Feijóo y Abascal se acercan cada vez más y utilizan los acuerdos autonómicos como prueba nacional
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July 7, 2026
El Partido Popular (PP) y Vox están cada vez más próximos y lejos de disimularlo, como intentaron en anteriores ocasiones, los líderes de ambas formaciones parecen estar cómodos con su nueva relación. La intervención de Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y los equipos nacionales de ambos en las negociaciones autonómicas han terminado por conseguir gobierno de coalición en Extremadura, Aragón, Castilla y León y, en última instancia, Andalucía. Génova ya no tiene problema en transigir y volcarse a la derecha, tendencia que ha detectado y piensa aprovechar Bambú. La prioridad nacional y una larga lista de medidas reaccionarias y neoliberales vertebran los cuatro acuerdos, indistinguibles en su gran parte. Ambos partidos difunden el bulo del pucherazo electoral, basado en la discriminación de migrantes y el repudio de españoles residentes en el extranjero porque sus familias tuvieron que exiliarse del franquismo. Ya no existe "derechita cobarde", ambas están arrojadas al monte, donde comparten hoguera y catre, preparándose de cara a los que podría ser su tan ansiado asalto a la Moncloa y las instituciones públicas. Los de Feijóo, como cualquier otra formación, aseguran querer gobernar en solitario, pero ya no ocultan que formarán un Gobierno de coalición con Vox, ungiendo a Abascal como vicepresidente, si es necesario. El gallego se dice "orgulloso" de los pactos con la extrema derecha, así se lo contó este lunes a Susana Griso en Antena 3; sin embargo, no ha asistido a ninguna de las cuatro investiduras conseguidas gracias a los votos de los ultras, terminando con cualquier rastro de moderación impostada por sus barones territoriales. Después de los primeros instantes de incomodidad, con el cierre de 2025, el PP da por amortizadas las críticas por la suscripción de estos acuerdos, especialmente por su contenido racista. Génova se ha percatado de que el barro está a la temperatura perfecta y ha aprovechado también para chapotear en el amaño electoral, mezclando la ley de nietos con la regularización y el voto exterior, y en la batalla cultural, con alguno de sus diputados atacando al colectivo transexual en pleno Orgullo LGTBI. Al más puro estilo Vox. Todo podría parecer una especie de prueba para examinar la salud de las relaciones entre ambos partidos, seriamente tocada después de la anterior ruptura en masa de los gobiernos autonómicos. Por aquel entonces, el reparto de menores migrantes, que el PP aceptó dentro de la normalidad democrática, permitió a Vox trasladar un dramatismo suficiente como para abandonar sus responsabilidades y volver al cómodo y diferencial espacio populista. Además, más allá de comprobar la sintonía de las formaciones, esta serie de pactos también servirá para testar el sentir de la ciudadanía. Un pacto nacional anunciado con antelación Desde Génova ya dan por hecho el pacto nacional con Vox. Después de que el líder de la oposición virase a estas posiciones, a sus subordinados no les ha quedado otra que salir en defensa de los acuerdos. El último ha sido el portavoz nacional del PP, Borja Sémper, que se suponía perteneciente al sector moderado...
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