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"publishedAt": "2026-05-08T05:14:25.000Z",
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"Sociedad"
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"textContent": "\"Siempre había muchos niños y todo era asombroso\". \"Nosotros teníamos a nuestros padres, pero él era una parte de la familia\". \"Para un niño era idílico. Vivíamos en medio de un valle muy verde, rodeados de árboles, con animales\". Sara y Gabriel López nacieron en una masía apartada, ubicada en la carretera a Vistabella del Maestrat (Castellón), a la que se llamaría La Chaparra. Este mismo nombre fue el que recibió la comunidad pseudorreligiosa fundada por Antonio Garrigós Lucas, un supuesto líder espiritual bautizado por todos como el 'Tío Toni'. Su poder de convicción y el supuesto objetivo de poner en marcha un albergue para ayudar a niños \"de familias desestructuradas\" necesitados de protección, hicieron que la abuela de Sara y Gabriel, Eli, le siguiera hasta aquel lugar acompañada de su hijo Carlos, un adolescente de 15 años que terminaría casándose con una mujer que conoció entre aquellas cuatro paredes, la madre de los dos jóvenes. Tres generaciones atravesadas por una misma historia, marcada por profundos traumas y transformaciones emocionales, que ahora relatan en la serie documental La Chaparra de Movistar Plus+. Los habitantes de La Chaparra concebían al 'Tío Toni' como una persona \"extremadamente mágica\" que había venido al mundo para \"salvarlo\". Los más pequeños, los que nacieron allí, nunca conocieron otra realidad más que esa, lo que les convirtió aún más vulnerables a sus tentáculos. Eso y que Garrigós mostraba una absoluta dedicación por los niños, a los que llamaba los \"Guerreros de la luz\". De hecho, Sara recuerda que \"jamás respondimos que a los papás\" cuando él les preguntaba si querían más al 'Tío Toni' o a sus padres. \"Él se encargaba de que supieses que todo lo que hacía era por y para nosotros\", recuerdan los hermanos, que cuentan que \"cuando una persona es tan importante para ti, porque se vuelca contigo, te hace regalos, tiene un trato súper personalizado y está pendiente de los detalles, no quieres defraudarlo\". Sin embargo, pese a presentarse como un ser de luz, Garrigós tejió toda una red de abusos de todo tipo sobre su comunidad, especialmente sobre los más jóvenes. Sin embargo, su estrategia era sibilina y \"sútil\", perfecta para actuar poco a poco frente a la ausencia de capacidad crítica que había logrado entre los habitantes de La Chaparra: \"Todo el mundo le seguíamos y estábamos dispuestos a dar nuestras piernas, nuestro pulmón, cualquier cosa. Teníamos ese sentimiento de deuda y de agradecimiento completo\". Tras la infancia, una nueva cara del 'Tío Toni' Cuando Gabriel y Sara dejaron atrás la infancia, esa edad en la que el \"Tío Toni\" concedía todos sus 'caprichos', debían acudir a las llamadas \"escuelas\", donde el supuesto líder espiritual quería enseñarles \"su forma de vida, aprender a perdonar y a no tener odios\". De nuevo, bajo la aparente inocencia de la enseñanza, Garrigós continuaba perpetrando su \"adoctrinamiento\": \"Estas charlas las daba en momentos de máximo cansancio, como son después de comer o después de cenar\", recuerda Sara. \"Cuando ya eras más mayor, Antonio...",
"title": "Sara y Gabriel, nacidos en una secta: hablamos con los \"hijos espirituales\" del 'Tío Toni' sometidos al \"hierro fundido\" de La Chaparra"
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