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  "publishedAt": "2026-05-18T16:05:01.000Z",
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    "Opinión"
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  "textContent": "Durante toda mi infancia, como todos nosotros, fui adoctrinada en muchas cosas. Una de ellas es la gran gesta hispánica; ésa que nos narraba una epopeya fantástica según la cual España \"descubrió\" las Américas, cristianizó a los \"salvajes\" habitantes indígenas, e hizo maravillas en el inmensísimo continente (especialmente sustraerle sus oros, platas y demás riquezas), en virtud de la \"generosidad\" inmensa de la monarquía española y la Iglesia católica, que ya se encargó muy bien de perseguir, expulsar, cuando no quemar en hogueras a los seguidores de otras religiones, en eso que llaman Reconquista. El inmenso pastel estaba servido, y la iglesia romana no le quería repartir con las otras dos religiones patrias. De eso se trataba, como nos narran acreditados historiadores, y como así nos indica el más elemental sentido común. Recuerdo muy bien el dibujo en uno de mis libros de texto que representaba el evento de una forma muy sintética y muy clara: un conquistador, con casco y armadura de conquistador, de pie y con ademán soberbio y narcisista, con una espada en una mano y una cruz en otra; y ante él, un indígena arrodillado en postura de sumisión, con la cruz sobre su cabeza, es decir, siendo \"evangelizado\" o cristianizado, es decir, reducido y subyugado. En mi imaginario infantil identificaba con claridad bondad como algo deseable, y espada con violencia y maldad. Esa imagen era uno de esos grandes contrasentidos con los que nos encontramos a lo largo de la vida en el proceso de entender el mundo. Poco a poco fui entendiendo bien esa contradicción que siempre pululó por mi mente hasta que fui capaz de interpretarla. La verdad es que no fue una gran gesta, ni pequeña, ni fue un descubrimiento ni nada que se le parezca. El continente americano existía desde que existe el mundo, estaba perfectamente habitado por seres humanos mucho más inocentes, humanistas y sabios que los europeos, que se agrupaban en múltiples culturas, la mayoría con una concepción natural de la vida, con modos de vida que ya quisiéramos. Para empezar, vivían en alianza profunda con la naturaleza y sus criaturas. Respetaban los bosques, los ríos, los animales, la tierra (pachamama), y ese respeto era una de las bases de su espiritualidad, que les fue robada. El descubrimiento de América está siendo considerando hoy en día, por parte de muchos investigadores, como un gran genocidio por la muerte de muchos millones de indígenas y por las consecuencias devastadoras para aquellos pueblos y aquellas culturas, consecuencias que continúan de algún modo a día de hoy, porque el continente Latinoamericano no ha dejado, desde entonces, de ser abusado, corrompido y expoliado, al igual que las pequeñas poblaciones indígenas que han sobrevivido. Les llamaban, y aun en la actualidad algunos les llaman \"salvajes\" a los indígenas americanos, a esos que vivían y pensaban hace cinco siglos de una manera absolutamente sabia y adelantada. Porque es de sabios y adelantados respetar el planeta que nos acoge, y mostrar respeto y compasión por todos...",
  "title": "Hernán Cortes y sus secuaces"
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