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"publishedAt": "2026-04-07T20:01:01.000Z",
"site": "https://wikimediapolicy.medium.com",
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"derechos-digitales",
"latin-america",
"CELE",
"rechazo a la tecnología (techlash, en inglés)",
"13.ª edición del taller “Hacia una Internet Libre”",
"captura de los medios de comunicación"
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"textContent": "### **Un camino compartido: reinventar una internet en América Latina que sirva a las personas, no al poder**\n\nPersonas de la academia y de la sociedad civil de los derechos digitales de toda América Latina que participan en el taller ‘La utopía digital: reimaginar Internet y las tecnologías digitales’, celebrado en el marco de la 13.ª edición del evento anual ‘Hacia un Internet libre’, organizado por el Centro de Estudios sobre Libertad de Expresión (CELE). Imagen de Solana Babicola, CC BY 4.0, vía CELE.\n\n**_Autores_** _: Amalia Toledo, Especialista Líder de Políticas Públicas para América Latina y el Caribe, Wikimedia Foundation; Veridiana Alimonti, Directora Asociada de Políticas en América Latina de la Electronic Frontier Foundation (EFF); Ramiro Álvarez Ugarte, Subdirector del CELE._\n\nDurante más de treinta años, el movimiento por los derechos digitales en América Latina fue impulsado por la promesa de una internet libre, abierta y segura. Pero sincerémonos: esa visión está lejos de nuestra realidad actual. Hoy en día, el optimismo inicial ha sido reemplazado por un justificado y extenso “rechazo a la tecnología (techlash, en inglés)” mientras enfrentamos vigilancia masiva, monopolios de mercado y el auge del autoritarismo, tendencias sociales y políticas en las que las tecnologías digitales y la manera en que reestructuran el poder desempeñan un papel cada vez más central.\n\nEstamos presenciando un auge del pragmatismo de la fuerza, que está acumulando un impulso peligroso a medida que busca pasar por alto principios básicos fundamentados en valores democráticos y derechos humanos. Más y más, líderes autoritarios y populistas encuentran puntos en común con oligarcas tecnológicos, reforzando mutuamente su poder. Los gigantes tecnológicos suelen asegurar su dominio de mercado y alcance global accediendo a exigencias estatales abusivas — censurando las disidencias, concediendo acceso a los datos y rutinas de las personas y/o alimentando el control mediante otros medios digitales. A cambio, esfuerzos regulatorios para poner frenos a modelos de negocio digitales extractivos se estancan y, convenientemente, fracasan. Tales sinergias predatorias acumulan riqueza, afianzan poder y erosionan los cimientos democráticos que deberían guiar el libre flujo de información.\n\nMientras tanto, incluso en democracias consolidadas, el potencial de vigilancia de internet se percibe cada vez más como una ventaja que como un riesgo. Las personas responsables de políticas públicas y las autoridades regulatorias, preocupadas por la desinformación y los discursos de odio, han presionado por mayor control sobre la expresión en línea en formas que no siempre son transparentes, están sujetas a rendición de cuentas o son proporcionadas.\n\nPor todas estas múltiples razones, está en juego el avance hacia el ideal de una internet abierta que funcione como un bien público. Fue este sentido de urgencia lo que reunió a un grupo de organizaciones y de personas académicas latinoamericanas dedicadas a los derechos digitales. Con el apoyo de la Fundación Wikimedia, organizaron un Taller de Día Cero como evento paralelo a la 13.ª edición del taller “Hacia una Internet Libre”, que organiza anualmente el Centro de Estudios en Libertad de Expresión (CELE). El objetivo del grupo, del que también fuimos parte, era sencillo pero ambicioso: pasar de meramente resistir los retrocesos a proponer activamente el futuro de la internet que queremos.\n\n### Soñar con una “utopía digital” como bien público\n\nConstruyendo sobre la visión de Wikimedia de que el acceso al conocimiento es un derecho humano, el Taller de Día Cero comenzó imaginando una “utopía digital”. Desde nuestra perspectiva, esto no es una fantasía, sino más bien una defensa de internet como un proyecto de interés público digital. Mientras debatíamos si debíamos centrarnos en ideales abstractos o en prácticas concretas, llegamos a un consenso sobre la necesidad de establecer objetivos comunes para hacer frente a la realidad actual en la que la captura de los medios de comunicación ha cambiado y ampliado hasta convertirse en la captura de las plataformas.