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  "textContent": "Estamos frente a una 'bestia espacial' que, durante años y en silencio, ha estado devorando a su presa. Todo parecía estar tranquilo pero, de repente, sin previo aviso, el agujero negro empezó a a expulsar los restos de su festín con una violencia que va más allá de toda lógica.Parece el guion de una película, pero eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora mismo en el corazón de una galaxia situada a unos 665 millones de años luz de la Tierra. Allí, un agujero negro supermasivo, protagonista de un evento que hace años los astrónomos ya creían haber comprendido y archivado, ha vuelto a la vida con una furia que no tiene precedentes.Y es que este objeto, bautizado oficialmente como AT2018hyz, se ha convertido en una auténtica anomalía cósmica. Según un nuevo estudio, recién publicado en ' The Astrophysical Journal ' y liderado por la astrofísica Yvette Cendes, de la Universidad de Oregón, el agujero negro lleva cuatro años expulsando material a velocidades vertiginosas y, aún más inquietante, no muestra signos de detenerse. De hecho, los datos sugieren que el chorro de ondas de radio que emite seguirá creciendo exponencialmente hasta alcanzar su pico en el año 2027.Los cálculos son abrumadores: la energía liberada es hasta 100 billones de veces mayor que la que generaría la famosa estación de combate de Star WarsPara que nos hagamos una idea de la magnitud de las fuerzas en juego, los investigadores han recurrido a una comparación de la cultura popular: la energía que este objeto está liberando es, como mínimo, un billón de veces superior a la que generaría la famosa Estrella de la Muerte de la saga Star Wars para destruir un planeta. Y las estimaciones más atrevidas sugieren que podría ser hasta 100 billones de veces más potente.Crónica de una 'espaguetización' anunciadaLa historia comienza en 2019. Fue entonces cuando los telescopios ópticos detectaron por primera vez el destello de una estrella que había cometido el error fatal de acercarse demasiado al horizonte de sucesos de un enorme agujero negro. Lo que siguió es un proceso que los físicos, muy acertadamente, llaman 'espaguetización'.Cuando una estrella, o cualquier otra cos, cae en las garras gravitatorias de un agujero negro , la diferencia de atracción entre la parte más cercana al agujero y la más lejana es tan brutal que la estrella, el planeta, o el objeto que sea, es estirado como si fuera un chicle, o un fideo, hasta quedar reducido a una larga corriente de gas y escombros. Es lo que técnicamente se conoce como un Evento de Disrupción de Marea (TDE, por sus siglas en inglés).Por aquel entonces, Cendes trabajaba como investigadora postdoctoral en la Universidad de Harvard. y según recuerda, el evento fue clasificado como algo 'aburrido y corriente', un TDE de manual . La estrella se rompió, hubo un destello y todo pareció volver a la calma. O eso se pensaba. «Era el evento más aburrido y común del jardín», confiesa la investigadora. Motivo por el cual nadie le prestó demasiada atención.La calma antes de la tormentaPero el Universo, como suele hacer, guardaba un as en la manga. Lo habitual en estos casos es que, justo después de despedazar la estrella, el agujero negro empiece a lanzar casi de inmediato potentes chorros de materia y radiación. Es la 'digestión' rápida del festín. Pero AT2018hyz permaneció en silencio. No hubo chorros, no hubo señales de radio inmediatas. No hubo nada.Los astrónomos calculan que la emisión de radio de este objeto, situado a 665 millones de años luz, seguirá aumentando exponencialmente hasta alcanzar su máximo en 2027Y así pasaron varios años, hasta que Cendes notó algo extraño al revisar sus datos. Aquel agujero negro 'aburrido' se había despertado, y no de n modo tranquilo. De repente, empezó a a expulsar trozos de la estrella triturada a más de 150.000 km por segundo, es decir, a la mitad de la velocidad de la luz. Y a emitir una cantidad inusitada de energía en forma de ondas de radio. Nadie, nunca, había visto antes algo así. «Esto fue realmente inusual -asegura Cendes-. Me costaría mucho pensar en algo que aumente de esta manera tras haber estado en silencio durante un período de tiempo tan largo». Sus observaciones se publicaron en 'The Astrophysical Journal' en 2022.Desde entonces, Cendes y su equipo no han vuelto a perder de vista al objeto, y lo monitorizan continuamente con toda una red de potentes radiotelescopios, entre ellos el Very Large Array (VLA) en Nuevo México y el observatorio MeerKAT en Sudáfrica. Y han hecho bien, porque las sorpresas no han hecho más que seguir acumulándose.50 veces más potenteEn su nuevo estudio, en efecto, los investigadores revelan datos que han dejado perpleja a la comunidad científica. Por ejemplo, que el brillo del chorro de radio es hoy 50 veces más intenso que cuando fue detectado en 2019. Los cálculos indican que la radiación de la estrella muerta está siendo 'disparada' en una única dirección, concentrada en un chorro o jet relativista.Lo cual, de paso, podría explicar la razón por la que no lo vimos al principio: es posible que el chorro fuera demasiado estrecho y que no estuviera apuntando directamente a la Tierra en los primeros momentos, aunque también podría ser que el proceso de 'lanzamiento' del material haya sufrido un retraso físico que aún no comprendemos del todo. «En cualquier caso -subraya Cendes- un agujero negro que emite tanta energía tantos años después de 'masticar' una estrella es algo que no tiene precedentes».¿Qué nos estamos perdiendo?Lo que estamos viendo (o mejor dicho, escuchando con nuestros radiotelescopios, ya que la luz visible es muy tenue en esa región) es una eyección de material que viaja a una fracción significativa de la velocidad de la luz. Es como si el agujero negro hubiera tenido una especie de 'indigestión cósmica' y, años después, estuviera vomitando los restos de una comida que no le sentó bien.Sea como fuere, AT2018hyz está rompiendo nuestros modelos sobre cómo se comportan los agujeros negros supermasivos. Hasta ahora, se había asumido una relación causa-efecto casi inmediata en los TDE. Pero este retraso de años abre la puerta a una inquietante posibilidad: que el Universo esté lleno de estos eventos 'retardados', y que no los hayamos visto, simplemente, porque dejamos de mirar demasiado pronto.Algo que, por otra parte, resulta lógico. «Si tienes una explosión -explica Cendes-, ¿por qué deberías esperar a que, años después, hubiera algo si no viste nada antes?» Nadie gasta recursos en mirar a un punto vacío donde, supuestamente, 'ya pasó todo'.En definitiva, el hallazgo sugiere que podríamos estar perdiéndonos una fase crucial en la vida de los agujeros negros. Si las predicciones del equipo de la Universidad de Oregón son correctas, el espectáculo de AT2018hyz está lejos de terminar. De hecho, se espera que la curva de energía siga subiendo exponencialmente hasta alcanzar su máximo dentro de dos años, en 2027.MÁS INFORMACIÓN noticia Si De cucarachas solitarias a termitas sociales: el 'secreto sexual' que les permitió conquistar el mundo noticia Si La Tierra no fue un infierno de magma: descubren 'continentes perdidos' de hace más de 4.000 millones de añosHasta entonces, Cendes y su equipo seguirán con sus radiotelescopios apuntando a ese punto del cielo, esperando ver hasta dónde es capaz de llegar este 'monstruo'. Aunque, eso sí, la búsqueda de otros casos similares ya ha empezado.",
  "title": "Un agujero negro lanza un chorro de energía muchas veces más potente que el de la 'Estrella de la Muerte'"
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