Los olvidados héroes de la aviación que recuperaron la gloria del Imperio español
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February 11, 2026
Alzó sus alas el hidroavión 'Plus Ultra' hace ya un siglo , el 22 de enero de 1926, para acometer una gesta jamás vista hasta entonces: el cruce con escalas del Océano Atlántico y su llegada a Argentina. Aquel vuelo fue el inicio de un tiempo que ha sido conocido por estos lares como la década de los Grandes Raids; viajes deportivos de larga distancia que se desarrollaron entre los años 1926 y 1935 y que pusieron de manifiesto que la aviación rojigualda podía llegar más lejos y más alto que sus equivalentes en el Viejo Continente. Hasta aquí, la historia más popular. Sin embargo, Carlos Lázaro Ávila , doctor en Antropología, miembro de número del SHYCEA y uno de los impulsores de la plataforma de divulgación 'Grandes Vuelos, 1926-1935'., sostiene que los pilares para alumbrar aquel hito se levantaron mucho antes y que, gracias a aquella larga experiencia aeronática, «nuestros aviadores se contaron entre los mejores de su era». Ahí es nada. -Se ha afirmado que los Grandes Raids españoles buscaban unir a nivel moral las antiguas colonias españolas con la penínsulaEl periodo de los Grandes Raids , militares y civiles, realizados entre 1926 y 1936, no se puede simplificar en la consecución de un objetivo moral. Los vuelos realizados en ese periodo constituyeron una verdadera aventura aérea que concitó intereses técnico-aeronáuticos (contrastar que se estaba a la altura del resto de aviaciones modernas) y político-culturales, como el fomento del patriotismo español por parte de Primo de Rivera aprovechando las conmemoraciones de independencia de las repúblicas lationamericanas. En el caso de la Segunda República se hizo más hincapié en la actividad técnico-científica y la proyección de los logros aeronáuticos como símbolo de modernidad y la continuidad de los avances industriales desarrollados anteriormente por las compañías CASA, Loring e Hispano Suiza. -¿Cómo era la situación de la aeronáutica española antes del inicio de los Grandes Raids peninsulares?, ¿favorecía o no que se produjeran estos grandes viajes?Sin lugar a dudas, la situación de la aviación española antes del año 1926 era óptima por múltiples razones. Desde el punto de vista de la experiencia aeronáutica ya se contaba con el hito del cruce del estrecho de Gibraltar realizado el 14 de febrero de 1914 por los capitanes Emilio Herrera y José Ortiz Echague, pioneros de la aviación y bases humanas del futuro desarrollo técnico aeroespacial español. Este vuelo demostró las enormes posibilidades que ofrecía la aviación a principios del siglo XX casi cinco meses y medio antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, conflicto en el que la aviación jugó un papel determinante. Además, el cruce aéreo del Estrecho alentó la realización del primer raid ibérico acometido el 1 de febrero de 1920 entre Cuatro Vientos y Alverca (cerca de Lisboa) por los tenientes Carmelo de las Morenas y Pedro Peñaranda.Noticia Relacionada PORTADA estandar Si La década de los grandes 'raids': cuando la aviación española desafió al mundo Manuel P. Villatoro Tras el éxito del Plus Ultra, los aventureros peninsulares miraron a la cara a las potencias internacionales con más de media docena de vuelos a los antiguos territorios de la Monarquía Hispánica-¿Cómo fue la evolución de la aviación civil?La aviación civil también empezó un lento pero firme desarrollo en diversos aeroclubs privados cuyos pilotos y profesores se habían formado, mayoritariamente, en la Aviación Militar (Canudas, Rein Loring). La industria aeronáutica también empezaba a ofrecer diseños de aeronaves propios (Loring, CETA) y, fundamentalmente, la maravilla del motor Hispano Suiza V8; un prodigio demandado durante la Gran Guerra por ases como el francés Guynemer. Asimismo, en España, surgieron las primeras compañías aéreas civiles, como la Compañía Española de Tráfico Aéreo (CETA, 1921) y la Compañía Aeromarítima Mallorquina (CAMSA, 1923). En este sentido, no se partió 'ex novo', pero es unánimemente aceptado que la verdadera plataforma de lanzamiento de los aviadores españoles se estableció en la campaña de Marruecos , donde las tripulaciones y personal de tierra de los aviones militares y navales, por las exigencias de los servicios de guerra, adquirieron una enorme experiencia aeronáutica que, a la vista de los raids internacionales, seguramente les llevó a plantearse Y, nosotros ¿por qué no lo hacemos? -¿Fueron, entonces, las necesidades bélicas las que impulsaron el avance?Paradójicamente, a diferencia del resto de vuelos de récord acometidos por EE.UU, Francia, Gran Bretaña, Italia y Portugal, fueron las necesidades bélicas las que impedían acometer un largo vuelo; aun así, en pleno conflicto norteafricano ya se hizo el vuelo