¿Baja forma o aviso del corazón? La fatiga al subir escaleras que no debes ignorar
ElPlural.com - Diario digital progresista [Unofficial]
May 30, 2026
Subir unas escaleras sin jadear, caminar deprisa para no perder el autobús o cargar varias bolsas de la compra son gestos cotidianos que la mayoría de las personas realiza casi de manera automática. Sin embargo, hay momentos en los que actividades aparentemente simples empiezan a requerir más esfuerzo del habitual. La sensación de ahogo aparece antes, el cansancio tarda más en desaparecer y el cuerpo parece responder peor a movimientos que hasta hace poco se hacían con normalidad. En muchos casos, la explicación suele ser inmediata: "estoy en baja forma", "me falta ejercicio" o "me hago mayor". Aunque el envejecimiento y el sedentarismo pueden influir directamente en la resistencia física, no siempre conviene normalizar determinados cambios en la tolerancia al esfuerzo. De hecho, la aparición de fatiga al subir escaleras, la sensación de falta de aire con actividades habituales o un cansancio desproporcionado pueden ser síntomas relacionados con enfermedades cardiovasculares que todavía no han sido diagnosticadas. El problema es que muchas patologías cardíacas comienzan de forma silenciosa y progresiva. A diferencia de la imagen clásica del infarto fulminante, existen trastornos cardiovasculares que debutan con señales poco llamativas, como una menor capacidad física, sensación de agotamiento o dificultades respiratorias al realizar esfuerzos cotidianos. Precisamente por esa apariencia "normal", muchas personas retrasan la consulta médica durante meses e incluso años. Cuando el cansancio deja de ser "normal" El Dr. Marcelino Cortés García, especialista del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, explica que uno de los aspectos más importantes para diferenciar una simple falta de forma física de un posible problema cardíaco es fijarse en cómo evolucionan los síntomas y en si existe un cambio claro respecto a la situación habitual de la persona. "Un empeoramiento brusco de nuestra capacidad de esfuerzo, apareciendo síntomas con niveles de esfuerzo que poco tiempo antes podíamos hacer sin mayor problema, nos debe poner en la pista de que pudiera haber algo más que una baja forma física detrás de estos síntomas", señala el especialista. La clave, por tanto, no está únicamente en cansarse, sino en detectar cuándo ese agotamiento resulta desproporcionado o aparece en circunstancias nuevas. No es lo mismo fatigarse tras un esfuerzo intenso que notar una clara pérdida de capacidad física en actividades cotidianas que antes se realizaban sin dificultad. En ese contexto, resulta importante observar los cambios del propio cuerpo y evitar atribuirlos automáticamente al paso del tiempo. "Cuando aparece un cansancio desproporcionado al esfuerzo habitual, o una reducción clara de la capacidad funcional, sobre todo si es de aparición brusca, en poco tiempo, no conviene atribuirlo automáticamente al envejecimiento", añade el cardiólogo. Detrás de esa pérdida de resistencia pueden encontrarse enfermedades como la insuficiencia cardíaca, alteraciones en las válvulas del corazón o problemas relacionados con la circulación sanguínea. En muchas ocasiones, estas patologías evolucionan lentamente y el paciente se adapta de manera inconsciente a las limitaciones físicas, reduciendo progresivamente su actividad sin darse cuenta de que existe un problema médico de fondo. Por qué un problema del corazón también...
Discussion in the ATmosphere