El conocimiento como infraestructura digital crítica: un llamado a la acción para un futuro…
El conocimiento como infraestructura digital crítica: un llamado a la acción para un futuro resiliente
Image by Jamzze, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons.
Autoras: Renata Ávila, Directora Ejecutiva de la Open Knowledge Foundation; Amalia Toledo, Especialista Líder de Políticas Públicas para América Latina y el Caribe en la Fundación Wikimedia.
El conocimiento es la base de toda sociedad moderna: sustenta la democracia, impulsa la innovación y fortalece nuestra cultura colectiva. En la era digital, este pilar fundamental es la infraestructura digital crítica (IDC), es decir, el software, los estándares, los sistemas de datos y la información necesarios para proporcionar los servicios públicos de los que dependen las sociedades. Si reconocemos los sistemas de conocimiento como IDC, podemos alejarnos del panorama actual de plataformas débiles, con financiación insuficiente y fragmentada, y avanzar hacia un modelo que garantice la resiliencia a largo plazo, así como el acceso equitativo. Esta estrategia también permite el control soberano sobre el patrimonio intelectual compartido, una responsabilidad que implica tanto las funciones reguladoras y protectoras del Estado-nación como los derechos de las comunidades a las que pertenece el patrimonio (como los pueblos indígenas) a gestionar y supervisar sus propios datos culturales.
Con el fin de proponer respuestas de política pública ante esta situación, la Fundación Wikimedia y la Open Knowledge Foundation (OKF) están trabajando en una iniciativa conjunta para replantear el conocimiento abierto como una infraestructura digital crítica. Nuestro objetivo es garantizar que los bienes comunes digitales de conocimiento — esos sistemas compartidos y de acceso público que permiten crear y distribuir información de forma libre y abierta — reciban la misma atención estratégica e inversión, así como una gobernanza sólida, al igual que los servicios públicos esenciales, como el suministro de agua o de energía eléctrica.
¿Por qué emprendimos este proyecto?
El mundo digital está cambiando y nuestros sistemas de conocimiento actuales son frágiles. Nos enfrentamos a varias situaciones urgentes que nos obligan a replantearnos nuestra infraestructura. En primer lugar, las crisis políticas y el cambio climático — desde guerras hasta inundaciones e incendios a gran escala — están provocando una rápida pérdida de bienes culturales y archivos, a menudo sin que exista documentación ni siquiera un inventario de lo que se ha perdido.
La expansión de los sistemas de IA tampoco está ayudando a cerrar la brecha de representación. Dado que la IA moderna se entrena con conjuntos de datos masivos, refleja principalmente las lenguas y culturas que cuentan con infraestructuras bien financiadas, digitalizadas y abiertas. Cuando los gobiernos no invierten en sus propios bienes comunes digitales de conocimiento, sus historias locales, sus idiomas y sus conocimientos técnicos quedan ausentes de los datos de entrenamiento de la IA. Esto crea un vacío en el que regiones enteras, en particular el Sur Global, se vuelven invisibles y mal representadas por las herramientas de IA, lo que margina aún más sus voces en la economía digital global.
La pérdida de la memoria institucional supone otro reto. A menudo, la transformación digital se centra exclusivamente en la automatización de los trámites burocráticos, descuidando la conservación a largo plazo de los estudios técnicos, los marcos normativos y los registros históricos. Estas cuestiones van mucho más allá de las instituciones GLAM (galerías, bibliotecas, archivos y museos) y abarcan los propios repositorios, bases de datos y plataformas en línea que utilizan los organismos gubernamentales y los centros de investigación públicos.
Avanzando hacia una mejor comprensión
Para sentar las bases de la iniciativa, organizamos un desayuno de trabajo durante la reunión anual de la Alianza para los Bienes Públicos Digitales celebrada en Brasilia (Brasil). El 25 de noviembre de 2025, reunimos a representantes de gobiernos, de la sociedad civil y de organizaciones internacionales para abordar una cuestión fundamental: ¿cómo podemos integrar el conocimiento como IDC?
El intercambio comenzó con el reconocimiento de que una comunidad de conocimiento comprometida conduce a una sociedad participativa. A partir de ahí, nuestras conversaciones dieron lugar a varias ideas valiosas que podrían servir como punto de partida para lograr cambios concretos en las políticas públicas con respecto a este tema:
- Priorizar políticas de infraestructura abierta y de “conocimiento abierto por defecto” para toda investigación y datos financiados con fondos públicos; en otras palabras, integrar el principio de apertura en el ADN mismo de los sistemas de conocimiento públicos.
- Tomar en consideración, fomentar y proteger plataformas como Wikipedia y otros sistemas de conocimiento abierto como activos estratégicos y patrimonio cultural.
- Las políticas y normativas deberían reconocer que, si bien los datos suelen presentarse en forma de tabulaciones, el conocimiento incluye relatos no estructurados, estudios de caso y lecciones aprendidas que permiten el funcionamiento de una sociedad.
- Garantizar que el conocimiento sea un componente fundamental de cualquier estrategia nacional o sectorial en materia de infraestructuras públicas digitales.
- Avanzar hacia modelos de inversión no comerciales en los que el sector privado, que depende del conocimiento abierto, también contribuya a la infraestructura de este último. Dado que las empresas tecnológicas crean valor a partir del conocimiento abierto que utilizan como materia prima para sus productos comerciales, un modelo recíproco garantiza que los bienes comunes digitales de conocimiento sigan siendo resilientes, independientes y de alta calidad para todas las personas.
¿Qué viene a continuación?
Esto es solo el principio. Nuestra iniciativa es un proceso que consta de varias fases, y nos hemos comprometido a recoger diversos puntos de vista para garantizar que nuestra estrategia siga siendo relevante a nivel mundial. En los próximos meses:
- Elaborar un documento de posición para concretar los puntos de debate de nuestra primera conversación y proponer recomendaciones específicas en materia de políticas públicas.
- Organizar una serie de diálogos regionales para evaluar la viabilidad y pertinencia política de nuestras recomendaciones, así como para garantizar que el posicionamiento responda a necesidades y preocupaciones locales.
Les invitamos a todos a que nos ayuden a definir el futuro de los bienes comunes digitales. Tanto si forman parte de la comunidad de ciencia abierta, de una institución GLAM (es decir, galerías, bibliotecas, archivos y museos), de un órgano legislativo o regulador, o de cualquier otro grupo interesado en el acceso a información fiable en línea y en los bienes comunes digitales, sus perspectivas son fundamentales para garantizar que el conocimiento siga siendo una prioridad transversal en los ámbitos de la salud, la educación, la innovación y la participación política.
Estén atentos a nuestro próximo calendario de debates regionales, que se llevarán a cabo entre abril y junio de este año. Juntos podemos garantizar que nuestro conocimiento colectivo no solo se conserve, sino que también se proteja y se fomente, como un bien público esencial para las generaciones venideras.
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