Una investigación de la UBA aporta indicios de cómo la yerba mate podría retrasar el Parkinson
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June 3, 2026
Mientras forma parte de la rutina diaria de millones de argentinos, el mate también se convirtió en objeto de estudio para la ciencia. Investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires analizan desde hace años los efectos de la yerba sobre el cerebro y encontraron indicios de que algunos de sus componentes podrían proteger a las neuronas y retrasar procesos asociados al Parkinson. La enfermedad de Parkinson es una patología neurodegenerativa que se desarrolla a medida que mueren neuronas dopaminérgicas, encargadas de producir dopamina, una sustancia clave para el control de los movimientos. Cuando la pérdida de estas células supera determinado umbral, comienzan a manifestarse los síntomas característicos de la enfermedad. En ese contexto, el equipo liderado por el investigador Juan Ferrario logró demostrar en estudios de laboratorio que extractos de yerba mate pueden retrasar la muerte de neuronas dopaminérgicas en cultivos celulares. Además, trabajos complementarios realizados en animales sugieren un efecto protector que podría traducirse en una evolución más lenta de los procesos neurodegenerativos. TE PODRÍA INTERESAR: Brutal agresión a un profesor en Tandil: un alumno le fracturó la mandíbula y desató una masiva protesta docente Según explican los especialistas, uno de los problemas centrales en este tipo de enfermedades es la acumulación de desechos dentro de las células nerviosas. Con el paso del tiempo, las neuronas pierden eficiencia para eliminar esos residuos y terminan deteriorándose. Allí es donde algunos compuestos presentes en la yerba mate parecen desempeñar un papel clave. El principal protagonista de esta investigación es el ácido clorogénico, un antioxidante natural que constituye una parte importante de la composición química de la yerba. Los científicos observaron que esta sustancia activa mecanismos celulares vinculados con la producción de energía y la eliminación de materiales dañados que se acumulan en el interior de las neuronas. En particular, el ácido clorogénico estimula una enzima conocida como AMPK, considerada un sensor energético fundamental para las células. Su activación desencadena procesos de autofagia, una especie de sistema de reciclaje interno mediante el cual las células degradan y eliminan componentes defectuosos. Este mecanismo es esencial para mantener el correcto funcionamiento neuronal. Aunque los investigadores advierten que aún falta recorrer un largo camino antes de trasladar estos hallazgos a tratamientos para personas, los resultados abren una línea de trabajo prometedora en la búsqueda de estrategias para combatir el Parkinson.
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