Melilla-Canarias (18 de enero de 1924) por parte de una patrulla de Breguet XIV y un Dornier Wal. Martínez Esteve y Loriga, plantearon la posibilidad de un largo viaje tras haber hecho un vuelo de traslado París- Cuatro Vientos de aviones franceses que iban a participar en el desembarco de Alhucemas (septiembre de 1925). Después de esta exitosa acción combinada (aeroterrestre y naval), los aviadores españoles atesoraron la confianza suficiente como para acometer un raid, siendo el personal de la base de hidros de El Atalayón (Melilla), liderados por magníficos aviadores como Franco, Llorente, Martínez Merino quienes, habiendo sido liberados de vuelos de guerra, pudieron acometer gestas aéreas para España.El 'Plus Ultra', en su viaje hacia el Nuevo Mundo ABC-¿Cómo influyó el ejemplo de los grandes raids internacionales en nuestros aviadores?, ¿cómo se plantearon unirse a ellos a pesar de las dificultades españolas?Es indudable que, sin contar con los vuelos trasatlánticos de dirigibles (R 34, LZ 127), las gestas previas al vuelo del Plus Ultra espolearon el espíritu aventurero de los españoles. Podemos apuntar aquí el cruce del Atlántico Norte por parte de Alcock y Brown (1919), el París-Kenitra de Coli (1919), el largo y accidentado cruce del Atlántico Sur de Coutinho y Cabral (1922)… Hay una larga lista. Estos eventos, literalmente, iban pulverizando récords y ensombreciendo las sucesivas gestas aéreas anteriores en un lapso de tiempo muy corto. Los aviadores españoles eran plenamente conscientes de esta carrera por la alcanzar la gloria en el aire, así como del apremio que cada nuevo raid imprimía a sus deseos de incorporarse a esta incruenta contienda aérea liderada por las naciones occidentales más avanzadas (que, sin embargo, se cobró la vida de 21 aviadores). España intervino en esta reñida disputa con enorme profesionalidad, preparación técnica en la localización (incorporando nuevos equipos de radiolocalización como el Marconi) o con grandes navegantes como Mariano Barberán; motores más fiables y duraderos, sistemas de navegación más seguros (horizonte artificial inventado por Carlos de Haya cuya licencia fue adquirida por la firma Sperry) y, sobre todo, gran valentía. En los grandes vuelos auspiciados por nuestro país, los aviadores españoles tuvieron que sortear numerosas dificultades técnicas y problemas meteorológicos que, en la mayoría de los casos, superaron con gran determinación, resistencia física y valentía.«Los componentes de los Grandes Vuelos españoles eran aviadores excelentemente preparados. Acreditaron unas inmejorables condiciones físicas, así como numerosas horas de vuelo» Carlos Lázaro-¿Eran nuestros aviadores, observadores y mecánicos los mejores de su era?Los componentes de los Grandes Vuelos españoles eran aviadores excelentemente preparados. Los pilotos (Franco, Gallarza, Esteve, Llorente, Vives, Lóriga, Jiménez, Haya, Rodríguez, Iglesias, Pombo, Rein Loring, Coll, Torres, Collar) acreditaron unas inmejorables condiciones físicas, así como numerosas horas de vuelo. Además, fueron auxiliados por excelentes navegantes, y entre ellos sobresale con luz propia Barberán, jefe de la Escuela de Observadores. A sus cursos, según indica el historiador Jaime de Montoto, asistían los pilotos británicos. Conviene señalar que este extraordinario grupo de aviadores no hubiera podido culminar sus gestas aéreas sin el auxilio, apoyo y febril trabajo desempeñado por mecánicos de la Aviación Militar como Rada, Madariaga, Calvo, Naranjo, Herguido… Estos estaban formados mayoritariamente en la Escuela de Cuatro Vientos. Los mecánicos y el escalón de tierra de apoyo (cuando lo hubo) desempeñaron un papel crucial que no siempre ha sido valorado y reconocido en los libros de historia aeronáutica.-¿Cómo eran vistos a nivel internacional nuestros grandes raids?, ¿fueron bien considerados, o fueron pasados por alto?Creemos no equivocarnos al afirmar que los aviadores españoles irrumpieron con fuerza en esta época dorada de la aeronáutica, ganándose el respeto, la admiración –y no cierta envidia– de los homólogos de otros países. Buena prueba de ello fue el otorgamiento de los trofeos Harmon (el equivalente de los Óscar cinematográficos) que otorgó la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) a Ramón Franco , Rafael Llorente y Carlos de Haya por sus vuelos a larga distancia y la ruptura de récords. Además, la prensa internacional reflejó en sus páginas los triunfos y desastres de los aviadores españoles (como en el caso del Dornier 15/16 o el Cuatro Vientos). Tan sólo los aviadores y organismos extranjeros de aquella época pudieron valorar los peligros y el enorme sacrificio que conllevaba la realización de estas gestas aéreas que, una vez culminadas, otorgaban la gloria –a veces, efímera– o la tragedia a sus protagonistas.
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