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"publishedAt": "2026-02-09T08:33:00.000Z",
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"Música",
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"textContent": "La Super Bowl siempre ha sido ese lugar donde pasan cosas muy serias: hombres gigantes chocando con violencia coreografiada, anuncios que cuestan lo mismo que un piso en Madrid y estrellas del pop intentando no desafinar delante de medio planeta. Nadie esperaba, por tanto, que en mitad de semejante solemnidad apareciera un tipo vestido como si hubiera salido de una fiesta en San Juan dispuesto a recordarle al mundo que, en realidad, todo esto también va de bailar. Porque el descanso del mayor evento deportivo de Estados Unidos nunca ha sido solo un concierto. Es una vitrina de poder cultural, una narrativa cuidadosamente diseñada sobre quién ocupa el centro del mundo pop. Durante años, ese centro habló en inglés, miró hacia el mainstream anglosajón y convirtió la nostalgia en fórmula segura. Hasta ahora. Trece minutos que parecieron una verbena global Arrancar con Tití Me Preguntó en la Super Bowl es, conceptualmente, como empezar una boda real con reggaetón del bueno: desconcierta a los puristas, entusiasma al resto y obliga a todo el mundo a fingir que entiende lo que está pasando. Desde ahí, el espectáculo avanzó como una playlist emocional del Caribe comprimida en horario de máxima audiencia imperial. El recorrido musical fue vertiginoso: Yo Perreo Sola, Safaera, Party, Voy a Llevarte Pa' PR, EoO y Mónaco fueron cayendo una tras otra con la lógica de un DJ que sabe que el mundo entero tiene solo 13 minutos para moverse. Catorce canciones comprimidas en el tiempo que normalmente tarda un comentarista en explicar una jugada polémica. Luego llegaron los momentos de clímax compartido: la versión latina de Die With a Smile junto a Lady Gaga, el pulso emocional de Baile Inolvidable y NUEVAYoL, y la aparición de Ricky Martin para cantar Lo Que le Pasó a Hawaii, conectando generaciones de música latina como si el tiempo fuera solo otra pista de baile. El tramo final elevó el tono: El Apagón llevó la crítica social al centro del espectáculo, Café con Ron aportó ese sabor de madrugada caribeña que huele a celebración larga, y el cierre con DtMF funcionó como firma definitiva de autor. Más que un medley, fue una autobiografía acelerada. ALL THE LATIN AMERICAN COUNTRIES BEING MENTIONED BY BAD BUNNY IN THE HALFTIME SHOW. #SuperBowl pic.twitter.com/sYySsOmTE8 — Access Bad Bunny (@AccessBadBunny) February 9, 2026 Una fiesta con identidad (y un decorado que olía a Puerto Rico sin ambientador) La escenografía no fue \"latina\" en modo genérico (palmeras, neones y ya): fue puertorriqueña con nombres y apellidos. El arranque situó a Bad Bunny en un paisaje inspirado en campos de caña de azúcar, con una luz de atardecer casi cinematográfica y una galería de símbolos cotidianos: jíbaros con pava (el sombrero de paja tradicional), viejitos jugando dominó y hasta un puesto de piraguas (hielo raspado) que parecía más propio de una tarde en la isla que de la maquinaria perfecta de la NFL. Tití Me Preguntó\" @sanbenito #AppleMusicHalftime pic.twitter.com/zRHodY6AQh — NFL (@NFL) February 9, 2026 En el centro del show...",
"title": "Bad Bunny pone a perrear la Super Bowl y convierte el descanso en una fiesta sin traducción"
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