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    "Opinión"
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  "textContent": "Si tú o alguien cercano ha sufrido una intoxicación alimentaria o tienes conocimiento de algún riesgo para la salud en un alimento, comunícanoslo a esta dirección de correo electrónico. Eso sí, lo que nos envíes no lo vamos a leer porque la dirección de correo electrónico no funciona. No funciona desde hace ya un año. Pero bueno, nosotros así cubrimos el expediente dando a entender que hacemos las cosas como corresponde. Así funciona la Junta de Andalucía. Así funciona el mecanismo que la Consejería de Sanidad de Antonio Sanz, en el Gobierno andaluz, indica a los consumidores que pueden informar, alertar, sobre problemas alimentarios. Así de en serio se toman los riesgos para la salud que pueda haber en alimentos. Riesgos a veces mortales, como cuando hay contaminación por Listeria, en los protocolos de información que trasladan a los consumidores. Es un auténtico sinsentido, es un disparate, es irresponsable, es gravísimo y, sobre todo, lo saben. FACUA comunicó hace un año a la Consejería de Sanidad andaluza que ese correo electrónico no funciona, que devuelve un mensaje de error. Es un ejemplo solo de la multitud de irregularidades, errores y dejaciones de funciones en las que incurre, no solamente la Junta de Andalucía, sino otras muchas autoridades de protección a los ciudadanos en materia sanitaria, en materia alimentaria. Llevamos mucho tiempo pidiendo cambios en los protocolos a la Junta de Andalucía, a otras comunidades autónomas y también al Gobierno central. Llevamos muchísimo tiempo pidiendo, por ejemplo, que cuando hay una alerta alimentaria detectada por la administración, todas las empresas implicadas tengan la obligación de comunicarla a los usuarios, sea un fabricante, un distribuidor o un establecimiento de hostelería. Si son conocedores de que se ha puesto en riesgo la salud de la gente con un producto que les han suministrado, deben informarlo a través de cartelería, a través de sus páginas web, a través de sus redes sociales, a través del envío de comunicados a la prensa. Pero la ley no cambia porque los ministerios responsables en la materia, el de Sanidad y el de Consumo, parece que no lo tienen entre sus prioridades. También venimos pidiendo desde hace mucho tiempo que las empresas alimentarias y de cualquier otro sector tengan seguros en los que se garantice la indemnización a cualquier afectado por una intoxicación. Sí, pueden tener un seguro contratado, quizás ellos lo han valorado por prudencia, por precaución, pero no hay una norma que les obligue, y sobre todo, que les obligue de forma dimensionada. Recordemos el caso de La Mechá. No tenían un seguro que cubriera los daños que causaron, incluso muertes, con las intoxicaciones por listeriosis en su carne mechada. Tenían un seguro pero de ínfima cuantía. Pero tampoco había una normativa que obligara a contar con ese seguro. Hay que cambiar la ley. Hay que tener la responsabilidad de asumir cuando toca cambiar la ley. Con esa tragedia, la de La Mechá, la de Magrudis, cuyos responsables serán juzgados a finales de este año, tuvimos...",
  "title": "¿Cuántas tragedias necesitan para tomarse esto en serio?"
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