empresa Enchúfate a la Vida , asegura que cada vez es más habitual que las personas vivan diariamente con el sistema nervioso en alerta constante, lo que produce una sensación de mayor cansancio. «Hay exceso de estímulos, pantallas, noticias, multitarea y presión constante. Todo eso -matiza- mantiene al cuerpo en modo supervivencia y hace que, aunque durmamos ocho horas, no descansemos realmente».Suárez señala, además, que hay otros factores que agravan este cansancio: una alimentación cada vez más inflamatoria, con ultraprocesados y exceso de azúcar, cargas emocionales no resueltas que el cuerpo acaba somatizando y una desconexión con el propósito o el sentido de la vida. «Cuando alguien vive en piloto automático, sin entusiasmo ni dirección, aparece un cansancio profundo que no se soluciona solo durmiendo».La experta subraya que el agotamiento no es exclusivamente físico o mental, sino una combinación de ambos planos, ya que el cuerpo refleja lo que ocurre a nivel emocional y psicológico. En muchas ocasiones, advierte, el origen está en el estrés mental o emocional que termina manifestándose físicamente. No obstante, matiza que «el cuerpo es lo más fácil de relajar » mediante hábitos como el ejercicio, la alimentación o el descanso, mientras que «lo más difícil de regular suele ser la mente y las emociones», al estar más arraigadas en el sistema nervioso.Noticia relacionada general No No Belén Colomina, psicóloga: «Si no entrenas la mente caes en la rumiación y el pensamiento negativo» Laura PeraitaSuárez también alerta de que este fenómeno se está produciendo cada vez a edades más tempranas. Desde su experiencia advierte que es frecuente observar en personas de 25 o 30 años síntomas que antes aparecían décadas después, a los 50. Lo atribuye al estilo de vida actual, caracterizado por la sobreestimulación desde la infancia, el uso constante de pantallas, una peor alimentación y ritmos biológicos alterados. «Los jóvenes duermen mal, comen peor y están expuestos a mucha más información y presión social», indica, lo que contribuye a la desregulación de hormonas como el cortisol y la melatonina y favorece el cansancio crónico.Diferencia entre hombres y mujeresEn cuanto a las diferencias entre hombres y mujeres, Suárez apunta que no se manifiesta de la misma forma. Según explica, en las mujeres el cansancio suele ser más multifactorial debido a la acumulación de responsabilidades, lo que genera mayores niveles de estrés e inflamación. Por ello, observa con más frecuencia en ellas problemas asociados como fatiga persistente, alteraciones digestivas u hormonales. En los hombres, en cambio, el cansancio tiende a estar más vinculado al estrés laboral o al sedentarismo.La especialista advierte de que el descanso no siempre es suficiente para revertir el cansancio, especialmente cuando este se vuelve crónico. En esos casos, matiza, el sistema nervioso permanece en alerta y el cuerpo no logra repararse adecuadamente. También puede estar relacionado con inflamación metabólica, problemas digestivos o desequilibrios en la microbiota. Así, el cansancio actúa como una señal de que varios sistemas del organismo están saturados.Frente a esta situación, defiende el papel del ejercicio físico como una herramienta clave, aunque pueda parecer contradictorio. «Muchas personas dicen: 'Haré ejercicio cuando tenga energía', pero en realidad es al revés: el ejercicio genera energía», afirma. Explica que moverse ayuda a liberar tensiones, mejorar el metabolismo, regular el sueño y favorecer la claridad mental. Eso sí, recomienda que en casos de fatiga extrema se opte por actividades suaves como caminar o practicar yoga.Respecto al uso de soluciones rápidas, Suárez insiste en que las «pastillas mágicas» no abordan la raíz del problema. En su lugar, propone ayudar al sistema nervioso a salir del estado de alerta mediante hábitos básicos como exponerse a la luz solar por la mañana, reducir el uso de pantallas, regular los horarios, cuidar la alimentación y dedicar tiempo a la introspección y la gestión emocional. Asimismo, considera fundamental liberar cargas emocionales acumuladas, ya sea hablando con alguien o escribiendo.En términos de prevención, destaca la importancia de escuchar al cuerpo antes de alcanzar niveles extremos de agotamiento. «Igual que nos lavamos los dientes todos los días, deberíamos cuidar el sistema nervioso y el cuerpo de forma constante», señala, insistiendo en la necesidad de planificar hábitos saludables en el día a día.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Fuerza y cardio: las herramientas para que la Semana Santa no pase factura noticia Si La felicidad se puede entrenar: los cuatro pilares para alcanzarlaPor último, advierte de las consecuencias de no actuar a tiempo . Según explica, el organismo entra progresivamente en un estado de estrés más profundo, que comienza con síntomas leves como irritabilidad, falta de concentración o sueño poco reparador, pero que puede derivar en problemas más graves como inflamación, alteraciones metabólicas o resistencia a la insulina. En definitiva, concluye que el cuerpo acaba fallando cuando permanece demasiado tiempo en «modo supervivencia».

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