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"publishedAt": "2026-05-22T09:38:05.000Z",
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"la masacre de pingüinos de Magallanes en el Área Natural Protegida Punta Tombo ocurrida en 2021",
"vertido ilegal de agroquímicos en el Río Paraná por parte de empresas como Atanor",
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"textContent": "En el Día de la Biodiversidad, Greenpeace alerta sobre el impacto local de la devastación ambiental en la Argentina. Desde la contaminación de ríos y acuíferos hasta la deforestación y la destrucción de hábitats, advierten que la pérdida de especies y ecosistemas ya tiene consecuencias directas sobre la salud, el acceso al agua y la soberanía alimentaria.\n\nEl lema del Día de la Biodiversidad de este año es _«Actuar localmente para lograr un impacto global»_. Pero esta frase no puede ser abordada como un simple eslogan o una frase decorativa para el calendario ya que conlleva una fuerza que es palpable en cada territorio que resiste frente a la devastación de la naturaleza.\n\nPara Argentina, estas palabras representan un llamado de acción crítico y urgente. Mientras organismos internacionales alertan sobre una crisis sin precedentes a escala planetaria —con un millón de especies en peligro de extinción de acuerdo a datos de la ONU—, en el país la pérdida y la afectación de la biodiversidad se traduce a nombres propios, impunidad de empresas y gobiernos y cicatrices profundas sobre los ecosistemas que difícilmente puedan ser remediadas.\n\nEs evidente que las grandes catástrofes ecológicas globales se ejecutan en lo local. Cuando se avanza sobre la destrucción de hábitats críticos, se genera un efecto dominó que repercute en todo el planeta y que pone en evidencia la emergencia climática que estamos atravesando, la pérdida irreversible de especies, por ejemplo los polinizadores o la alarmante disminución de fuentes de agua dulce. En la Argentina, esta destrucción silenciosa ocurre ante nuestros ojos. Por ello, es fundamental el rol de la sociedad civil para fiscalizar y denunciar los crímenes ambientales que atentan contra las poblaciones, el ambiente, los bienes comunes y la fauna y la flora nativa.\n\nAsistimos a la destrucción impune de hábitats que son el refugio de la vida silvestre. Un claro ejemplo de ello fue la masacre de pingüinos de Magallanes en el Área Natural Protegida Punta Tombo ocurrida en 2021, reflejo crudo de cómo la codicia o la negligencia local pueden desvastar en minutos el ciclo reproductivo de colonias enteras de especies migratorias. Afortunadamente, la justicia local pudo aseverar la gravedad del daño y condenó al responsable por los cargos de daño ambiental agravado y crueldad animal.\n\nPor otro lado, la biodiversidad no se limita únicamente a las especies más visibles o carismáticas. Existe una microfauna del suelo y ecosistemas invisibles para el ojo humano que sostienen nuestro bienestar y que hoy mueren en silencio debido a la desidia de empresas y la complicidad de los gobiernos. Lo vemos en la contaminación de acuíferos provocada por un pozo petrolero abandonado en Pichanal, Salta, o en el vertido ilegal de agroquímicos en el Río Paraná por parte de empresas como Atanor, que operaba en San Nicolás, Buenos Aires. Estas acciones atentan de manera directa contra derechos humanos fundamentales y metas globales urgentes, ya que afectan directamente la salud, el bienestar y el acceso al agua limpia de comunidades enteras.\n\nA su vez, la deforestación y los incendios en el Gran Chaco y los bosques Andino Patagónicos —impulsados por un lado por la negligencia y por otro por la intencionalidad fomentada por el avance de las topadoras para la frontera ganadera y sojera— no solo eliminan polinizadores clave para la agricultura sostenible como mariposas, colibríes, abejas y abejorros, sino que atacan directamente la soberanía alimentaria y el sustento de comunidades indígenas y campesinas.\n\nNo hay posibilidad alguna de alcanzar un futuro sostenible si seguimos tratando a la naturaleza como una zona de sacrificio y un recurso inagotable a explotar. La protección ambiental no es un lujo; es el soporte vital para la sociedad. Es por ello que la acción local es fundamental. A lo largo y ancho del territorio, hay vastos ejemplos: la ciudadanía y las asambleas movilizadas, las organizaciones de la sociedad civil como actores fundamentales en la defensa de la Naturaleza y la comunidad científica que aporta valiosa evidencia desde el terreno.\n\nLa biodiversidad local es un patrimonio colectivo innegociable. Es hora de entender que salvar el planeta exige, de manera obligatoria, empezar por defender cada rincón de nuestra propia tierra.\n\n_El autor es Licenciado en Ciencias Biológicas y especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina_",
"title": "Defender la tierra desde el territorio"
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