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"textContent": "Los marines en la casilla de salida. Misiles iraníes atacando bases estadounidenses con un alcance muy superior al que habían declarado inicialmente. Israel lanzando advertencias sobre ataques venideros mucho más potentes. El estrecho de Ormuz todavía cerrado y los precios del petróleo por los cielos, y Trump amenazando a Irán con que si no lo abre, el país se quedará sin electricidad. Washington meditando los costes políticos de mandar tropas terrestres. La espiral bélica continúa creciendo día tras día, sin previsiones de detenerse en el corto plazo. El conflicto alcanza ya su cuarta semana y el panorama está lejos de la paz, de treguas y de rendiciones. Es difícil predecir los avances ya no de los próximos días, sino del día en curso. Trump continúa actuando de forma imprevisible, alternando mensajes contradictorios de retórica de guerra triunfalista por un lado y de cálculo político por otro. Este sábado, por ejemplo, lanzaba un ultimátum directo: si Irán no reabre Ormuz sin condiciones, Estados Unidos atacaría sus principales infraestructuras energéticas. El día anterior descartaba un alto el fuego por la presunta ventaja militar aplastante de su país, pero poco después hablaba de una posible retirada parcial de las tropas presentes, desentendiéndose de la seguridad del estrecho. Bandazos constantes que cambian, hacen y deshacen el relato al antojo de la Casa Blanca sin un rumbo fijo. Sobre el terreno, Washington asegura haber golpeado 8.000 objetivos desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. El general Brad Cooper afirmó que se ha destruido armamento iraní en la zona de Ormuz y que la capacidad militar de Teherán está seriamente dañada, a pesar de que el país persa sigue lanzando ataques y respuestas a las hostilidades diariamente y mantiene el estrecho cerrado. Los dos ataques iraníes más recientes han tenido como objetivo la base militar británico-estadounidense de Diego García, en el Océano Índico, con dos misiles que no impactaron pero demostraron un alcance mayor del previsto, y las instalaciones nucleares israelíes de Dimona, respondiendo a los bombardeos sobre Natanz. Estos recientes enfrentamientos han dejado más de 40 heridos. En paralelo, la Administración estadounidense ha relajado temporalmente las sanciones sobre el petróleo iraní almacenado en alta mar, permitiendo la salida de unos 140 millones de barriles, en un gesto que podría aliviar la presión económica sobre Teherán. Update from CENTCOM Commander on Operation Epic Fury: pic.twitter.com/8yTLrVy4jk — U.S. Central Command (@CENTCOM) March 21, 2026 La incertidumbre como protagonista La respuesta de Irán a las hostilidades pone de manifiesto que el régimen persa no tiene intención de, tal y como pedía Trump, aceptar una rendición incondicional. Sus misiles de largo alcance y el control de Ormuz refuerzan su capacidad de presión global, y el reciente golpe fallido en el Índico tenía un fuerte carácter simbólico por ser el lugar donde Estados Unidos hundió un buque de guerra iraní en los primeros días de guerra, dejando cerca de una centena de muertos. Washington, por su parte, ha reforzado su presencia en la zona con dos grupos anfibios...",
"title": "Se recrudece la guerra en Irán a las puertas de una nueva fase y con la incertidumbre como protagonista"
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