\n\nEsto supuso politizar nuestra visión mediante un cuestionamiento crítico: pasar de un enfoque limitado a soluciones técnicas a un escrutinio más amplio sobre quiénes ostentan el poder y cómo las estructuras digitales sirven a intereses específicos en detrimento del bien público. Por ejemplo, debatimos si el marco tradicional de los derechos humanos debe ampliarse para abordar los retos contemporáneos y las barreras materiales que nos alejan de una internet al servicio del bien público. También discutimos cómo recuperar conceptos como los de seguridad y libertad, replanteándolos para ir más allá de las definiciones técnicas o centradas en el Estado. Por último, hubo un fuerte consenso sobre la urgente necesidad de ampliar nuestra colaboración con otros movimientos sociales y catalizar alianzas estratégicas con periodistas independientes, personas trabajadoras del sector digital y de empresas tecnológicas, entre otros, para encontrar un terreno común necesario para proteger el interés público a través del esfuerzo colectivo.\n\nAunque hay retos para la adopción y desarrollo de tecnologías basadas en los principios de apertura y colaboración comunitaria — que son difíciles de superar, dado que debemos hacer frente a obstáculos técnicos, al poder monopolístico de las redes establecidas y a los gigantes corporativos que protegen sus beneficios — estos esfuerzos siguen siendo esenciales para nuestro objetivo común de lograr una internet para el interés público.\n\n### Construyendo principios comunes\n\nLa discusión del taller nos permitió identificar seis principios comunes que pueden ayudar a armonizar las necesidades regionales con una visión global de una tecnología abierta y centrada en las personas. Estos pilares fundamentales son:\n\n 1. **Democracia y participación.** Promover la gobernanza participativa y la transparencia para empoderar a las comunidades y ampliar aún más su capacidad de acción.\n 2. **Descolonización, diversidad y epistemología.** Revitalizar y resignificar principios compartidos mediante la cooperación internacional, especialmente la Sur-Sur, y restaurar o crear vínculos entre cultura y tecnología, garantizando que nuestro futuro digital se forje a partir de una pluralidad de visiones del mundo, en lugar de estar dictado por los sesgos de unos pocos centros tecnológicos dominantes.\n 3. **Autonomía y apropiación de la tecnología.** Fomentar un desarrollo tecnológico que responda a los contextos locales y esté definido por las comunidades, no por los mercados.\n 4. **Territorialidad, colectividad y comunidad.** Desarrollar mecanismos para proteger los bienes públicos digitales y otros recursos compartidos y comunes.\n 5. **Acceso y equidad.** Impulsar la neutralidad de la red y las redes comunitarias para pasar de un acceso dependiente y vertical a un empoderamiento activo y una soberanía digital liderada por las comunidades, en la que sean los grupos locales, y no solo los Estados o las empresas, quienes posean y gestionen su propia infraestructura.\n 6. **Justicia económica y descentralización del poder.** Fortalecer las capacidades antimonopolísticas de la sociedad civil y desarrollar alternativas de interés público frente a los gigantes tecnológicos, incluyendo tecnologías abiertas, servicios de propiedad comunitaria y bienes públicos digitales, con el fin de desafiar la concentración de poder y las prácticas monopolísticas en los modelos de negocio.\n\n\n\n### **¿Qué viene a continuación?**\n\nBuenos Aires sentó bases fundamentales para replantearnos nuestro espacio digital regional, pero fue solo el principio. La profundidad de nuestros debates catalizó un proceso de reflexión y alineación colectiva que sigue en marcha. El camino a seguir es conectar nuestras diversas experiencias y refinar conceptos centrales, de modo que alcancemos un entendimiento común tanto de nuestros objetivos de política como de los retos estratégicos y tácticos que nos esperan. No es una tarea que se pueda llevar a cabo de la noche a la mañana. Requiere construir una claridad política colectiva sobre lo que se necesita para garantizar que la internet sirva al interés público.\n\nTe invitamos a unirte a esta conversación para que podamos trabajar conjuntamente, lograr una visión compartida y, de forma estratégica y colectiva, construir el futuro digital que nuestra región se merece.",
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