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"Opinión"
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"textContent": "El Gobierno de la Comunidad ha traído a la Asamblea de Madrid un proyecto de Ley de Caza y Pesca para actualizar una normativa que descansa en dos leyes preconstitucionales que son de 1970, la de Caza, y 1942, la de Pesca. Se acabaría con ello con la anomalía de que Madrid sea la única comunidad autónoma sin este tipo de leyes. Hasta ahí todo bien, yo soy el primero que ha reclamado muchas veces en la Asamblea que se actualizara la normativa de Caza y Pesca. Lo que no me esperaba es que me fuera a arrepentir. Efectivamente, se trata de un proyecto que, en lugar de regular elaprovechamiento cinegético y piscícola desde una visión moderna del siglo XXI, donde lo importante es regular estas actividades para minimizar su impacto sobre el medio ambiente y en particular la biodiversidad, que obviamente lo tienen y no menor, pues se hace todo un relato y una construcción artificiosa de la caza como \"herramienta imprescindible\" para \"garantizar el mantenimiento y mejora de las poblaciones de animales silvestres\". Además se defiende que es esencial para la economía y el desarrollo rural, aunque en el caso de Madrid su impacto económico sea muy inferior al de otros sectores como el turístico o el recreativo con los cuales además entra en conflicto directo. En todo caso, lo que no se les puede comprar de ninguna manera es que la caza sea imprescindible para la gestión de la fauna silvestre como se encargan de repetir una y otra vez, aduciendo que es poco menos que una necesidad inevitable para controlar a las poblaciones. De hecho, está más que demostrado científicamente que la caza puede ser contraproducente en el control de especies por su capacidad para desestructurar poblaciones (especialmente las más sociales, como el lobo), aumentar su tasa reproductiva para compensar las bajas (como se ha demostrado en el jabalí o el zorro), reducir la estabilidad poblacional, aumentar los conflictos con otras actividades humanas, disminuir la diversidad genética e incluso seleccionar negativamente los ejemplares (por ejemplo por la búsqueda de trofeos). Son además muy numerosas las evidencias en las que la sobrexplotación cinegética ha provocado problemas muy graves de conservación e incluso la extinción de especies. De ahí la necesidad de los listados de especies protegidas desde los años 70. Por otra parte, de las más de 400 especies de aves y mamíferos presentes en España solo son cinegéticas unas 40, y de estas que tengan un peso significativo solo hay 10, el conejo, la perdiz, la liebre, el jabalí, el ciervo, etc. Todas las demás se mantienen sin necesidad de ninguna gestión cinegética, ergo la caza no es imprescindible para gestionar la fauna silvestre. Pero es que además hay muchos países en todo el mundo donde la caza está extraordinariamente restringida o directamente prohibida, siendo algunos de ellos reconocidos paraísos naturales. Son el caso de Kenia, de la India, de Costa Rica, de República Dominicana, por mencionar algunos. En la UE es notable el caso de...",
"title": "Ayuso al servicio de los cazadores"
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