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  "textContent": "Casi dos años después de que su padre recurriese a la vía judicial para tratar de frenarla, Noelia Castillo ha recibido la eutanasia este jueves por la tarde, en un centro sanitario de Sant Pere de Ribes, el Sant Camil, donde permanecía, en la comarca del Garraf (Barcelona). Pocas horas antes , un juzgado de Barcelona rechazaba, de nuevo, frenarla, para someter a la joven, de 25 años, a tratamiento psiquiátrico, que fue lo que reclamó el progenitor, representado por Abogados Cristianos. En su auto, la magistrada de Instrucción 20 indicó que carecía «de potestad para adoptar las medidas que se solicitan, habiéndose dictado por los tribunales competentes las decisiones oportunas que, evidentemente, este órgano no puede modificar». Así, precisó que al no ser la joven parte del procedimiento, en caso de paralizar su muerte asistida, afectaría a sus derechos fundamentales y «le podría producir una situación de indefensión». En cuanto a la capacidad de Noelia para tomar su decisión, recordó que dicha cuestión ya fue resuelta «tanto en vía administrativa como judicial, por cuya razón no cabe plantearse la necesidad del tratamiento psicológico y/o psiquiátrico».Es decir, que la joven sí cumplía el requisito de «capacidad para prestar un consentimiento válido», en base a los informes de psiquiatras y psicólogos que dictaminaron que «la patología que sufre no la condiciona para tomar decisiones». De hecho, el informe médico-forense avaló que sus padecimientos son «graves, crónicos, constantes e imposibilitantes, además de no existir «posibilidad de mejora», requisitos que prevé la ley para su concesión. Este jueves, toda la familia de Noelia se ha desplazado hasta el centro Sant Camil para estar a su lado. A sus puertas, una concentración de una decena de integrantes de un grupo evangelista de la zona del Garraf, que han cantado y rezado por la joven. También tres mujeres, algunas habituales de otras protestas ante los tribunales, que acusaban a la Dirección de Atención a la Infancia y la Adolescencia (Dgaia) de haberles retirado la custodia de sus respectivos hijos. Una suerte de esperpento, con gritos, que aprovechó el despliegue mediático por el caso de la joven para captar la atención de las cámaras, y que se saldó con varios agentes de los Mossos d'Esquadra llamándoles la atención, para recordarles que se encontraban ante un hospital, por tanto, molestando a los pacientes.Hasta el centro, custodiado por la Policía catalana, también se ha desplazado el letrado de Abogados Cristianos , José María Fernández, que ha llevado la causa judicial del padre de Noelia para tratar de frenar la muerte asistida. A las puertas del hospital, donde la fundación había convocado a la prensa, ha tildado la eutanasia de la joven de «fracaso» para el sistema español, y ha reiterado que en este caso, considera que no se dan los supuestos que fija la ley -algo que sí han avalado los tribunales- al entender que padece «problemas mentales que la incapacitaban para tomar esta decisión». Sobre las 19.30 horas, también ha llegado a las puertas del Sant Camil una diputada de Vox en el Parlament, María García Fuster, portavoz del partido para Sanidad, acompañada por algunos jóvenes simpatizantes de la formación, que han depositado flores y velas. Ante los periodistas, García Fuster ha afirmado que lo ocurrido es «propio de un estado fallido». Lo cierto es que, ya la primera magistrada que avaló la solicitud de Noelia, refirió en su sentencia que la joven tenía «las habilidades cognitivas y psicológicas suficientes para gobernar sus actos» y reclamar su muerte asistida, considerando que se cumplían los requisitos previstos en la ley de eutanasia: que la paciente sufría limitaciones sobre su autonomía física y actividades diarias; que presentaba un sufrimiento físico y psíquico constante, reiteradamente expresado como intolerable por ella misma a los diferentes profesionales que la habían valorado; así como la ausencia de un pronóstico de mejora o curación, expresamente afirmado en los informes del expediente administrativo.Recorrido judicialNoelia ha recibido la eutanasia después de que incluso la Justicia Europea rechazase paralizarla de forma cautelar, aunque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) aún tiende pendiente emitir una sentencia al respecto. El caso de la joven se remonta a 2024. Fue en julio cuando la comisión de garantías de la Generalitat avaló su muerte asistida. En vísperas de la fecha fijada, que era el 2 de agosto, su padre recurrió a la vía judicial para paralizarla. Decisión que adoptó un juzgado de Barcelona. El caso llegó entonces ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que avaló la decisión de la joven, pero también el derecho de la familia a intentar frenar el procedimiento, al entender que su interés es legítimo, aún cuando «no sea titular de ese derecho a la vida ajena». Así, el progenitor llegó hasta el Supremo y el Constitucional, que rechazaron sendos recursos de casación y amparo, y por eso Abogados Cristianos elevó la causa ante el TEDH.Los profesionales del ámbito de la psicología clínica y la psiquiatría que examinaron a Noelia indicaron que entendía la «gravedad» de la medida solicitada y que se mantenía en su voluntad. Así, en las diversas evaluaciones practicadas se constató que tenía un coeficiente intelectual dentro de la normalidad, que no presentaba trastornos del curso de pensamiento y que padecía síntomas depresivos cronificados que le provocaban un sufrimiento «insoportable» de tipo psíquico derivado de la lesión medular que sufrió tras un intento de suicidio. Avalaron así los profesionales, y luego los tribunales, que su petición de eutanasia fue «libre, sin injerencia ni influencia de su propia enfermedad mental», en palabras de los propios forenses que, en sede judicial, durante una pericial en la que hasta seis facultativos declararon que Noelia tenía capacidad para saber discernir y decidir sobre su vida.",
  "title": "Noelia Castillo muere a los 25 años tras recibir la eutanasia"
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