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    "Sociedad"
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  "textContent": "Con la llegada de la primavera, muchas personas se preparan para convivir con los síntomas habituales de esta época del año: estornudos, congestión nasal y ojos irritados. El polen vuelve a ocupar titulares, las consultas sobre alergia aumentan y se instala la idea de que el problema está, sobre todo, en lo que flota en el aire. Sin embargo, para algunos pacientes la historia no termina ahí. A veces, el malestar de estos meses también aparece cuando se sientan a la mesa y comen alimentos que, en principio, no relacionarían con su alergia estacional. Ese desconcierto suele comenzar con una señal aparentemente menor. Una persona que arrastra una alergia respiratoria puede notar picor bucal, molestias leves o una reacción extraña al comer melocotón, albaricoque, ciruela, frutos secos u otros vegetales. Lo que parecía una simple coincidencia empieza a repetirse y surge la duda: ¿es casualidad, una intolerancia o existe una relación real entre el polen de la calle y ciertos alimentos cotidianos? La respuesta es que sí existe esa conexión y conviene conocerla bien, porque no siempre se manifiesta del mismo modo. En algunos casos se queda en una molestia limitada y pasajera, pero en otros puede ir más allá. Entender esa relación entre polen y alimentos resulta importante no solo para poner nombre a lo que ocurre, sino también para evitar errores frecuentes, como restar importancia a los síntomas o pensar que basta con tomar un antihistamínico antes de comer para resolver el problema. Como explica el Dr. Joaquín Sastre, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, \"En este caso muchos alimentos de origen vegetal comparten proteínas con los pólenes y eso hace que algunos, pero no todos los pacientes, desarrollen síntomas con algunos vegetales, sobre todo frutas y algunos frutos secos\". El especialista añade además un matiz esencial para entender el alcance del problema: \"Estas alergias pueden desencadenar reacciones graves, pero es cierto que muchas son leves como picor en la boca\". Cuando la alergia de primavera también pasa por la mesa La idea de una alergia cruzada ayuda a explicar por qué una persona alérgica al polen puede reaccionar también a determinados alimentos. El sistema inmunitario identifica similitudes entre algunas proteínas presentes en los pólenes y otras que aparecen en productos vegetales de consumo habitual. Esa confusión inmunológica hace que el organismo responda de forma parecida ante estímulos distintos, aunque no todas las personas alérgicas al polen vayan a vivir este fenómeno ni lo hagan con la misma intensidad. Ese matiz es importante porque evita simplificaciones. No se trata de decir que toda persona con alergia primaveral vaya a dejar de tolerar ciertas frutas, ni de presentar una lista cerrada de prohibiciones. De hecho, el doctor Sastre, elegido por Forbes entre los 100 mejores médicos de España, aclara que \"se puede considerar una nueva alergia, pues no todos los pacientes que reaccionan a estas proteínas desarrollan síntomas\". La aclaración muestra que no estamos necesariamente ante una mera prolongación de la alergia respiratoria, sino...",
  "title": "Alergia al polen… y también al plato: por qué algunas frutas empeoran la primavera"
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